ENSUCIA…MIENTO

Por: Eduardo Cueto Rua

Es usual y comprensible que los padres comenten entre sus amigos o en familia los logros o aciertos escolares o deportivos de sus hijos y es por lo mismo muy usual que los padres oculten los problemas y a veces tanto tiempo que cuando “la madre” decide enfrentarlos, todavía el padre los está minimizando.

No es raro que la preocupación de la madre preceda en algunos aspectos en años a la del padre. Es como si a la madre le preocupara el presente y al padre el futuro, y en ese futuro los problemas se hubieran solucionado como por arte de magia o por fortuna.

El tema que como gastroenterólogo comentaré en esta oportunidad es el “ensuciamiento” de la ropa con caca. Este tema se oculta, se minimiza, se niega y a veces hasta se justifica.

En su primer abordaje suele enfocarse el problema como un conflicto del inconsciente del niño. Un enigma a develar de la vida afectiva o vincular entre los padres y el niño, remontándonos a veces hasta en detalles de la noche de la concepción. Otras, lo que es más interesante, entre los padres entre sí.

 Hace unos años (21 años), escribimos para el diario EL DIA de La Plata una nota en la que destacábamos el trastorno de la mecánica evacuatoria producida por el impacto de un “socotroco” de materia fecal “construido” por los padres mediante una dieta “seleccionada” meticulosamente por el niño con alimentos disarmónicos, incompletos e insuficientes. 

Dos o tres meses después, cuando maduró el concepto en las madres lectoras del diario, se generaron una enorme cantidad de consultas, muchas de las cuales han sido el inicio de la curación y de la “resocialización” apropiada del niño.

Mancharse la ropa con caca en cualquier lugar, en todo momento y ser identificado por los olores que nos acompañan como una nube que delata nuestra presencia, es dolorosísimo para el protagonista. Ser identificado por la “baranda” que producimos, o reconocidos por nuestra incontinencia fecal, es triste. Si hay que destacarse que sea por una virtud, no por un defecto.

Los padres frecuentemente invocan “distracciones” del niño, o lo que es similar “concentraciones extremas del niño en su mundo o en su juego”.

La búsqueda de la verdad, tan propia del hombre, con varios programas activados y descolgados simultáneamente de nuestro disco rígido cerebral es propia del hombre. Sabemos que la asociación simultánea y adecuada de ellos genera una hipótesis fantástica o plantea un nuevo problema impensado, o devela una verdad oculta al conocimiento. Piense usted en esa concentración extrema… ¿se imagina a sí mismo cagado luego de pensar?

Piense ahora en una facultad de ingeniería, de física o de filosofía, en situaciones de producción genial. Deberían estar pre concebidas con ventilación especial y asistidas con desodorante de ambientes, ya que cada vez que un filósofo, físico o matemático, se concentra o se distrae, se caga. Es tan absurda esta distracción como la invocada por los padres.

La dieta completa armónica y natural es el mejor camino para evitar enfermedades colónicas y rectales vinculadas a una alimentación promocionada por televisión y tan absurda como industrializada.

Las hemorroides, los divertículos, las fisuras anales, el prolapso. El ano húmedo y el ensuciamiento, están incuestionablemente asociados a la constipación crónica.

Este problema se ve agravado además en la mujer, en la que la constipación se constituye “en una característica familiar que comentan a veces con inexplicable orgullo”. He visto jactarse de juntar dinero, dólares, oro, piedras preciosas, obras de arte, etc., etc., pero jactarse de juntar materia fecal en el propio cuerpo es realmente extraño.

No es infrecuente que la mujer diga “yo evacuo mis intestinos cada 5, 6, 7, 8, ó 10 días, Igual que mi mamá, igual que mis tías, igual que mis hermanas”. Aquiltadoras de caca… ¡de locos!

Esto, ¿es un problema familiar o producto de una dieta familiar?

Tienen además las mujeres un pequeño agravante. Por su periné pasan los hijos al menos una única vez, periódicamente su pareja y “ocasionalmente” la materia fecal. Lo único que puede modificarse es el tamaño y la consistencia de la materia fecal y es bueno que la mujer sepa que la profilaxis del prolapso se hace con una evacuación normal y diaria.

En este asunto, la fibra es una aliada que lleva millones de años a juzgar por los dientes que tenemos en la boca. Note, amigo/a lector/a, que el hombre tiene ocho dientes incisivos para roer verduras frutas y hortalizas, cuatro caninos para desgarrar carnes y veinte molares planos para triturar granos de trigo, avena, cebada, arroz y centeno y también porotos, garbanzos, lentejas y choclo.

Note, amigo/a lector/a, que los primeros ya están triturados por la industria y se venden “purificados” (sin fibra) como alimentos listos para el consumo en las góndolas. Note que sólo le quedan los molares para triturar los segundos (porotos, garbanzos, lentejas y choclos).

Note, además, amigo/a lector/a, que el yogur no se mastica. Note que Dios o la naturaleza en más de 4.000.000 de años para este alimento líquido no previeron dientes, ¿será que nos es tan necesario o vital como se dice? Le pregunto a las madres ¿a qué hora le dio leche? (consulta el reloj) y luego en qué mes le dio garbanzos (consulta el almanaque). Algo esta mal y esta muy mal.

Retomando el tema del ensuciamiento. “Hay cosas que el cuerpo controla con piloto automático y el esfínter anal es una de ellas” y gracias a este piloto, nos relacionamos, vivimos en sociedad, podemos viajar en transportes colectivos terrestres y aéreos, y como si todo esto fuera poco, podemos establecer una nueva sociedad vincular íntima, profunda, extrema y segura.

La dieta que previene la constipación es 4C-4A-5F. Vale decir 4 Comidas, 4 Ayunos y 5“F”, que son Fibra, mucha Fe, un poco de Fuerza, suficiente Firmeza y ¡¡mucha Franela!!

Usted esta muy bien preparada/o para problemas normales y no para problemas anormales.

Un problema normal es que el chico no regrese del baile, un problema anormal es que el chico sucio con caca no vaya al baile… Esto último no sabrá como resolverlo y llorará usted, su marido y su hijo.


*Gastroenterólogo Pediatra


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