Elecciones 2017: ¿qué se vota y qué pone en juego cada espacio?

A menos de cinco meses de la primera contienda electoral de Cambiemos como gobierno, El País Digital hace un repaso por los datos más relevantes de las primarias de agosto y las generales de octubre.



Las PASO se instituyeron en el año 2009 dentro de la Reforma Política que contenía la Ley 26.571, conocida como “Ley de democratización de la representación política, la transparencia y la equidad electoral”.
Se pusieron en práctica por primera vez en el proceso eleccionario nacional del año 2011 y estipulan principalmente la obligatoriedad para todos los partidos políticos de seleccionar a sus candidatos para cargos electivos mediante elecciones primarias, en todo el territorio nacional, en un solo acto electivo, con voto secreto y obligatorio, inclusive en los casos que se presentase una lista única.
La ley establece que para presentarse y competir en una elección general las listas de candidatos deberán superar el 1,5% de votos válidos en las PASO en su distrito y en la categoría correspondiente. En el caso de la fórmula presidencial se computará el 1,5% sobre los votos validos emitidos en todo el país.
Hay que tener en cuenta que a diferencia de las elecciones generales, las PASO contabilizan los resultados en base a los votos válidos, esto es decir, incluidos los votos en blanco. Esta característica particular restringe en cierta medida a los partidos más chicos el acceso a las generales ya que amplía la base de votos necesarios para superar la barrera legal del 1,5%.




Todas las listas electorales que superen las PASO podrán presentarse el 22 de octubre en las generales. Estas elecciones son menos restrictivas que las primarias ya que para el cómputo de resultados solo se toman en cuenta los votos afirmativos, es decir, no se incluyen a los votos en blanco.  Esto genera que los partidos chicos que compitan tengan una mayor posibilidad de acceder a los cargos electivos en juego.
Una vez escrutados los votos y obtenidos los resultados de la elección, las bancas –o escaños– en la Cámara de Diputados de la Nación, una buena parte de las legislaturas provinciales y de la CABA se asignarán mediante una fórmula proporcional conocida como Formula D'Hondt.
El método D'Hondt de asignación es proporcional en el sentido que es muy eficaz reflejando los resultados de la voluntad popular al momento de conformar los cuerpos legislativos y se aplicará para la confirmación de la Cámara de Diputados. Sin embargo, hay otros aspectos del sistema electoral argentino que conspiran contra la proporcionalidad y terminan siendo más preponderantes que la fórmula de asignación de escaños.
Para el cálculo se toman la cantidad de votos que obtiene cada partido y se divide por la cantidad de bancas a asignar.


Por otro lado, los senadores nacionales se asignan por mayoría simple: el partido con más votos obtiene dos bancas y el segundo partido obtiene la tercera. Al no reflejar eficazmente las proporciones de la voluntad popular, el Senado nacional pone en pie de igualdad a las provincias sin tener en cuenta el tamaño de su población, lo que la transforma en una cámara verdaderamente federal.



Tal como se establece en la Constitución Nacional, este año se renovará la mitad de los diputados nacionales y un tercio de los senadores nacionales. Se elegirán en total 127 diputados y 24 senadores en los siguientes distritos:


Todas las provincias eligen diputados nacionales y en ocho se eligen senadores. Sin embargo, es más relevante políticamente observar las bancas que cada partido político pone en juego en octubre. La renovación dispar de cada una de las cámaras se suma a la distinta duración de los mandatos –en el Senado es de seis años y en Diputados de cuatro–, por lo tanto se ponen en juego bancas provenientes de distintas elecciones.



