El Papa Francisco inicia una compleja gira por Asia

Visitará Myanmar y Bangladesh, dos pequeños países del sudeste enfrentados por la crisis de los rohingyas, una minoría islámica perseguida. La apertura con China, clave para la geopolítica del Vaticano.

En una de los viajes más importantes del año, el Papa Francisco inicia hoy una gira por Myanmar y Bangladesh, dos países periféricos del sudeste asiático pero con un gran valor geopolítico para los intereses del Vaticano. La crisis de los refugiados de la minoría islámica rohingya y la tensa relación con China, dos variables clave en la agenda diplomática de la Iglesia Católica.

A simple vista, la visita de Francisco a estas dos pequeñas naciones de Asia llama la atención por el magro peso de la comunidad cristiana en estos territorios. En Myanmar, ex Birmania, solo el 4% de la población es católica. La mayoría profesa la religión budista. En Bangladesh el islam es la fe mayoritaria, y los católicos no superan el 0,2% del total.

Sin embargo, la crisis de los rohingyas ocurrida en agosto pasado convierte a éste en un viaje de suma relevancia para la Santa Sede. Tras un ataque de un grupo revolucionario musulmán a las fuerzas de seguridad, el Gobierno de Myanmar dispuso la expulsión del país de más de 600.000 personas de esta corriente islámica, que debieron refugiarse en el vecino Bangladesh. La ONU calificó el accionar oficial como una “limpieza étnica”.

En este contexto, el Papa, que en más de una oportunidad expresó su solidaridad con “los hermanos rohingyas”, se reunirá con la premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, muy criticada por su pasividad durante el conflicto religioso. Por pedido de las autoridades oficiales, Francisco no podrá referirse en público al grupo perseguido.

Unos días antes de la llegada de líder de la Iglesia Católica a Asia, Myanmar y Bangladesh firmaron un acuerdo para disminuir la tensión bilateral y permitir el regreso de a sus hogares de miles de rohingyas.

Más allá de este conflicto en particular, con la gira el Vaticano apunta a consolidar su presencia en el continente donde más crecen los fieles cristianos después de África. El viaje del Papa puede suponer un intento de recomposición de las relaciones con China, interrumpidas en 1951 cuando Mao Zedong expulsó a todos los representantes de la Santa Sede. En el gigante asiático hay por lo menos diez millones de católicos y 40 millones de cristianos.

El lápiz verde