Perdón y cancha desnivelada

Por Carlos Leyba

A fin de año ocurrieron dos hechos notables. Primero un mega perdón y segundo entramos en el riesgo de jugar en una cancha más desnivelada. Me explico.

El perdón es el que corresponde al blanqueo de una partede los capitales en negro fugados.

El riesgo de jugar en una cancha desnivelada o más desnivelada, responde a la expulsión de Alfonso Prat Gay del gabinete. Las razones de la expulsión son, como siempre, varias. Pero todas convergen en que entre Prat y “Son yo” había un abismo. “Son yo” es, de acuerdo a la declaración presidencial, el sistema que integran Marcos Peña, Mario Quintana y Gustavo Lopetegui más el alma, J. Duran Barba y la voz, Mauricio Macri.

Empecemos por el blanqueo o salida del anonimato fiscal,de una parte de los capitales fugados, cuyo total se estima en 400 mil millones de dólares. No todo lo fugado es negro. Y el blanqueo sólo se refiere a lo negro. Blanquear no es retorno.

Los capitales se fugan, por ejemplo, porque proceden de distintos tipos de violaciones a la ley. Los bolsos de López “de la política” están fugados por proceder de un poquito de la corrupción. Si hay 400 mil millones fugados ¿habrá un 10 por ciento de la corrupción? En lo procedente de delitos hay además dinero de actividades criminales varias (robo, estafas, narcotráfico, etc.) y del terrorismo. Entidades financieras varias se dedican a “lavar” ese dinero, por ejemplo, “la banca” diseñada por la firma brasilera Odebrecht… pero nunca quedan del todo limpias: en general “lo heredé de mi suegra” es para pequeñas cantidades.

También lo fugado provienen de la evasión fiscal de una actividad legal. La fuga permite evadir el tributo de origen y los impuestos que la acumulación de esos recursos implica.Hay fugados que han pagado los impuestos de la actividad que, al fugar, se ha vuelto negra por no pagar los impuestos derivados de la acumulación.

La tercera “razón” de la fuga es de dinero blanco que tributó y sigue tributando a pesar de no estar radicado en el país. Es la fuga de la “desconfianza”. Básicamentea las decisiones públicas acerca del patrimonio privado, la legislación fiscal que ignora la erosión de la tasa de inflación, la inexistencia de instrumentos financieros sólidos y la ausencia de incentivos a la inversión reproductiva.

Nuestra estructura fiscal y financiera ahuyenta la inversión reproductiva, excepto en la “explotación de la naturaleza” (agro, minería, energía – en todas sus formas -) por la inmensa generosidad de nuestra territorio que compensa todos esos males: el costo de entrada es menor y – en general – las políticas, aún equivocadas, no anulan las ventajas naturales.

La situación fuga alude a dinero y bienes, de residentes argentinos, radicados fuera del país y a una tasa de inversión reproductiva tan escasa que genera improductividad, desempleo, pobreza y déficit gemelos.

Un verdadero “blanqueo de capitales” requiere de la remoción de las razones económicas que expulsan el dinero (la más cobarde de las vísceras del hombre, JD Perón) y también la revisión de la normativa, la calidad de los controles y la agilidad de la Justicia. Un programa que por ahora no está en la mesa de las decisiones. Vamos ahora al presente.

De lo fugado, dijimos, una parte es dinero blanco que tributa. Otra, la más importante, huyó por la puerta de atrás. De ésta, aproximadamente, 110 mil millones de dólaresse ponen al día con un tributo minúsculo en relación a lo que debería haber pagado a lo largo del tiempo. Este es el blanqueo PRO.

El hijo pródigo paga el perdón fiscal y el Estado recupera contribuyentes arrepentidos.¿Arrepentido con propósito de enmienda? ¿O un por ahora y vemos?¿Acaso se removieron las razones de la fuga? No. Como hemos dicho hay allí un problema por venir.

Mas que hijos que vuelven a la casa del padre, arrepentidos y por amor, se trata de un conjunto de espantados ante la noticia que serán echados de los paraísos fiscalesdebido a las nuevas normas internacionales. Aquí está la clave de lo declarado.

