Dujovne y un viejo vicio Radical

Por: Pedro Peretti

Nicolás Dujovne, el analista y conductor televisivo del diario La Nación y la señal TN, percibe un estipendio del bloque de senadores de la UCR, a propuesta del senador formoseño Luis Naidenoff. Cobra del Senado y trabaja en medios privados. Me dicen que por la “casa” no pasa nunca; los debe asesorar en la clandestinidad o por teléfono pero sea una u otra situación, es claramente irregular, a más de inmoral y antiético.

¡Y más! Tratándose de personas que vinieron a moralizar la política.

¡Y más! Dentro del bloque de senadores radicales donde la virtud republicana es una prenda escasa pero declamada como imprescindible.

¡Y más! En ese bloque que condujo ese “republico” excelso llamado Gerardo Morales, en dupla con otro “ético”, el mendocino Ernesto Sanz.

¡Y más! Hoy ese bloque lo conduce el novel ganadero chaqueño y ex gobernador de esa provincia, Ángel Rosas, uno de los mayores dilapidadores de tierra pública después de Roca. Pero lamento decirles a los amigos radicales que los periodistas empleados públicos no son un invento de ellos…siento defraudarlos. La historia dice que otros ya lo hicieron antes, tan zainos como ahora, y al servicio del mismo modelo de país para pocos.

En los últimos días del mes de junio de 1913, el recién electo diputado nacional socialista, don Nicolás Repetto, que no era por entonces el gorila indomable que padeceríamos algunas décadas después, denuncia que: “En nuestro país se había establecido entre los poderes públicos y los redactores de algunos diarios una relación que para calificarla en forma atenuada, podríamos llamar anormal y que consistía en ubicar a los periodistas en la administración pública”. (Nicolás Repetto. Mi Paso por la Política de Roca a Yrigoyen, Santiago Rueda editor. Pág. 140) Repetto dice que esta mala práctica venía de lejos y era tomado como algo natural que el Estado nacional le pague los sueldos a los periodistas del diario La Nación.“Como ciudadano que había llegado a la Cámara para cumplir un deber, por más penoso que fuera, yo no podía hacer caso omiso de una inmoralidad pública que me había sido dada comprobar apenas ingresé a la cámara”(Ídem). Un diputado radical salió en defensa de los periodistas ¡¡¡Cuándo no!!! y le contestó a Repetto que sería una pérdida de tiempo discutir tamaña pavada ya que no había incompatibilidad alguna. Repetto le refuta que el ítem de la incompatibilidad es muy laxo en esa Cámara y en ese tiempo (sigue igual) ya que “se puede ser diputado nacional y asalariado de una empresa extranjera de servicio públicos (no está hablando de Aranguren, que es ministro. Les recuerdo que es 1913) porque la Constitución no establece ninguna incompatibilidad, pero sí el sentido moral…[…]” . Como por ejemplo lo era el radical Leopoldo Melo, que era senador y abogado de la firma Pedro Vasenas e Hijos. ¿Les suena?

El pedido de informe de Repetto es desestimado y pasado a Comisión pero La Nación no se la deja pasar “(...) y motiva un comentario tan injusto como imprudente por parte de un diario grande de la mañana, por lo que me creo obligado a presentar a la Cámara las justificaciones de mi denuncia”, prosigue Repetto. “ (...) a continuación leí una lista de 26 redactores del diario La Nación, que desempeñaban algún cargo público. Un prestigioso diputado tomó la defensa de aquellos “redactores” y otro diputado dijo que 'mis palabras constituían una verdadera diatriba contra uno de los diarios que hacen más alto honor a la república'. Al otro día, el diario La Nación en un suelto condenó mi actitud en términos inusitados en ese órgano de opinión, términos que mis ilusiones moralizadoras de entonces no dejaron de causarme una profunda amargura”

Bien…¿Cuál fue la profunda amargura a la que se refiere Repetto? Lo llenaron de infundios, le adjudicaron propiedades inexistentes. Que era dueño de conventillos de alquiler, que poseía una fortuna incalculable. Una auténtica campaña mediática, igual que ahora, pero sin la TV. Esa alianza de medios, Estado y política lo difamaron por todos los medios y a más no poder. Le adjudicaban que vivía en una “mansión principesca”.

Los radicales, a ellos acusa también Repetto, le hacen una gran pegatina de carteles en toda Buenos Aires con una fotografía de la casa que le adjudicaban. Pero en vez de poner la casa de Repetto ponen la de al lado que había pertenecido al coronel Ramón L. Falcón. (Nicolás Repetto. Mi Paso por la Agricultura. Santiago Rueda editores. Pág. 158). Cualquier coincidencia con la persecución que sufre la ex presidenta, no es mera coincidencia, ni casualidad, es pura causalidad. Si te metes con el poder real, así tratan a los políticos que lo enfrentan.

Repetto sufrió mucho pero se disciplinó y terminó siendo parte del más rancio gorilismo. Nada nuevo bajo el sol. El que se mete con los “muchachos poderosos” debe atenerse a las consecuencias. Así lo dice la Historia. Se puede ser peronista o socialista y no tener problemas con el poder, como los Binner, Duhalde, Menem y compañía. O ser socialista o peronista y tener problemas con el poder como “aquel” Repetto y “esta” Cristina. No es cuestión de partidos o nombres, es cuestión de ideas e intereses, de enfrentarlos o no. De eso se trata y de allí derivan las consecuencias.

*Ex director FAA

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