¿Sabés qué?, nos estamos inundando…

Por Martín Olavarría

En el sur de Santa Fe nos estamos inundando en este momento, esto no es nuevo, cada tanto los dioses nos "bendicen" con más lluvia de la que pedimos, pero esta vez la cosa es rara… por acá, la distribución de las poblaciones respeta con bastante rigurosidad la siembra de estaciones que el ferrocarril hizo hace un siglo… más o menos un pueblo cada 15 km., siguiendo las trazas de las vías… eso, teniendo en cuenta que el promedio de las poblaciones podrá rondar los 5000 habitantes por localidad, nos da una enorme superficie de campo rodeando estos núcleos urbanos. Pues bien, las zonas inundadas son mayoritariamente los pueblos y ciudades… como si San Pedro se hubiera enojado con ellos… que cosa más extraña, ¿no? Como diría un conocido pensador: "En algunos lugares sobra el agua que falta en otros". Este extraño fenómeno tiene algunas explicaciones que no tienen que ver con lo divino y sí con las barbaridades que cometemos los humanos… hace ya algún tiempo dos investigadores del INTA de Marcos Juárez(Córdoba), Nicolás Bertram y Sebastián Chiacchiera, publicaron un trabajo donde analizaron la problemática del ascenso de las napas freáticas en la región, en la introducción de la investigación dicen:

En la actualidad, una extensa superficie de la región presenta la napa freática a un metro de profundidad o menos, con efectos directos sobre la producción agropecuaria y, en algunos casos, sobre el manejo de aguas pluviales en sectores urbanos. 

¿A qué atribuyen los investigadores esto? Sigamos leyendo:

En términos generales, 10 millones de hectáreas han pasado de la actividad ganadera o mixta a la agrícola pura en la región pampeana.

¿Y esto qué significa?

Este desplazamiento y concentración de la ganadería no sólo tuvo efectos negativos directos sobre esta producción, sino que a su vez presentó efectos indirectos asociados al consumo de agua. Millones de hectáreas de pasturas perennes y pastizales que consumían agua durante los doce meses del año fueron cambiadas por cultivos anuales que, en el mejor de los casos, lo hacen durante un tercio o la mitad de ese tiempo, pasando de consumir anualmente 1500-2000 mm a 500-800 mm.

Concretamente nos plantean que una pastura, un pastizal o algún cultivo de gramíneas pueden llegar a consumir toda el agua de lluvia que caiga en un año, que para esta zona se ubica entre los 800 y 1500 mm anuales, mientras que el monocultivo de soja, a lo sumo consume entre 500 y 600 mm anuales…¡¡¡todo lo que sobra va derechito a llenar las napas!!!

En la investigación, ellos analizan los datos estadísticos de lluvias desde la década del 70 a la fecha y no encuentran grandes distorsiones de la cantidad de agua caída en ese lapso. O sea… el argumento de que llovió mucho no es argumento, las estadísticas lo desmienten.

Dicen más adelante :

Siguiendo el mismo razonamiento, durante el año 2008, el cual fue para la región un año seco (532 mm), los cultivos sembrados en el departamento Marcos Juárez habrían llegado a consumir el 73% del agua precipitada, mientras que en el año 2012, en el que llovieron 1132 mm, los cultivos habrían consumido sólo un 22% del agua precipitada, resaltando el excedente hídrico que generan las actividades agrícolas realizadas actualmente, sobre todo en años en que las precipitaciones superan la media local.

La consideración de que estos niveles de napa freática son la resultante de un “balance” entre el agua de lluvia menos la fracción consumida y la evaporada, lleva a asumir que, si no se modifican las rotaciones o el uso de la tierra, con el objetivo de incrementar estratégicamente el consumo de agua, sobre todo en los años en que las precipitaciones superan la media (como el 2012 por ejemplo), no sólo se seguirá incrementando el nivel freático, sino también la superficie, con un alto riesgo de anegamiento en algún momento del ciclo del cultivo.

