El peor mes

Por Ricardo Rouvier

Veníamos señalando en diversos medios que la política de Cambiemos es limitada; mantiene institucionalmente escaso su poder legislativo y posee poca presencia en gobernaciones.  Por otro lado,  en más de un año se anotan exiguos éxitos (uno fue el de aplicación de la resolución de la Corte Suprema para los jubilados) y varios fracasos.

El Gobierno hace uso del presidencialismo para aplicar la dinámica de ensayo y error. En las últimas semanas practicó varios retrocesos, en un contexto restrictivo en lo económico y perdiendo la iniciativa.  El poder legítimo dado por la victoria electoral se está diluyendo en lo que Cambiemos, o más precisamente el PRO, más alardeaba: la gestión.

Además del peronismo, disminuido por sus variantes internas, se agrega el círculo rojo que lo apoyó para llegar al gobierno y que hoy le señala sus deficiencias y marca sus torpezas. La efervescencia de la crítica fue incrementándose durante el verano, hasta llegar a este marzo que se muestra como el peor mes desde que asumió Macri. Las encuestas coinciden en que la popularidad presidencial y de la gestión ha alcanzado sus peores números desde que asumió.

Agotado el tiempo que el triunvirato de la CGT le otorgó al Gobierno, y ante la no reactivación que se anunció y anuncia desde los despachos oficiales como un hecho, se efectuó una movilización multitudinaria el 7 de Marzo. El escalamiento fue iniciado por el conflicto docente que logró consenso entre los trabajadores de la educación de todo el país y en ese mismo acto de los maestros hubo una presión sobre Carlos Acuña para que se fijara una fecha de un paro general.

El horizonte que preocupa al oficialismo es que está entrando al período preelectoral, perdiendo por puntos. Hay sectores del kirchnerismo que quieren producir el knock out ; pero, gran parte de la dirigencia peronista no quiere saber nada con la posibilidad de un naufragio institucional y quiere ganar por puntos en el 2019.

Las fracciones dentro del sindicalismo peronista, que se proyecta en lo político, se hizo presente en el final del acto, cuando los duros exigieron a  la dirección la fecha del paro general. Este final accidentado del acto resultó una buena noticia, entre tantas malas, para el gobierno de Cambiemos. Nuevamente, el peronismo dio una imagen de desorden y violencia, que asusta a parte de la población y que capitaliza el  antiperonismo.  

En el distrito bonaerense, la dirigente de mejor imagen Vidal se ve también afectada en su prestigio arrastrada por el Gobierno Nacional y por la emergencia socioeconómica que presentan los conglomerados del conurbano. Sin embargo,  la caída de su popularidad es más suave que la de Macri y mantiene valores importantes para empezar la campaña.  

A cada paso aparecen decisiones del Gobierno Nacional que involucra el conflicto de intereses entre lo público y lo  privado,  como pasó con el Correo y con Avianca. En ambos casos el Ejecutivo decidió desarmar las medidas adoptadas, pero estas cuestiones confirman algo que la sociedad va percibiendo paulatinamente y es que este es un gobierno de empresarios y que, paradójicamente, no consigue, no quiere o no  puede que los empresarios se avengan a una economía de guerra, a una economía de crisis. Dicho más claramente, las consecuencias de la recesión no son simétricas, sino que aumentan la desigualdad.    

Es cierto que el espacio vacío que va dejando Cambiemos no es ocupado orgánicamente por ninguna otra fuerza política, es intervenido caóticamente por un kirchnerismo compacto y activo y un peronismo fragmentado.  La oposición no puede contar con la presencia  del Frente Renovador que permanece mudo en su avenida del medio en construcción. Se da la paradoja, a veces,  de que la solitaria Stolbizer ocupa más la comunicación que el propio Sergio Massa, que lidera una fuerza política con una base electoral importante y una segunda línea dirigencial que está para las grandes ligas pero aparece desaprovechada. La alianza liderada por el diputado Massa, debería tratar de abandonar este perfil de patrulla perdida, para buscar una homogeneización y una planificación que no tiene.  Y debería hacerlo antes que la polarización entre Cambiemos y el FpV le pueda provocar asfixia, porque el Gobierno continúa con su decisión de polarizar con Cristina y paradójicamente la poca actividad del FR, ayuda a esto. 

La aparición largamente esperada y anunciada de Florencio Randazzo oxigena la alternativa interna al peronismo de competir en las PASO contra una eventual lista kicrhnerista. La constitución del binomio con Julián Domínguez define una oferta electoral que privilegia la participación a través del voto, interpelando al unicato de Cristina. Se espera que una vez lanzados, la cosecha de dirigentes que hasta ahora permanecen en estado expectante, sea importante.

El gobierno de Macri para recuperarse en el umbral de las PASO de agosto, debería producir acontecimientos que tengan repercusión en la subjetividad colectiva y que muestren a un poder ejecutivo acorde al énfasis del discurso del inicio del año parlamentario. Como la economía carece de amplia flexibilidad, el Gobierno no tiene muchas alternativas dentro del sistema: o baja los impuestos como el IVA para la canasta familiar, o va a una reforma impositiva global progresiva o convence a los empresarios a disminuir su tasa de ganancia. O todo eso junto.