El 99 por ciento de las mujeres vivió, al menos, una situación de violencia

Hoy se presentaron los resultados del Primer Índice Nacional de Violencia Machista realizado por el colectivo #NiUnaMenos con un muestreo de 59.380 casos de 1800 localidades de todo el país.

Una mujer siempre está expuesta a ser agredida de alguna u otra manera. Lo más probable es que alguna amiga, vecina, compañera, familiar haya sido víctima de violencia machista. Pero cuidado, que la violencia machista no es solo física o psicológica sino también simbólica, obstétrica, institucional, laboral o económica. Y esos tipos de violencia son las que mayormente se encuentran invisibilizadas y naturalizadas.

Ante la falta de datos oficiales, el colectivo #NiUnaMenos lanzó una encuesta el 3 de junio de este año con la intención de realizar el Primer Índice Nacional de Violencia Machista. Los resultados del cuestionario anónimo, que se realizaba a través de una página web y contó con la participación de miles de mujeres y mujeres trans, serán presentados este mediodía en el aula magna de la Facultad de Derecho de la UBA. Sin embargo, desde la medianoche, se puede acceder a ellos visitando la página contalavioleciamachista.com.

El Informe explica: “La violencia contra las mujeres es, entonces, todo acto que atenta contra su dignidad, que las vulnera y lastima, que es cometido por hombres, como resultado de la discriminación hacia ellas. Es un asunto de género, porque es desde esta visión que podemos entenderlo como fenómeno colectivo, que se encuentra arraigado en la cultura y que por lo tanto es reproducido por las instituciones sociales (escuela, iglesia, estado, etc.) así como por los hombres y las mujeres".


El objetivo general es describir y comprender el problema de la violencia machista y las situaciones atravesadas por las mujeres y mujeres trans en diversos ámbitos sociales. El tamaño muestral total fue de 59.380 casos de 1800 localidades de todo el país. La recolección de la información se basó en entrevistas personales mediante un cuestionario online formado mayoritariamente por preguntas cerradas de opción simple o múltiple. En zonas de baja conectividad a internet fue necesario acercar cuestionarios en papel. Debido a la sensibilidad de las preguntas, el programa contaba con la opción de cortar con la entrevista y retomarla en otro momento.

El caso es que, el 99% de las mujeres entrevistadas vivió, por lo menos, una situación de violencia con alguna de sus parejas. El 97 % sufrió algún tipo de acoso en espacios públicos y privados, el 47 % sufrió violencia económica por parte de su pareja, el 93 % sufrió desvalorización por parte de su pareja, el 84 % control en pareja, el 95 % sufrió aislamiento en pareja, el 77 % violencia obstétrica, el 76 % fue víctima de amenazas e intimidaciones en pareja.

De ese 97 % que fue acosada en espacios públicos y privados, el 79 % fue tocada o apoyada por un desconocido sin su consentimiento. El 76 % fue descalificada en el espacio público por ser mujer con una frase del estilo “Y… Qué se puede esperar si es mujer”. Al 67 % le dijeron una grosería en privado y fuera de contexto del estilo “Cómo será la estación si esas son las vías” y el 60 % lo recibió en público. Al 52%, una persona de su entorno (familiar, compañero de trabajo, de estudios, vecino, etcétera) le tocó o le apoyó alguna parte de su cuerpo sin su consentimiento.



Sigue siendo común que este tipo de violencia sea naturalizada. Muchos varones y mujeres consideran que un “piropo” no es violento sino halagador, aun cuando no tengan idea de si la mujer que lo recibe está interesada en escucharlo de su boca. Lo mismo sucede con el porcentaje de mujeres a las que un varón tocó una parte de su cuerpo sin su consentimiento o le apoyó una parte de su cuerpo en un medio de transporte. Todas actitudes y comportamientos que todavía son “aceptados” o no lo suficientemente condenados y repudiados.

Del 93 % que sufrió desvalorización por parte de su pareja, al 77 % su pareja le gritó o la insultó como forma de imponerse en discusiones ocasionales. El 71 % tuvo que escuchar de su pareja que es inútil, torpe o mala haciendo algo, el 70 % fue desvalorizada o burlada por su pareja por sus gustos o actividades. Un 70 % contestó que su pareja se negó a discutir un tema al descalificar su punto de vista. Un 61 % aseguró ser responsabilizada por los fracasos de su pareja, el 56 % fue víctima de bromas en público por su pareja para descalificarla. El 44 % tuvo que escuchar a su pareja compararla con otras mujeres para demostrar su inferioridad. Este tipo de violencia en la pareja es, quizás, la más invisibilizada y aceptada en la mayoría de los círculos sociales: las discusiones “apasionadas”, los “chistes”, las comparaciones “graciosas”. Muchas parejas que sostienen esta dinámica no dimensionan la violencia a la que están expuestos, ni siquiera las mujeres.



Del 77 % que sufrió violencia obstétrica, un 49 % tuvo que escuchar al personal de salud dirigirse a ellas con diminutivos o sobrenombres como si fueran incapaces de entender los procesos que estaban atravesando. A un 41 % la experiencia de atención en el parto la hizo sentir insegura, culpable o vulnerable. Al 35 % le fue difícil o imposible preguntar o manifestar sus miedos o inquietudes porque el personal de salud no le respondía o lo hacía de mala manera. A un 34 % el personal de salud le impidió el contacto con su hijo o hija recién nacido antes de que se lo llevara el neonatólogo para control. Un 34 % reconoció que fue obligada a permanecer acostada durante el parto aun cuando manifestó su incomodidad en esa posición. Un 31 % fue criticada por llorar o gritar de dolor, emoción o alegría y un 20 % respondió que la habían hecho sentir que no estuvo a la altura de las circunstancias “que no había colaborado”.



La violencia de género es un problema político, es un tema que atraviesa nuestra cultura, de ahí la importancia de la tarea del Estado. Es el Estado el que debe arbitrar herramientas en función de erradicar esta problemática, señalizarla, desarrollar campañas públicas que puedan cambiar la manera en la cual entendemos la violencia. Pero para lograr esto es necesario contar con los datos. Esos datos que hoy presenta el colectivo #NiUnaMenos y que hace unos días publicó La Casa del Encuentro en relación al Índice de femicidios de los primeros diez meses de 2016.

¿Alguna tuvo miedo de ser violada alguna vez? Fue la pregunta lanzada en Twitter que disparó la necesidad de realizar la encuesta. La respuesta fue escalofriante, las mujeres la conocen íntimamente, quizás muchos varones no lo entiendan, no puedan o no quieran,y cuando se confiesa que entre amigas que salen juntas es obligatorio avisar que se llegó bien a casa o que se inventa una conversación telefónica en el taxi para hacer creer que alguien está esperando. Cuando ya preferís no caminar sola o evitás los espacios en construcción o abandonados. Cuando dejás en claro que no te gustan los “piropos” callejeros, aun esos considerados “elegantes”, los varones (muchos, no todos) tienden a mostrarse sorprendidos y hasta pueden llegar a insinuar que “hay mujeres que exageran”. Bueno, para ellos y para muchas mujeres que colaboran con el enraizamiento de la violencia machista, es esta encuesta.

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