A todo esto debemos considerar que el modelo productivo instalado y bendecido se basa en más del 50% de la tierra produciendo bajo arriendo, o sea: el que produce no es el propietario, y con contratos de arrendamiento de alto costo y baja duración… en estas condiciones los arrendatarios van a buscar el máximo rendimiento, nadie va a sembrar una pastura en un campo arrendado caro.

Este informe, como todos los trabajos de investigación, está lleno de cuadros explicativos, estadísticas, y todas la herramientas propias de una investigación, pero esto no termina de explicar una parte del asunto, ¿porqué la inundación es selectiva?¿Porqué se da con mayor intensidad en los caminos, en los costados de las rutas y fundamentalmente en los pueblos?

Toda la región está dibujada de canales clandestinos que los productores realizan por su cuenta sin más criterio que sacar el agua de sus campos y enviarlo a otros lados… esos otros lados son los costados de los caminos, y esos costados de los caminos, al igual que los caminos, conducen a los pueblos… pueblos que fueron construidos con napas freáticas a 10 o 15 metros de la superficie y que hoy con la realidad de napas a 1 metro o en algunos casos a 50 cm, empiezan a ver cómo sus casas no solo se llenan de agua, sino que también se van hundiendo, deformando, rompiendo… la provincia y los municipios se lavan las manos con el más antiguo argumento de la política: “No tengo una estructura para controlar”. Según sabemos, la Dirección de Hidráulica de la provincia tiene en la región un solo técnico y dos ayudantes para una superficie de 18 millones de hectáreas, parece joda, ¿no?

Nada de lo que acá planteo es nuevo… es absolutamente repetido y repetido, pero se repite con una secuencia cada vez más cercana, con cada vez mayores cantidades de agua y sin ninguna respuesta concreta de nadie… la provincia ha sido declarada en emergencia hídrica, ¿saben qué significa? Que los mismos que nos inundan con el agua que sacan clandestinamente de sus campos y que mandaron ellos con su monocultivo a la napa, van a tener beneficios impositivos….mientras tanto, los habitantes de los pueblos mendigamos alguna ayuda para aquellos con el agua dentro de sus casas.

Nuestros hermanos, que viven en la costa del gran río, saben que las crecientes y bajantes son cosa de la naturaleza y que gracias a ese ciclo, la vida de su ecosistema se mantiene… nosotros, los habitantes de la pampa húmeda, no estamos preparados para esto, nuestros pueblos no están preparados.

Los gobiernos nacional y provincial miran esto como una maldición bíblica mientras recaudan de la exportación del monocultivo de soja, no dan respuestas, solo se limitan a poner cara de circunstancia y hacer un descargo culpando a la naturaleza de la desgracia, cero planificación al respecto y, sobre todo, dan por cierto y seguro el paquete tecnológico que definen las multinacionales del sector sin medir consecuencias… ni siquiera miden las consecuencias políticas que esto trae para ellos.

¿No será hora de replantearnos que la maravilla del modelo productivo de hacer soja, para alimentar chanchos chinos, nos está matando?¿No será hora que entendamos que no se puede bendecir un paquete tecnológico, como el de la siembra directa, sin tener la suficiente cantidad de evidencias de sus efectos? ¿No será tiempo de discutir la propiedad de la tierra? ¿No será tiempo de una ley de arrendamientos que tenga en cuenta la sustentabilidad ecológica y el derecho del que trabaja esa tierra? ¿No será tiempo de que la tierra no sea considerada un inmueble sino un bien de producción?¿No será tiempo de dejarnos de insistir con que somos un país que debe vivir del campo y nos pensemos como un país integrado donde la producción agropecuaria tenga como todas las otras, sus ventajas y sus riesgos?

Leer el estudio mencionado en:

http://inta.gob.ar/sites/default/files/script-tmp-inta_napas_mjz_13.pdf

(*) Diseñador Industrial especialista en máquinas agrícolas