Filmus… ¿y el campo…?

Por Pedro Peretti

Dos veces en diciembre pasado, el licenciado Daniel Filmus ensayó una autocrítica sobre el resultado electoral del año 2015. “Es una mirada hacia atrás para ver qué transformaciones no pudieron concretarse y deben ser parte de un programa para enfrentar al macrismo”, decía en uno de los reportajes de Página 12, el 9/12/2016. La intención, sin duda, es por demás de loable. Ahora bien, en el largo raconto del Lic. Filmus sobre las cuestiones para mejorar o para cambiar para el regreso, no incluyó ni incluye, nunca, al menos yo no lo vi, el análisis de la política agropecuaria. A mi criterio, el espacio donde tuvo la performance más flaca la gestion de la ex presidenta CFK. El área donde menos trasgresiones positivas se hicieron y/o encararon. En la lista, Filmus, “el sector agropecuario” no figura, ni a los premios. Con solo mirar el mapa del resultado electoral y ponerlo sobre el mapa productivo agrario, debería ser suficiente para darse cuenta del error que comete e incorporarlo rápidamente al inventario y al debate. Y no en cualquier lugar de la lista, al tope-tope, y por “varios cuerpos”. Este punto es neurálgico, para el movimiento nacional y popular. No se puede gobernar este país sin política agropecuaria propia, dejando que las grandes corporaciones y los mega-productores, en nombre del mercado la ejecuten. Es imprescindible poner esto en discusión, y analizar los mecanismos pertinentes para una buena práctica de gestión… es estratégico. No podemos regalarle la pequeña y mediana burguesía agraria a la derecha; ni desde lo electoral ni desde lo económico-cultural; debemos sustraerla del área de influencia de la oligarquía terrateniente y ponerla como un actor central del nuevo modelo productivo. No es indiferente quiénes cuántos y en explotaciones de qué tamaño se producen los alimentos tanto para el consumo interno como para la exportación. Allí hay recursos humanos, capital y territorialidad, que pueden aportar mucho, mucho más de lo que se piensa; tanto en crear empleo como en la generación divisas y ni que hablar en cuanto a la ocupación geopolítica del territorio, un tema que no figura en la agenda de la derecha, pero en la nuestra sí debe estar.

Que en la Argentina en general y en el movimiento nacional y popular en particular no se discuta la política agraria, siendo un país agrario; es un triunfo cultural de la oligarquía terrateniente argentina, que odia que le “cuenten las costillas”.  El poco debate agrario que existe está dominado por los términos teóricos y facticos, que nos fija el neoliberalismo. No hay ningún esfuerzo de los sectores populares para discutir con parámetros propios, originales, un nuevo paradigma agropecuario. La derecha construyó la idea de que el sector es un gueto que se auto- conduce y que nadie puede inmiscuirse; solo riñe por temas epidérmicos, que hacen al provecho de los grupos monopólicos, como impuestos, tipo de cambio, infraestructura, etc. Nunca debate temas estructurales, que hacen al interés del conjunto; ese es su gran logro político-cultural. El uso y tenencia de la tierra, la sojización, el impuesto al latifundio, el  sujeto agrario, las  políticas públicas diferenciadas, segmentación, deforestaciones, migraciones, etc… de eso… ni que se lo nombren. Esta es una claudicación de la política, de toda la política;  que resignó al mercado la conducción del sector más estratégico de la vida económica nacional. No se pueden defender correctamente los intereses populares si no se tiene una política agraria acorde con esos intereses; no es que se puede transformar “el todo” y dejar eso intacto, es al revés. Las trasformaciones deben empezar por allí, por poner en caja ese sector; es ese territorio al que hay que subordinar. Es el que viene trabando históricamente el desarrollo industrial del país; y es fuente de todas las inestabilidades políticas que sufrió y sufre la democracia argentina… Necesitamos reconquistar una porción de la burguesía agraria para viabilizar el proyecto político. Esta no ha agotado aún su rol histórico. Fue innecesariamente agredida, con un abordaje propio de la década del sesenta, debemos seducirla nuevamente. Más ahora, después del triunfo de la derecha, que  acaba de ganar por primera vez una elección en democracia. Un error correctamente analizado es la base para el mejor y más rápido regreso…

Salud y cosechas…

Pedro Peretti (chacarero)