Le dijo que había cambiado y le creyó: le pegó hasta casi matarla

Paola Mascambruni, de 38 años, contó su calvario a través de Facebook. Fue golpeada por el padre de su hijo menor, con el que había reiniciado una relación amorosa. El hombre está detenido.

Paola Mascambruni escribió en Facebook: “Hoy voy a contar mi relato. NI UNA MENOS. Anoche fue golpeada durante 3 horas encerrada en una casa. El responsable es el padre de mi hijo, Rodrigo Picolini, detenido por supuesto. No voy a parar hasta hacer justicia”. Paola tiene 38 años y es madre de 4 hijos, el más pequeño  es hijo de su agresor.

La relación fue violenta desde el principio pero él se las arreglaba para que ella lo perdonara. La mujer de 38 años comenzó a salir con Picolini en 2009. Trabajaban juntos como auxiliares de vuelo en Aerolíneas Argentinas. Al poco tiempo ella quedó embarazada. Nunca llegaron a convivir. Paola lo evitó debido al “temperamento” de su pareja. En diálogo con Clarín, Paola contó: “A los dos meses de gestación, me tiró un vaso de cerveza. Un día que fuimos a comprar ropa, se enojó y me mordió fuerte una mejilla adelante de mis hijas”, relató.

Con 6 meses de embarazo, la golpeó brutalmente. “Esa vez me dio una paliza tremenda, yo estaba tirada en la cama y él se puso arriba y me dio muchas trompadas. Mi hijo se salvó de casualidad”, dice. Ahí fue cuando se alejó.

La primera denuncia que le hizo al hombre de 35 años fue cuando agredió a su hijo menor. Lo hizo antes de que Valentín cumpliera los dos años.“Un día le rompió su camiseta de River porque él quería que fuera de Boca. Yo llamé para pedir explicaciones y esa situación derivó en más violencia. Vino a destrozarme la casa. Con el auto chocó la reja, después me amenazó de muerte con un arma”, relató. Fue en ese momento que el Juzgado de Familia Nº 3 de Morón lanzó una orden de restricción perimetral.

En diciembre de 2016, Picolini tuvo un accidente de motos y, tras recuperarse, le juró a Paola que había cambiado y ella le creyó. El hecho es que no cambió. Un día ella le respondió con algo que a él no le gustó y le volvió a pegar. Esta vez hasta casi matarla.




Ese día fue el 16 de marzo. Dijo Paola: “Estaba en su casa, en Haedo, y apareció todo producido con campera, zapatillas y jean nuevos y me increpó: ‘¿Qué pasa, no me decís nada de lo lindo que me puse para vos?’. Yo me reí, pero no lo tomó bien”.

El “no lo tomó bien” se traduce en horas de golpes e insultos. “Cerró las puertas con llave. Me desnudó. Me agarró de los hombros y con mi espalda rompió una ventana. Me pegó patadas y piñas en todo el cuerpo, intentó ahorcarme. Lo más suave que me dijo fue ‘puta’. Yo le pedía que se calmara. Le decía: ‘Rodrigo, por favor, me vas a matar’. Y él me respondía que sí, que claro, que me iba a matar”. Paola escapó saltando la reja de su casa y tirándose a la calle. Tiene fractura de cráneo, un traumatismo nasal agudo por el que tuvieron que intervenirla, varios dientes flojos, el cuello violeta, derrame en un ojo y hematomas por todo el cuerpo.

El relato es escalofriante. “Se calmaba, lloraba y después volvía con más piñas. Pensé que no iba a salir viva de ahí. Ya toda ensangrentada, aproveché un descuido para agarrar las llaves. Llegué a ponerlas en la cerradura pero cuando las giré me agarró de atrás. Al final pude abrir la puerta, me subí a la reja pero me atrapó y me empezó a golpear la cabeza contra el piso. Pero me levanté de nuevo, me trepé a la base del portón, al buzón y salté para el otro lado”, describió. Costó que los vecinos la ayudaran, temían que el agresor esté detrás de ella.

El hombre está detenido por “lesiones graves agravadas por haber mantenido una relación de pareja”, según confirmó la fiscal Marcela D’ascencao, de la UFI 11 de Violencia Familiar y de Género.






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