Las nuevas normas internacionaleshan sidogeneradas para combatir la contestación mundial a los Estados soberanosque realizan narcotraficantes, terroristas y el ejército de la economía criminal surgida en el capitalismo casino. Todos juntos, a través de los meandros del sistema financiero,amenazanal capitalismo y a los Estados.

Los que primero huyeron del país, ahora lo hacen de sus guaridas. De no blanquearse recibirán el trato de narcos, terroristas o criminales.

El dinero y los bienes fugados, no blanqueados, corren dos riesgos. Primero, quedar obligados a quitas, penalidades y riesgos incalculables y, segundo, quedar expulsados de las entidades de “países serios” y tener que “yirar” por el submundo de los países marginales. Mal negocio. No nos une el amor sino el espanto” JL Borges. 

Ante la celebración por las cifras blanqueadas, aclaremos que no es el mérito principal el diseño de las normas o la gestión, sino el terror de quedarse empantanados con lo fugado en un espacio irrecuperable. Sin quitar mérito al trabajo de la Administración finalmente, lo que ha hecho que muchos se declaren contribuyentes, no ha sido la “confianza”en el “PRO” sino el miedo a la normativa internacional.Si no hubiera habido blanqueo, con las actuales normas internacionales en progreso, seguramente los recursos fiscales habrían sido mayores por las penalidades en bruto aunque, justo es reconocerlo, no habría ocurrido en plazos mas o menos próximos ni tampoco habría certeza de que ocurriera.

¿Cuál sería la medida del éxito del blanqueo? La primera medida sería la proporción de lo blanqueado a lo fugado. Sobre una fuga en negro, por ejemplo, de ¿300 mil millones? blanquear 120 mil millones es 40 por ciento. Es mucho más que lo pronosticado (Prat Gay dijo 20 mil millones). Pero es ¿un éxito?

Desde la perspectiva económica, la verdadera medida del éxito sería cuánto de lo fugado (negro o blanco) se convierte en operaciones productivas en el país. Los inmuebles, las colocaciones financieras, no son decisiones productivas, son decisiones patrimoniales. De hecho “forma de fuga” son las inversiones inmobiliarias en el país: se estiman en 300 mil las unidades habitacionales que en la CABA están desocupadas. Los ladrillos no se deterioran y mantienen su valor real, la inflación no los erosiona, la recesión los achica y la reactivación los exalta. No son inversiones reproductivas: no agregan valor de manera continua, están vacías.

Lo que se fugó es excedente de la generación de valor agregado. La función del excedentees la inversión reproductiva que genera trabajo y agrega continuadamente valor, mejora la distribución y erosiona la pobreza. Entonces el éxito del blanqueodepende de cuánto de lo fugado se convierte en inversión reproductiva (no patrimonial).

La mayor parte del capital blanqueado seguirá radicado afuera. Y, por lo tanto, será bajo el grado de éxito en términos de política económicaque es la inversión reproductiva. No es todo.

Habrá un suculento ingreso fiscal ¿90 mil millones de pesos?. Sin duda importante. Pero para comparar, con decisiones de este mismo gobierno, se trata deapenas el doble de lo que perdimos con el pago del dólar futuro. A esta suma hay que agregarle una contribución fiscal anual.Ambas cifras implican, hay que recordarlo, un perdón fiscal sobre lo que realmente se debería tributar.

Las celebraciones deben ser contextualizadas. Por ejemplo la AUH (idea de Elisa Carrió) decisión de Cristina Kirchner ¿es un éxito? Se trata de una medida que compensa un mal. Es un alivió al drama del trabajo en negro y del desempleo. Es un alivio que calma el dolor. No lo evita. No es un remedio. No cura. ¿Está bien? Sí. Pero ¿qué tal si curamos el mal, el trabajo en negro, el desempleo? Así no habría AUH.

Los calmantes no evitan la reproducción del mal. Cristina y los K lo celebran, como a todos los planes sociales, como “éxitos”. Mauricio Macri destaca como un éxito que su gobierno es el del mayor gasto social. Muy bien. Pero ¿celebramos el calmante o debemos celebrar el remedio, la cura, la superación? Lo mismo cabe para el blanqueo. ¿Acaso ha retornado el capital fugado, el excedente ha vuelto a cumplir su razón de ser que es la inversión productiva para que el sistema pueda reproducir empleo, valor, productividad? No hay remedio. Solo un calmante fiscal.