El interbloque Cambiemos, formado principalmente por el PRO y la UCR, ponen en juego 41 bancas, casi la mitad de sus diputados, debido a que renuevan los elegidos en octubre de 2013. Respecto de las provincias más importantes, ocho pertenecen a la Ciudad de Buenos Aires, cinco a Santa Fe, cuatro a Buenos Aires y cuatro a Córdoba.
El PRO como partido solo renueva un tercio de su fuerza legislativa en la cámara baja (14 de 42) por lo que es de esperar que amplíe dicha cantidad tras las elecciones. La situación más delicada es la de la UCR, que pone en juego 22 de sus 36 diputados, casi dos tercios de su bancada.
Cambiemos también corre con la ventaja de renovar solo 4 bancas en la provincia de Buenos Aires, menos del 10% de sus bancas en juego, lo cual da margen de ampliar su representación legislativa. Las claves para el oficialismo serán lograr mayor autonomía y poder de negociación, la especulación es llegar a alrededor de cien legisladores tras las elecciones y así depender en menor medida de acuerdos legislativos con la oposición.
Distinta es la situación del Frente para la Victoria y del Frente Renovador. El FpV renueva el 44% de su bancada, proporción similar a la de Cambiemos. Sin embargo 10 de los 32 diputados que pone en juego son de la provincia, lo que obliga a obtener un muy buen resultado en territorio bonaerense para mantener la composición legislativa. 
El massismo tiene motivos para preocuparse: el interbloque Frente Renovador – UNA pone en juego el 54% de su bancada legislativa y 11 de los 20 que renuevan provienen de la provincia de Buenos Aires. Para la fuerza conducida por Sergio Massa, terminan los mandatos de los legisladores que fueron producto de la muy buena elección del año 2013 en provincia; sin embargo, se encuentra actualmente tercero entre dos fuerzas políticas que intentan llevar la elección a la polarización. Si lo logran, sería el peor escenario para los renovadores.




En la cámara alta la situación es mucho más clara: el 58% de las bancas en juego pertenecen al Frente para la Victoria, que corre grave riesgo de perder la mayoría legislativa. La elección de senadores se producirá en ocho provincias: Buenos Aires, Jujuy, La Rioja, Misiones, San Juan, San Luis, Formosa y Santa Cruz.
El FpV renueva 14 de sus 36 bancas obtenidas por la arrasadora victoria de 2011. Necesita salir victorioso en Buenos Aires y en al menos seis provincias más para no perder representación, algo que a primera vista parece extremadamente complicado, dado que solo gobierna en dos de las ocho, en la Rioja y Santa Cruz.
Cambiemos tiene todo dado para ampliar el número de senadores; sin embargo, no va a poder alcanzar la mayoría propia ni siquiera ganando los ocho distritos en juego. Necesita al menos sumar siete bancas para dejar al oficialismo por sobre un tercio de la cámara y al igual que en Diputados la estrategia será ganar en autonomía y poder de negociación.
El oficialismo gobierna tanto en Buenos Aires como en Jujuy y puede aspirar a llevarse las cuatro bancas correspondientes a La Rioja y Santa Cruz. Las provincias de Formosa y San Luis parecen por el momento infranqueables para fuerzas políticas no peronistas, la aspiración del Gobierno sería ir por la banca de minoría en ambos distritos.





Los ocho principales distritos del país en conjunto explican alrededor del 76% del padrón nacional. La provincia de Buenos Aires, la Ciudad de Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe, Mendoza, Entre Ríos, Chaco y Tucumán suman entre ellos 19 millones de electores. Tanto Cambiemos, el peronismo, como el Frente Renovador deberán apuntalar sus campañas en dichas provincias si desean mostrar buenos resultados a nivel nacional en octubre.
Sin dudas, para Cambiemos será de vital importancia consolidar en los próximos meses las mesas provinciales, la prioridad absoluta para el oficialismo será mantener la provincia de Buenos Aires. Con el 37% del padrón electoral, será la madre de todas las batallas y aportará diputados y senadores a la elección. 
En orden de prioridad el oficialismo deberá también mantener la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, lo que a pesar de la indefinición de Martin Lousteau a priori no parece revestir peligro para el oficialismo.
En segundo orden, la alianza Cambiemos deberá repetir una buena performance en la provincia de Córdoba y lograr que el radicalismo muestre buenos números en Santa Fe,  sea con José Corral encabezando o con otro candidato. El listado de prioridades electorales se completa con Mendoza, Entre Ríos, Chaco y Tucumán.