El drama de la joven argentina que puede ser deportada por Trump

Daniela Vargas llegó a Estados Unidos con 7 años. Hoy, a los 22, a pesar de ser parte de un programa migratorio, fue detenida luego de denunciar el arresto de su padre y de su hermano.

Desde que Donald Trump asumió como presidente de Estados Unidos la vida de muchos inmigrantes cambió radicalmente. Un caso es el de Daniela Vargas, una joven argentina de 22 años que llegó a ese país a los 7, quien fue arrestada luego de denunciar la detención de su padre y su hermano en Jackson, Misisipi.

El caso de la joven argentina se hizo público luego de que saliera a denunciar en una conferencia de prensa la situación que atraviesa su padre Daniel, pintor de 55 años, y su hermano Alan, albañil de 26, quienes fueron detenidos el 15 de febrero por no tener papeles de residencia legal y se encuentran a la espera de ser deportados a la Argentina.

Daniela, que se trasladó a ese país desde la provincia de Córdoba en 2001 junto a su familia con un visado de turista que venció a los tres meses, es parte de los jóvenes que se conoce como “dreamers”, aquellos inmigrantes beneficiados por un programa impulsado por el ex presidente Barack Obama que otorga la residencia a las personas que llegaron a Estados Unidos siendo niños.

Si bien su permiso había expirado, el 10 de febrero comenzó los papeles para renovar su adhesión a ese programa, que desde que Trump llegó a la Casa Blanca permanece como una incógnita, a pesar de que el nuevo Gobierno estadounidense ya anunció que los “dreamers” no serían parte del nuevo plan de deportaciones masivas.

Las autoridades aseguraron que la chica de 22 años fue detenida por haber mentido al decir que estaba legalmente al día con su residencia cuando no era cierto. Sin embargo, su abogada consideró el arresto como una represalia de las autoridades migratorias para acallar a su clienta.

Ahora, su padre y su hermano están en el centro de detención de Luisiana, donde aguardan ser deportados. Ella, por su parte, está en manos de un juez, quien decidirá si reconoce a Daniela como una “dreamer” y le otorga la posibilidad de quedarse en el país en el que vivió quince de sus veintidós años.

El lápiz verde