El choque entre Maduro y el Congreso agrava la crisis en Venezuela

La Asamblea Nacional declaró el lunes el “abandono del cargo” del Presidente y exigió elecciones inmediatas. Pero el Tribunal Superior de Justicia desestimó la medida tomada por la oposición.

Entre gritos de “¡elecciones ya!”, la Asamblea Nacional de Venezuela declaró el lunes el “abandono del cargo” del presidente Nicolás Maduro. En condiciones de normalidad institucional, la decisión implicaría su apartamiento del Palacio de Miraflores. Sin embargo, dada la actual coyuntura, el pronunciamiento hecho por el Congreso de mayoría opositora no tendrá efectos concretos porque el Poder Legislativo fue declarado en “total desacato” por el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) el año pasado.

La medida adoptada por la Asamblea Nacional contó con 106 a favor y exigió el llamado a elecciones inmediatas. La fecha elegida no fue casualidad: según la Constitución, hasta ayer el Congreso tenía potestad de convocar a sufragios anticipados, porque era el último día dentro de los primeros cuatro años de gobierno de Maduro.

De todos modos, la declaración no tendrá consecuencias efectivas, porque el parlamento venezolano se encuentra “en desacato” desde septiembre, de acuerdo a lo establecido por el TSJ, de mayoría chavista. Horas antes de la votación en el Congreso, el máximo tribunal de justicia le ordenó al Poder Legislativo "abstenerse de continuar el procedimiento de declaratoria de responsabilidad política y, en definitiva, de dictar cualquier tipo de acto que se encuentre al margen de sus atribuciones constitucionales". Y recordó que “la Asamblea Nacional no tiene facultad para destituir al Presidente de la República”.

Más allá de no lograr la remoción de Maduro, la oposición parlamentaria consiguió agravar la crisis política en Venezuela. Freddy Guevara, vicepresidente de la Asamblea Nacional, llamó a los opositores a movilizarse en las calles. “Solamente con el pueblo en la calle exigiendo su derecho a elegir, de forma organizada, cívica, pacífica e irreverente, se logrará restituir la Constitución y hacer cumplir la declaratorio del abandono del cargo”, advirtió.

Por su parte, para el presidente la resolución del Congreso resulta apenas un acto testimonial de la oposición. Ayer, horas antes de la votación legislativa, se dio el gusto de bromear sobre la iniciativa de la Mesa de Unidad Democrática (MUD). "No sé si todavía soy presidente. Elías [Jaua, nuevo ministro de Educación], llama a Julio Borges [nuevo presidente de la Asamblea], para ver qué dice él", manifestó con ironía Maduro.

Cuando restan dos años para que concluya el mandato del líder bolivariano, no queda claro cómo saldrá Venezuela de la crisis política que atraviesa. Lo que ya es un hecho es que de prosperar el referéndum revocatorio del mandato presidencial –hoy frenado por las autoridades judiciales y electorales- y en caso de que Maduro resulte derrotado, asumiría el recién nombrado vicepresidente de la República, Tareck El Aissami, para gobernar hasta 2019.

El lápiz verde