Gran parte de esos ingresos fiscales ya han sido asignados a la cancelación de las deudas previsionales, pagos de transferencia, que incrementarán el consumo.

El éxito transformador pasa inexorablemente por las inversiones que son las grandes ausentes económicas de estas décadas. La ausencia de inversiones es la otra cara de la ausencia de futuro. Una Nación sin inversiones que superen la reposición de lo gastado conforma una economía del estancamiento en la que el progreso tecnológico no se materializa. Ahí estamos.

El blanqueo, por lo visto, no habrá de contribuir a sacarnos de allí. Pero contribuirá a no empujarnos para atrás.

El fisco percibirá una suma importante a cambio del certificado de capital bien habido (¿?). Año tras año recaudará nuevos recursos.

El monto de lo que se blanquea se aproxima a los 100 mil millones que se fugaron durante el festival de Cristina Elisabet Fernández de Kirchner.

El blanqueo es mucho. Pero la palabra éxito corresponde aplicarla, si fuera el caso, a la construcción de salidas de situaciones a las que estamos atados. La etimología de éxito acude a la idea de “salida” , superar el escollo, apertura de un camino. Y eso le corresponde al remedio que cura y a la continuidad del alimento que nutre. No al calmante que sólo (y es mucho) ayuda a superar el dolor.

¿Acaso este blanqueo garantiza menos pobreza y menos reproducción de las condiciones de pobreza? ¿O acaso más inversiones reproductivas de transformación? Por ahora no.

Terminado con el fin del cepo, el tema de los “holdouts” y ahora el blanqueo, dicen que en 2017, en el segundo trimestre, comienzan las buenas noticias.

Tenemos dólares, tendremos menos inflación que en 2016, la economía tendrá un incremento del nivel de actividad. Capaz que los salarios le ganan a la inflación. Crece el consumo. Buenas noticias.

Pero no es menos cierto que el dólar se atrasa, que la deuda externa crece y se encarece, que muchas actividades urbanas entran en zona de crisis, y que el gasto público se estaciona en términos reales y que el ingreso real disponible se verá afectado por la tasa de interés alta y la suba de las tarifas y de los servicios. La “economía para la deuda” ,inaugurada en 1976 ha continuado ininterrumpidamente desde entonces y nada señala que se superará.

En ese escenario de realizaciones y expectativas llegó “otro blanqueo” que, para nosotros, nos trae el riesgo de una cancha mas desnivelada. Ahora se reconoce que “Son yo” no lo soportaba más al “soberbio” de Alfonso y que entonces, “la voz” se mudó al sur, y el centro de la escena lo ocupó Marcos, uno de los ojos de “Son yo”, y dijocon un dejo de satisfacción: “lo echamos”.Prat aclaró “renuncié” y después, para que no queden dudas, dijo (la voz) Mauricio “le pedí que me presente la renuncia”

El premio al despedido fue un almuerzo consuelo,con “la voz”, en el sur. Estilo patrón de taller que ganó el Loto.

Muchos de los “analistas” aclaran que la causa es que “Son yo” no quería que se le atribuyeran a Alfonso los méritos de las “seguras buenas noticias” de 2017. Es decir el rebote del PBI, la disminución de la inflación y el ¿aluvión? de blanqueo.

La baja de la inflación, que es real, está asociada a la profundización de la recesión que es puro dolor. Una vez llegados al piso ocurrirá el rebote del gato muerto. Estando muerto, no hay signos de vitalidad. El signo de vitalidad esencial es un proceso de inversión que no llegó. Pero también hay más de un signo e inquietud sobre el cierre de algunas actividades si algunas condiciones no cambian.

 “Analistas”dicen que si “Son yo” imaginara un futuro más complicado que el presente, habría mantenido a Prat como “chivo emisario”. ¿Buena gente?Lo echan para que no coseche los éxitos. Un modo medio cruel del optimismo.

Al respecto dejemos que hable el futuro. Puede que todo se estacione en estanflación o bien que rebote y sugiera progreso. La razón del despido desde el futuro es demasiado incierta.

