Alarma para Trump: victorias demócratas en Nueva York, Nueva Jersey y Virginia

Cuando se cumple el primer aniversario del triunfo que lo llevó a la presidencia, la victoria de la oposición en Nueva York, Nueva Jersey y Virginia representa una señal negativa para el magnate inmobiliario.

Hoy se cumple el primer aniversario del triunfo electoral de Donald Trump, pero el mandatario estadounidense no tiene grandes motivos para festejar. Ayer el partido Republicano sufrió dos duras derrotas en los comicios a gobernador en Nueva Jersey y Virginia, a lo que se sumó el previsible triunfo de los demócratas en la alcaldía de Nueva York. Los resultados le dan un espaldarazo a la oposición, que el año próximo intentará arrebatarle al partido de Gobierno el control del Congreso en las elecciones legislativas.

En New Jersey, las encuestas le habían asignado una fuerte ventaja al aspirante demócrata, Phil Murphy, un ex banquero de Goldman Sachs y embajador en Alemania durante la administración de Barack Obama. Finalmente se impuso por más de diez puntos de diferencia sobre la vicegobernadora, Kim Guadagno. Para los demócratas el resultado es significativo por dos razones. Por un lado, lograron cambiar el color partidario del estado. Por otro, el desenlace supone una dura derrota para el gobernador saliente Chris Christie, uno de los dirigentes republicanos más cercanos a Donald Trump durante la campaña electoral del año pasado.

En Virginia, los demócratas conservaron el estado de la mano del vicegobernador Ralph Northam, que venció a Ed Gillespie, ex presidente del Comité Nacional Republicano. La carrera parecía reñida pero los demócratas obtuvieron una diferencia mayor a los ocho puntos porcentuales. Y para redondear una noche perfecta, también le quitaron la mayoría a los republicanos en la legislatura estatal.

Aunque Gillespie intentó copiar el estilo de campaña antielitista y desprejuiciado de Trump, el presidente de los Estados Unidos salió con rapidez a desmarcarse del errático candidato republicano. “Ed Gillespie trabajó duro pero no supo representarme ni encarnar lo que yo defiendo”, escribió en twitter el mandatario.

Por su parte, el alcalde Bill de Blasio consiguió otro mandato de gobierno como alcalde de Nueva York, un distrito progresista que, sin embargo, supo aupar jefes de gobierno conservadores en las últimas dos décadas. “América es un poco más azul esta noche”, festejó el demócrata que seguirá administrando poder en la gran metrópolis.

En definitiva, ayer se vivió la primera derrota electoral en la era Trump. Estudios de opinión preliminares indicaban una merma en el apoyo hacia el partido republicano del electorado blanco en Virginia, uno de los grupos que más se había inclinado por el magnate inmobiliario en 2016. Hasta qué punto estos resultados son un indicio de que la base electoral del presidente se ha comenzado a resquebrajar es algo que se sabrá el año que viene, cuando se celebren los comicios legislativos, en los que los republicanos velarán por prolongar la hegemonía en el Congreso.

El lápiz verde