El sendero del terror

Por Víctor Hortel

Desde hace unos días advierto que el oficialismo se encuentra avocado a construir en la corteza social y fijar en la cabeza del argentino medio la imagen de un odio irracional que estaría no sólo dirigido a hostigar e intimidar a las principales figuras del gobierno sino que además ese odio irracional resulta ser el caldo de cultivo de una maniobra desestabilizadora.

Sin perjuicio de señalar que este tipo de amenazas ocurren desde siempre y en todos los gobiernos, sin distinción de pertenencia política; y que en muchos casos se trata de amenazas que provienen de personas con algún grado de desequilibrio mental o emocional, lo cierto es que el  gobierno ha utilizado la herramienta de denunciar amenazas anónimas que supuestamente pondrían a las personas del Presidente, de la Vicepresidenta y de la Gobernadora de la Pcia. de Bs. As. en el lugar más peligroso de supuestos ataques contra su integridad física, para crear un estado de temor generalizado. Incluso se ha dejado abierta la línea argumental de que algunos de esos ataques sea obra del terrorismo internacional.

Claro está que desde estas líneas repudiamos los actos de violencia y que entendemos que los protocolos de seguridad que se corresponden con las máximas autoridades del gobierno deben ser observados de modo estricto, a fin de descartar o evitar situaciones de gravedad.

Ahora bien, lo que se intenta destacar es el uso, si se quiere marketinero, de que el gobierno ha hecho de estas supuestas amenazas, las que en mucho casos tienen el tufillo de “amenazas autoprovocadas” por el propio gobierno que se dan en el contexto de una “operación mediática” que cuanto menos aparece destinada a justificar algunas decisiones banales –como podría ser la utilización de vehículos blindados por las autoridades- pero que en verdad esconden su sentido más perverso, o si se quiere, su objetivo final, cual es, preparar las condiciones necesarias para desatar la represión contra el pueblo.

Desde siempre sostuvimos que el actual gobierno ha adoptado un Modelo de Estado Inhumano, que ante la masiva expulsión de sus ciudadanos a situaciones de exclusión social, derivación indefectible de la inconmensurable transferencia de capital a los sectores más concentrados de riqueza y poder, solo ve en el fortalecimiento del sistema de las fuerzas de seguridad la herramienta propicia para contener, por medio de la represión, a aquellos excluidos que han adoptado la disfuncionalidad impuesta por el Estado Inhumano, en la forma de la protesta o la militancia social.

En estos meses de macrismo, donde se percibe un obsceno lobby por las excarcelaciones y prisiones domiciliarias a favor de los genocidas, con entrevistas de funcionarios del gobierno con sus abogados defensores, hay una línea más tenebrosa que camina a la reinvención del enemigo interno con juego de asociaciones entre kirchnerismo, militancia y atentados terroristas, en un contexto editorial que todo el tiempo mira a Siria y el eje Estados Unidos y Rusia disputando lo que llaman “tercera guerra mundial”.

Así, con los medios masivos y hegemónicos de comunicación bombardeando a la población sobre una supuesta ola de temor y terror, el gobierno busca construir un escenario que le permita hacer modificaciones centrales a la ley de Seguridad, donde se permita a las FFAA una actuación más protagónica y luego articular un aparato represivo que les garantice ese “orden” tan caro a sus afectos.

Tras los intentos fallidos por la aprobación y aceptación del famoso “Protocolo Antipiquetes” y la imposibilidad cierta de contrarrestar las  multitudinarias manifestaciones populares de rechazo a las políticas neoliberales, el gobierno se encuentra preparando el terreno para la represión de la protesta social, y cualquier argumento o situación será propicia para ello, se trate de supuestos terroristas del ISIS o se trate de un par de trozos de barro supuestamente arrojados a una comitiva oficial.  

Con todo ello, el gobierno se encuentra transitando un sendero del terror, sendero que se inició con la ilegítima privación de libertad de la compañera Milagro Sala y el intento de disciplinar a los militantes sociales y políticos.