La madre de todas las batallas

Por Ayelén Lemos

Este domingo, Cambiemos buscará un primer resultado electoral que ratifique la orientación de las políticas económicas que viene llevando adelante en estos veinte meses de gobierno a nivel nacional y de la provincia de Buenos Aires. Un resultado favorable le permitirá ir a fondo con medidas que aumentarán la pobreza, el hambre y la calidad de vida de la mayoría de los argentinos y las argentinas.

María Eugenia Vidal ha hecho del territorio bonaerense una vidriera de la gestión nacional. Transferencia de recursos hacia los grandes capitales, beneficios al agro y las finanzas, y aumento de las tarifas: una enumeración bien conocida para los que vivimos en la provincia. Y, si bien las PASO se realizarán en gran parte del país de forma simultánea, la provincia de Buenos Aires será, más que nunca, la madre de todas las batallas.

Por ese motivo, Cambiemos enfoca todas sus fuerzas en respaldar la candidatura a senador de Esteban Bullrich, ex ministro de Educación y responsable del brutal recorte de salarios docentes y de políticas educativas en toda la nación. A pesar del acompañamiento permanente de la gobernadora, Bullrich no logra escapar a sus sincericidios y no despega en un contexto de creciente pobreza bonaerense. ¿Derrota de la estrategia de Durán Barba? Imposible saberlo.

Mientras tanto, funcionarios de gobierno buscan instalar la idea de que nuestra provincia es un territorio inviable para evitar la responsabilidad de administrarlo de una forma justa y preparar el terreno para una reforma estructural que profundice la crisis. Pero los que venimos denunciando y rechazando el retroceso de derechos sabemos que la provincia es un territorio donde habitan miles de familias, donde los chicos quieren ir a la escuela, y donde los jóvenes y adultos quieren trabajar con dignidad. Por eso, con nuestros aciertos y desaciertos, buscamos generar opciones electorales en unidad que tengan condiciones para enfrentar al macrismo y sus vertientes locales.

Por otra parte, las campañas electorales bonaerenses no son nada fáciles: la extensión territorial y la cantidad de votantes son solo una parte, a la que se suman las viejas prácticas políticas, muchas de ellas atravesadas por la violencia. Nuestra generación, hijos e hijas del 2001 que seguimos eligiendo la política como herramienta de transformación, quiere romper con las prácticas que alejan al pueblo de la toma de decisiones. Una nueva generación que se siente capaz de ocupar espacios de gobierno, de elegir representantes de sus propias filas, de ponerle un freno al macrismo. Hacia ahí vamos.

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