La sorpresiva y dura pelea de Michetti con senadores aliados

Los radicales Marino y Rozas explotaron contra la vicepresidenta por negarles cuestiones de privilegio para responderles a legisladores del FpV-PJ. "Usted se cree la dueña", le reprocharon.

La vicepresidenta Gabriela Michetti protagonizó ayer un sorpresivo y fuerte cruce con dos senadores aliados, los radicales Juan Carlos Marino (La Pampa) y Angel Rozas (Chaco), quienes, luego de que la funcionaria les negara cuestiones de privilegio, la acusaron de creerse "la dueña" del recinto.


Todo ocurrió cuando los senadores de la UCR pidieron la palabra para responder dos cuestiones de privilegio de legisladores del bloque del FpV-PJ. Marino buscaba contestarle a José Mayans (Formosa), quien lo había cuestionado por el abrupto levantamiento de la última sesión de la Cámara. Rozas, por su parte, pretendía replicar las críticas de Mario Pais (Chubut) por la polémica apertura del juicio contra el camarista Eduardo Freiler en el Consejo de la Magistratura. 

Sin embargo, Michetti dijo que no aceptaría una respuesta directa y les negó la intervención. "Disculpeme presidenta, pero yo puedo plantear una cuestión de privilegio por más que se hayan planteado cosas en esta sesión", le marcó Marino, que, ante el rechazo, terminó con un agradecimiento irónico. 

Luego, la discusión se elevó de tono cuando intervino Rozas. Al intentar tomar la palabra como su par, la funcionaria le preguntó "sobre qué tema". "Si me deja hablar, se va a enterar, no sabía que tengo que confesarme primero, eso lo hago en la iglesia", protestó el senador, quien agregó: "Usted se cree la dueña" del recinto.

"Yo tengo la facultad de autorizar o no", intentó cerrar Michetti, pero el legislador radical no se quedó callado. "No, no tiene ninguna facultad, tiene la facultad de dirigir, no es resolver. Está equivocada, pero dejémoslo para otro día", cerró Rozas.

Aunque Michetti tenía razón al afirmar que las cuestiones de privilegio no son para responder, las reglas de la Cámara establecen que ninguna autoridad, ni siquiera ella en su rol de presidenta del Senado, tiene la facultad de negarle a un legislador intervenir a través de ese mecanismo. 

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