Las claves para entender cómo operan las Lebacs

Las suba de tasas de la semana pasada pusieron nuevamente en escena a estos instrumentos del Banco Central. Para qué sirven y cómo se consiguen.

Las Letras del Banco Central (Lebacs) son instrumentos de deuda pública a corto plazo que emite periódicamente la autoridad monetaria. Se emiten en pesos bajo un sistema de licitación los terceros martes de cada mes y tienen plazos de 28, 63, 91, 154, 210 y 273 días.

Los títulos son utilizados por el Central como una estrategia para bajar la inflación, ya que, ofreciendo tasas reales positivas, los agentes prefieren comprar Lebacs antes que destinarlos al consumo. Esto repercute en la actividad económica debido a que, tanto el consumo como la inversión, se reducen porque la gente prefiere invertir en estos instrumentos financieros antes que volcar esos pesos en la economía real.  A su vez,  las letras permiten quitarle presión al dólar ya que los inversores preferirán posicionarse en pesos.

La semana pasada, la autoridad monetaria adjudicó $329.087 millones en Lebacs y ofreció una tasa del 24.25% a 28 días, casi siete puntos por encima de los plazos fijos tradicionales que ofrecen los bancos. Hoy en día, hay en circulación más de $725 mil millones en letras que deberán ser pagados o renovados con nuevas emisiones.

Las medidas de política monetaria contractiva a través del aumento de tasas que llevó adelante el BCRA también fomentaron el carry trade o “bicicleta financiera”, una operación especulativa que consiste en tomar dinero prestado en un país con baja tasa de interés y, con esa misma moneda, invertir los fondos en otra que ofrezca una tasa más elevada.

La quita del plazo obligatorio de 120 días de permanencia para los fondos externos en el mercado local generó un aluvión de capitales golondrina que aprovecharon esta oportunidad y tuvieron altas ganancias en dólares, debido a que el tipo de cambio varió muy poco en relación a la inflación.

Para comprar Lebacs, se debe tener una cuenta título en una sociedad de bolsa o banco y se tiene que participar de las licitaciones que se realizan cada mes. Los privados ofrecen la tasa que desean recibir y, luego de analizar las propuestas, se determina la “tasa de corte”, que es la más alta que acepta el BCRA.

Los inversores compran el título a un precio menor a 100 pesos y, cuando se vence, la autoridad monetaria le paga 100 al acreedor, lo cual determina la tasa nominal anual. El valor mínimo para poder licitar es de $1000 y los bancos y sociedades de bolsa pueden cobrar una comisión por la operación.

Las letras del Central son atractivas para los inversores, ya que son consideradas títulos públicos, por lo que no tributan impuesto a las ganancias, bienes personales ni ingresos brutos. Además, la compra de Lebacs tiene un riesgo mínimo, ya que la autoridad que las licita es la misma que emite la moneda. El BCRA, de no tener dinero para pagar los vencimientos, podrá emitir pesos para cancelar la deuda.

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