Granata versus Grandinetti, la puja del Frente Renovador en Santa Fe

La modelo se autopostuló para diputada nacional, pero el periodista dice que ella nunca habló con Massa. La acusan de querer posicionarse en la política mediante escándalos mediáticos.

Por Nicolás Maggi

Una curiosa polémica tuvo lugar esta semana en Santa Fe entre dos personas que dieron el salto a la arena política desde los medios de comunicación. Si bien lo hicieron desde diferentes lugares, tanto el periodista Alejandro Grandinetti como la modelo Amalia Granata llegaron al Frente Renovador aprovechando el reconocimiento social obtenido mediante sus roles en radio y televisión.

Grandinetti, reconocida voz de la emisora rosarina LT8 y primo hermano del actor Darío, fue convencido en 2015 por Sergio Massa para ser candidato a intendente, elección en la que sacó casi 70 mil votos y le valió, meses después, ser cabeza de la lista a diputados de la fuerza que comanda el tigrense, en la que repitió una buena performance con más de 400 mil sufragios. A partir de allí, la constante presencia en los medios del licenciado en Ciencia Política y su cercanía a la alta dirigencia del massismo lo llevó a convertirse en el referente del partido en la provincia, y pareció otorgarle la íntima percepción de que es dueño del sello.

Claro está que nunca tuvo demasiada competencia, ya que el único diputado nacional santafesino del FR, Oscar "Chachi" Martínez -hoy con un cargo directivo en ARSAT-, había sido elegido con votos del kirchnerismo antes de dar el salto hacia la “ancha avenida del medio”. Incluso Eduardo Buzzi, expresidente de la Federación Agraria durante el conflicto por la Resolución 125, había pasado sin pena ni gloria por el espacio al perder las primarias a gobernador con el mismo Martínez.

Aparición

El camino parecía allanado para Grandinetti, actual diputado nacional, hasta que el año pasado se conoció, a través de los portales de chimentos, que la mediática Amalia Granata, también rosarina, estaba recorriendo la provincia con el partido Unir, que a nivel nacional está referenciado en el parlamentario del Mercosur Alberto Assef e integra el frente UNA (Unidos por una Nueva Argentina) junto al massismo y el delasotismo cordobés.

Granata ganó popularidad en 2004 cuando hizo público un encuentro sexual con el cantante británico Robbie Williams, lo que la catapultó a las revistas y programas de la farándula como famosa clase B, e incluso le valió una fugaz participación en el reality Gran Hermano. Luego terminaría de ingresar definitivamente en la pantalla por su problemática relación con el futbolista Cristian "Ogro" Fabbiani y por un estridente noviazgo con el economista Martín Redrado. En los últimos años, logró finalmente establecerse como panelista e, incluso, se recibió de periodista en un instituto terciario privado.

Todo indica que, al igual que sucedió con el Midachi Miguel Torres Del Sel –que estuvo a solo 1500 votos de ser gobernador de Santa Fe-, en algún momento de su carrera artística, un armador político la tentó para incursionar en la vida pública desde otra arista: "Hace un año estoy en el espacio Unir, de miércoles a viernes estoy en la provincia. Nos reciben los intendentes y vemos qué podemos hacer", detalló para explicar cómo hace campaña en Santa Fe mientras vive y trabaja en Buenos Aires.

Salto a la política

Para sorpresa de pocos, su irrupción en la política se produjo con la metodología que mejor le sienta y a la que está habituada: el escándalo y la confrontación con las figuras establecidas. Como acostumbran las mediáticas que hacen sus primeras armas en el paño, a fines del mes pasado, Granata intentó desafiar al exministro de Defensa Agustín Rossi, al afirmar que sería candidata a diputada por el Frente Renovador por Santa Fe. "Yo no voy a competir con él, en todo caso él me enfrentaría a mí", lanzó la modelo, que se declara peronista. El "Chivo", único dirigente del FPV que ya oficializó sus intenciones de encabezar una lista, hizo honor a los años que lleva en política y la experiencia conseguida: ni le contestó. El hecho quedó rápidamente en el olvido.

