Pobreza: de no tener datos oficiales al triste anuncio del 32,2%

Con los indicadores dados a conocer por el Indec la semana pasada, la Argentina se ubica entre los países con peores indicadores de América Latina. ¿Cómo se llegó a esa cifra?



La semana pasada, el INDEC conducido por Jorge Todesca publicó la nueva medición de la pobreza según ingresos con el tan anunciado cambio en la metodología. Más allá de la controversia generada por no haber hecho un empalme entre el último cálculo oficial del primer semestre del 2013 y la actualidad, la novedad es auspiciosa. Habiendo dejado atrás la manipulación de datos del Instituto de Estadísticas que se había iniciado en 2007, el nuevo indicador -considerado en términos generales confiable y sólido- mejora la calidad del debate público: la discusión ya no debería ser sobre cómo medir la pobreza, sino qué políticas aplicar para reducirla.




El registro oficial afirma que en el segundo trimestre de 2016, 8.772.000 se encontraban debajo de la línea de pobreza (32,2%), de las cuales 1.705.000 (6,3%) eran indigentes. La población total de los 31 aglomerados relevados es de 27.201.000 y está constituida en 8.772.000 hogares.




La región proporcionalmente más pobre es el Noreste (40,1%); en el extremo opuesto se encuentra la Patagonia (con 24,7%). En términos absolutos, la mayor cantidad de pobres e indigentes se concentran en el Gran Buenos Aires (4.543.000 y 917.000 respectivamente), seguida por la región Pampeana (1.925.000 y 453.000) y el Noroeste (933.000 y 126.000).





La decisión del INDEC de publicar de manera aislada los datos de pobreza e indigencia para el segundo trimestre de 2016, sumada a la intervención del Instituto de Estadísticas durante el kirchnerismo, complican cualquier intento de analizar la evolución temporal de estos indicadores. El hecho de que no haya cifras públicas veraces y confiables a partir del 2007 impide conocer con exactitud cuánto ha variado la pobreza durante parte de la gestión de Cristina Kirchner y también cuál ha sido la tendencia desde que asumió Mauricio Macri.

Según consigna un estudio de la Central General de Trabajadores, la nueva Canasta Básica Alimentaria (CBA) del INDEC presenta algunas modificaciones metodológicas con relación a la utilizada hasta 2013. Hasta aquel momento se empleó una canasta que se obtuvo en 1987 conformada según la ENGHO (Encuesta de Gastos de los Hogares) de 1985. La nueva CBA responde a la ENGHO de 1996, y pasa de contemplar 50 productos alimentarios a una de 57. Es decir, utiliza un parámetro más caro para medir la indigencia (y lo mismo ocurre con la Canasta Básica Total -CBT-, que delimita la línea de pobreza).

De acuerdo con el especialista Diego Born, la CBT actual es entre un 20% y un 30% más cara que la utilizada en 2013. Este sociólogo tomó la nueva CBT y la empleó retrospectivamente para medir la evolución de la pobreza, contemplando el cambio de metodología.



El gobierno de Cambiemos decidió no hacer un empalme estadístico con los años previos, razón por la cual, al no haber cálculos oficiales que midieran el período previo, Mauricio Macri pidió que lo evaluaran desde el actual 32,2% de pobreza. Sin embargo, según esta estimación de Born, que contempla el instrumento metodológico del actual INDEC, la pobreza creció 2,9% desde junio de 2015, momento en el que se situaba en 29,3%.






La falta de indicadores oficiales impide señalar en qué situación social dejó el país el gobierno de Cristina Kirchner. Para CTA-Cifra, la pobreza en 2015 se situó en un 19,7%; para el Observatorio de la UCA, en un 29%. La Argentina de Macri, de forma oficial, registra un tercio de pobreza.

Con el 32,2% de pobreza actual, la Argentina se ubica entre los países con peores performance de América Latina, una región caracterizada por las dificultades en materia social. Según los últimos datos de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), un 29,2% de los latinoamericanos (175 millones de personas) eran pobres a fines de 2015. En base a los datos de los respectivos institutos de estadísticas, la pobreza en Uruguay es del 9,7%, en Chile del 11,7%, en Perú del 21,8%, en Paraguay del 21,8%, en Colombia del 27,8% y en Bolivia del 38,6%. Nuestro país dejó de tener hace tiempo los niveles de integración social que lo supieron destacar sobre el resto de la región.

Superada la controversia en torno a cómo medir la pobreza, es tiempo de que la Argentina piense políticas concretas y de largo plazo para reducirla.