Desde el presente ¿por qué lo echaron? El despido con viaje y almuerzo incluido y ofrecimiento frustro, blanquea el “no me lo banco” que siente y expresa “Son yo”. Gente grande. Celos. Desplante. Mala educación. Los modos M sean extremadamente parecidos a los modos K.

El antecedente “despido” seguido de “disolución” del Ministerio no es novedad. El 1 de junio de 1971 el dictador General Agustín Lanusse liquidó el Ministerio de Economía con Aldo Ferrer adentro. Aldo se enteró por “La Razón” de la tarde.

El despido de Prat fue preparado. Columnistas, particularmente del diario La Nación, sembraron el terreno. La imagen que construyeron de Prat Gay era la de un “tipo soberbio, pedante, caprichoso” propietario de un ego insoportable.

Esa mirada, fuera de “Son yo” y del resto del ”equipo”, no la comparten dirigentes sindicales y empresarios que lo han tratado asiduamente.

El alma de “Son yo”,J. Duran Barbaordenó untrabajo de zapa (desleal, RAE) para el despido destemplado y humillante de un ministro. Marcos Peña dijo “lo echamos para que no queden dudas.

Dijimos en octubre 2016 “El miembro más calificado intelectual, profesional y moralmente, del elenco Prat Gay dijo “Si hubiéramos tenido un acuerdo con sindicatos y empresarios al inicio del año, seguramente habríamos tenido menos recesión e inflación”… de manera grosera, ofensiva y vulgar … Macri lo descalificó diciendo “Alfonso es nuestro libre pensador”. 

¿Por qué, ante tanta provocación, el hombre no renunció? ¿Para ponerlos en evidencia?Razón de poca monta.

O tal vez no renunciópara resistir, desde una posición importante, al avance de los talibanes del propio grupo que, con un pésimo diagnóstico de la realidad, pretenden cortar los males financiando estabilidad de precios a pura deuda externa e importaciones, generando la bicicleta financiera para que los dólares no falten. Imaginan que,con la inflación menguada, habrá consumo creciente y buen año electoral. Los déficit gemelos, dicen, se financiarán con deuda.

De las industrias que cierran dicen: “después de todo no son competitivas” y su desapariciónes una contribución a la competitividad.  Pura ideología y mala praxis.

En el último programa de TV de la familia Leuco, un economista de Radio Mitre, le gritaba a José de Mendiguren, más o menos, “si importamos consumimos más barato”.  Ya en 1905 Juan B Justo, socialista, decía lo mismo para criticar al “oligarca” Carlos Pellegrini: “para que vamos a tener industria cara si con las exportaciones de granos podemos comprar industria europea barata para que los obreros vivan mejor”. ¿A qué viene esto?

A que el economista radial de marras alertó sobre el núcleo ideológico del nuevo ministro. Nicolás  Dujovne escribió (La Nación) “la apertura comercial en los países con poco capital y muchos trabajadores disponibles, como es el caso de la Argentina, genera una mejora del precio del factor abundante, es decir, el del trabajo (los salarios). Sólo podemos ir en una dirección: más apertura, más competencia y mejores salarios”.

Lo que le faltó aclarar que,si eso se verifica, será con menos empleo y más pobreza.

Dujovne es radical, participó en el gobierno de la Alianza, cuyo numen económico fue Miguel Bein, el seguro ministro de Daniel Scioli. ¿Todo se conecta?

Pese a las operaciones groseras de desprestigio personal Prat no renunció. Tal vez para demorar lo que imaginaba por venir.

El problema no es un crédito del FMI, barato y sin comisiones, que Dujovne propone sino el “para qué se usará”. Claro que no es un problema, excepto los compromisos y el para qué.

El riesgo grave es que Dujovne venga a reforzar la línea de más apertura, atraso cambiario, menos industria y menos empleo, tal como lo escribió en La Nación. Esa línea está creciendo con la salida de Prat.

Mauricio anticipó en el último reportaje: “es tiempo de poner y no de pedir”. Ese discurso deriva de la convicción que la inflación se disciplina con importaciones. Ya lo vivimos.Riesgo de abrir la puerta importadora, a pura deuda,para ir a jugar a la competencia pero con la cancha bien desnivelada. Nadie puede ganar un partido en esas condiciones de juego.

El lápiz verde