Todo podría haber terminado allí, con la panelista desairada por un intento fallido, pero desde el propio Frente Renovador decidieron emitir un comunicado desconociéndola como candidata y encendieron nuevamente la llama. “Desmentimos categóricamente la pertenencia de Amalia Granata al Frente Renovador, así como su pretendida postulación a diputada nacional“, aseguraron en un parte de prensa que provocó que el tema cruce las barreras de las páginas de espectáculos y llegara a la sección de política. Quedaba claro que la aparición inconsulta molestó en el espacio y generó fuertes resistencias, en especial por las posiciones públicas de la blonda, que difieren de lo que sostiene la fuerza política. Por ejemplo, la mujer se mostró muy crítica con las masivas manifestaciones de la CGT y los gremios docentes, así como del paro general del 6 de abril, pero a su vez tuvo palabras elogiosas para la demostración en defensa del gobierno de Mauricio Macri del 1A.

"Le mintieron"

“No la conozco, nunca habló conmigo ni con Sergio Massa y no pertenece al espacio” se encargó de explicar luego Grandinetti, quien indicó que le pareció "raro" que Granata se lance a la pelea por una banca dentro del Frente Renovador sin hacer conversado con los dirigentes que componen el espacio. El vicepresidente del bloque en Diputados admitió, en contacto con este medio, no saber "quién le hizo creer que podría ir por una candidatura", pero aclaró que le parece una conducta "irresponsable" y que la modelo "debería estar enojada con los que le hicieron la propuesta, porque le mintieron". En ese sentido, el legislador recordó las palabras de Raúl Pérez, armador del massismo en la provincia, cuando la mediática deslizó que se lanzaría por la diputación el año pasado: "No acostumbramos a salir a responder movidas mediáticas con artistas o deportistas que están impulsadas por dirigentes que se aprovechan de figuras reconocidas por la sociedad para lanzarlas a la política", había dicho el referente.

Contraataque

La respuesta de Granata fue agresiva y por todos los medios posibles, incluso programas televisivos de Buenos Aires. En primer lugar, aclaró que todavía no había decidido aceptar la propuesta de ser candidata, pero sigue recorriendo la provincia: "Lo estoy analizando. Ganas hay, la política es muy compleja, pero voy a tomar la decisión con mucha responsabilidad", dijo en declaraciones a una radio santafesina, a la vez que consideró que el comunicado que desmentía el ofrecimiento y su pertenencia al espacio fue una "operación" del diputado Grandinetti. "Estas operaciones políticas y cosas que suceden que no tienen nada que ver con lo que estoy haciendo me llevan a frenar", lamentó.

Sin embargo, contraatacó con fuerza: "Grandinetti no va a decidir si yo soy candidata o no. Que se ponga a trabajar, porque los santafesinos lo eligieron hace dos años ¿Alguien sabe si hizo algo por Santa Fe?", preguntó con sorna. Y agregó: "Le sugiero que, en vez de sentarse a escribir comunicados, debería empezar a trabajar un poco más por la provincia que lo votó".

A su vez, Amalia admitió que no mantuvo conversaciones con Sergio Massa, pero no consideró que fuera un requisito ineludible para barajar una candidatura. “No pude hablar sobre esto, pero mi trabajo es militar y ayudar a la gente, no que Massa se oponga a lo que yo hago”, lanzó, en una movida arriesgada. Consultada justamente por esta militancia política, contó que sus pares la recibieron con "algunas resistencias": "Cuando me conocieron, y vieron que soy simple, honesta y lo único que me importa es trabajar, cambiaron totalmente su punto de vista. Hoy me piden que sea candidata", aseguró. Y ligó esa sensación a los estereotipos: "Algunos tenían un prejuicio porque vengo del mundo del espectáculo y otros porque soy mujer, aunque sea difícil creerlo. El mundo político es machista", sintetizó.

Lo cierto es que, con las cartas ya sobre la mesa, la operación de prensa parece haber venido desde el sector de Granata, que al fin y al cabo fue la más beneficiada porque logró que se conozca esta nueva vocación o faceta de su carrera. En todo caso, Grandinetti pudo haber sido un partenaire inconsciente para que la rubia despliegue sus dotes para la chicana y el karate verbal mediático, ya que al querer desmentirla, logró quedar en la mira para recibir el revés. Incluso es probable que esa reacción haya sido buscada por los operadores que intentan instalar la candidatura de Granata. La pregunta es si esa estrategia no es perecedera y dura lo que demora en consumirse un fósforo. Así lo leyó un asesor del massismo en la provincia que consultó El País Digital: “Se quiere posicionar a fuerza de escándalos, pero esa estrategia, en política, es muy frágil. Sirve para aparecer un tiempo, pero no construye una candidatura”. Si la aventura sigue en pie para las primarias de agosto, quizás las urnas tengan la última palabra.

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