Los consensos

Por: Ricardo Rouvier

Un aspecto que caracteriza a la política nacional es la insuficiencia consensual, la carencia de poder suficiente como para gobernar sin necesidad del otro. Es un sistema fuertemente presidencialista, articulado con negociación parlamentaria y con otros actores sociales que, aunque no tienen representación parlamentaria, también son poder.

El gobierno no tendrá quórum propio si en las próximas elecciones de octubre se repite el resultado de las PASO o se modifica muy poco. Cambiemos, indudable ganador a nivel nacional ya que obtuvo un promedio del 35/36% en el total país, con una performance similar en octubre, se colocaría en el privilegio limitado de ser primera minoría pero no de ser mayoría.

Por supuesto la lógica política indica que la fuerza que gobierna intentará acrecentar su caudal y asegurarse una continuidad en el tiempo. Por otra parte, la oposición dividida obligará a distintas operaciones de sumatoria, aunque la experiencia muestra que la política a veces es enemiga de la aritmética. Es verdad que, igual nos atrevemos a esta conjetura, el panperonismo entre todas sus partes tendría una performance mucho mejor, ya que logró un 21% del total país el kirchnerismo, un 15% el peronismo no k y más el 7% el massismo . La suma supera el 40%, ergo, si el peronismo se une gana.

La segunda minoría es Unidad Ciudadana, y tiene ante sí el dilema de crecer hacia afuera o solidificarse hacia adentro, como un modelo corpóreo, granítico, sin posibilidades de cambio. En octubre podrá demostrar si puede variar y pescar en la fuente del peronismo no k., o por el contrario queda congelado como una fuerza política considerable pero sin posibilidad de retorno.

Y aquí viene la contradicción entre la simple sumatoria y la voluntad política. Hoy, decimos que unir a todas las partes es casi una quimera. Pero también surgen esperanzas en la oposición que, ante la evidencia de la debilidad de alcanzar el poder, se facilitará la intercomunicación post octubre para alcanzar acuerdos.

Si uno se guía por lo que dicen algunos gobernadores entre bambalinas o ex gobernadores, esta reunión no existe ni existirá. Y el principal impedimento, dicen, es CFK. Pero habría otro obstáculo dentro de esta futura alianza interperonista y es que hay varios precandidatos a presidente para el 2019.

Entonces, todos están limitados por la insuficiencia consensual: el oficialismo y la oposición. Con una diferencia, no se puede negar con los resultados de las PASO en la mano, que Cambiemos viene progresando en la adhesión que obtiene del electorado, penetrando en territorios que tradicionalmente han votado por el peronismo.

Pero no se puede dejar de comparar cuando se producen perforaciones en el segundo y tercer cordón del conurbano, que esto ya ocurrió en el 2009 y en el 2013, demostrando que hay un voto flotante en el que intervienen las coyunturas. Estas elecciones de las PASO contravino el dispositivo automático que suponía que la crisis económica y social disparaba el voto castigo. Este factor intervino, pero menos de lo esperado, obstaculizado por otra conducta de franca negatividad a la lista de Unidad Ciudadana. Ambos ejes conceptuales de campaña atravesaron todo el espacio electoral en las regiones en las que la polarización existió.

Es indiscutible que la marca PJ ya no tiene la importancia de otrora, pero conserva algún valor de evocación y nostalgia. CFK decidió tirar el trofeo por la ventana y no pasó nada, su composición principal fue el voto peronista, pero no logró alcanzar el mágico 40%. Tampoco Massa logró configurar el escenario de tres tercios que equivocadamente se anunciaba y Randazzo no pudo superar el galimatías que le planteó la ex Pta. una vez que lanzó su candidatura, tan esperada como inesperada.

Es obvio que si Unidad Ciudadana hubiera tenido PASO con la confrontación de las categorías más importantes, le hubiera agregado algunos puntos más a la lista. Pero eso que hoy asoma como una cuenta a pagar, en realidad hubiera tenido un grado de dificultad muy marcado, reduciendo el proyecto Randazzo a una mera cuestión electoral. Lo que se le ofreció al ex Ministro fue una capitulación por un cargo.

Como vemos la limitación está por todas partes, marcando la dinámica de la política nacional en esta época. Pero, a diferencia de otras épocas, la buena noticia es que el régimen democrático está resguardado. Es el régimen político que se renueva y parece que estamos en ese momento en que algo muere y algo nace. Nadie puede dudar que de ambos lados, del oficialismo y oposición, asoma una nueva generación que no ha convivido con momentos mucho más calientes de la vida nacional, y no está tan influido por la historia contemporánea. Aunque si uno navega por las redes, ve el retorno de las palabras que se esgrimen como cuchillos para destruir al enemigo. Es una vuelta al pasado sin resolución. Se señala a los “traidores” urbi et orbe a pesar que su líder les pide desde el estrado que no lo hagan porque conoce los vericuetos de la política. 

El peronismo no k del interior no tiene una presencia importante en la Provincia de Buenos Aires y Cristina no controla el interior. Resultado: empate. El peronismo de las provincias preferiría que el distrito bonaerense tenga un jefe o un referente que no fuera la virtual senadora por Unidad Ciudadana. En búsqueda de los consensos, Cambiemos, o mejor dicho su vanguardia neoconservadora el PRO, aspiran a crecer y constituirse en una fuerza política del siglo XXI. Pero, necesitará una oposición más ordenada y buscará intervenir en ese ordenamiento. Cómo intervenir es una disputa interna dentro del PRO.

A pesar de su fuerte crisis, el peronismo tiene algo que hace que muchos candidatos de oposición elijan “peronizarse” para el tramo que queda de la campaña electoral a Octubre. Eso significa que hay una conciencia en parte de las principales fuerzas políticas sobre la permanencia de la piel peronista de los argentinos, más allá del agrietamiento que ostenta.

Hoy, la dirigencia peronista, extraña a Antonio Cafiero, una figura fundamental para ligar los pedazos, alentar la negociación y el acuerdo.

Construir una mayoría será difícil para todos, pero no se puede negar que tomando del ´83 a la fecha se ha terminado con el bipartidismo ; y vamos a una reconfiguración política en que Cambiemos es un actor a considerar.

Diarios Argentinos móvil