Se tensa la relación entre el PRO y sectores de la UCR en varios distritos de la Provincia

En municipios electoralmente importantes, una parte del radicalismo reclama competir con listas propias en la PASO.

Cuando todavía faltan definirse candidatos y mecanismos de selección interna para el armado de listas locales y seccionales en la provincia de Buenos Aires, los distintos espacios que conforman la alianza de gobierno calientan motores y, en algunos distritos, la tensión pone a, por lo menos, una parte del radicalismo al borde de la ruptura.

El caso extremo fue el de Tandil, donde el intendente Miguel Lunghi logró imponer tempranamente una lista  radical "pura" para competir en la PASO de su distrito, pero no es el único caso y sectores de la UCR reclaman participar en igualdad de condiciones en la ciudad de La Plata, en tanto que en Mar del Plata, Pehuajó y Coronel Pringles están cada vez más cerca de seguir esos pasos.

En la capital bonaerense, el reclamo se hizo sentir incluso durante la realización de la convención nacional del partido centenario, no tanto por los discursos que bajaron desde el escenario, sino por la cartelería y folletería que se repartió en el ingreso al teatro Coliseo Podestá, que reclamaban la participación del radicalismo con candidatos propios.

El exdiputado Sergio Panella, junto con Claudio Pérez Irigoyen y la concejala Florencia Rollie, fueron señalados como los responsables de esa movida y, si bien ninguno de los tres confirmó esa información, coinciden en el reclamo y desafían al partido a autorizarlos a competir en las Primarias con candidatos propios.

En Pehuajó, las tensiones vienen de larga data, porque ya en 2015, en el espacio que lideran Gerardo Villemur y Tomás Pedicino, denunciaron que fueron proscriptos para competir en las PASO de Cambiemos, y aunque el año pasado fueron derrotados en la interna del radicalismo, siguen teniendo un importante peso territorial que estarían dispuestos a hacer valer nuevamente para reclamar participación con lista propia.

Pero los problemas del oficialismo bonaerense no se limitan a la intención de algunos radicales de reforzar la identidad partidaria, que en definitiva podría ser una interpretación válida de las palabras del senador y vicepresidente 1.° de la Cámara Alta bonaerense, que pidió "fortalecer el radicalismo para fortalecer Cambiemos", sino que en alguno casos, como el de Coronel Pringles, son los dirigentes del PRO lo que levantan temperatura y toman distancia de algunos boinas blancas.

Allí se espera que las dos líneas de la UCR que compitieron en las PASO 2015 llevando a Aldo Mensi y Beatriz Espil como candidatos se unifiquen para estas elecciones y, desde la conducción del PRO local, en manos de Juan José “El Vasco” Olasagastia, se encargan de dejar en claro que "no tenemos ningún tipo de coincidencias con Mensi", lo que se trasladaría a todo el radicalismo en caso de confirmarse la unidad para presentar listas propias.

El cuadro se completa con la crisis que atraviesa el oficialismo en Mar del Plata, uno de los distritos más importantes no solo de la quinta sección, sino de toda la provincia. Allí se espera una ruptura definitiva en el Concejo Deliberante, luego de las críticas del concejal Eduardo Abud, expresidente del Ente de Servicios Urbanos (ENOSUR), al intendente Carlo Arroyo por introducir modificaciones inconsultas al proyecto de presupuesto, que además, terminó votando en contra.

Además, el radicalismo tiene  un bloque propio en el deliberativo de esa ciudad, por lo que se esperaba una participación más activa de candidatos de la UCR, aunque con menos críticas al ejecutivo local, que por otro lado, atraviesa infinidad de problemas de gestión.

Estos son los distritos en los que las diferencias se profundizaron de manera más notoria en los últimos meses; sin embargo, se pueden sumar tensiones en Olavarría, Tres de Febrero, Saladillo, Ameghino y, por lo menos, una docena más de municipios bonaerenses en los que las conducciones, tanto del PRO como de la UCR, deberán decidir si, para contener a los radicales díscolos, habilitan listas cerradas o si prima la estrategia de listas de unidad, aun a riesgo de perder apoyo.

La Matanza