Se trabó la reforma fiscal de Donald Trump en el Senado

Iba a ser aprobada ayer en la Cámara Alta, pero las dudas en torno al déficit en las arcas públicas que implicaría la medida frenaron la votación. Hoy intentarán lograr la media sanción.

La reforma fiscal impulsada por Donald Trump, que plantea un recorte masivo de impuestos para las clases altas y medias, se empantanó anoche en el Senado. A pesar de que los republicanos tienen una ajustada mayoría en esa Cámara, sus legisladores no terminaron de apoyar la medida por el déficit en las arcas públicas que la iniciativa implicaría. Así, la votación se pospuso hasta este viernes, cuando el partido de Gobierno intentará aprobar un proyecto considerado estratégico por el presidente de los Estados Unidos.

La rebaja impositiva es una de las banderas históricas del Partido Republicano, que pretender reducir al Gobierno federal a su mínima expresión para apuntalar el crecimiento. Para los demócratas, la propuesta de Trump supone beneficios directos para las grandes empresas (que pasarían a pagar una tasa por sus ingresos del 20% en vez del 35% actual) a costa de los trabajadores.

Ayer, el Comité de Fiscalidad del Congreso emitió un informe en el que advertía que la reforma fiscal aumentaría el déficit público en un billón de dólares a lo largo de una década. Los senadores republicanos intentaron agregar enmiendas al proyecto para moderar el desbalance tributario, pero no alcanzaron un acuerdo. Eso hizo que el consenso que parecía haber en la previa se esfumara y, sin los votos, el partido del presidente postergó la votación para este viernes.

Según los cálculos de los republicanos, la reforma fiscal generaría ingresos extra para el fisco por unos 400.000 millones de dólares por el mayor dinamismo económico que impulsaría la ley. Sin embargo, por las rebajas y deducciones, el Gobierno federal dejaría de percibir más de un billón de dólares en el mismo período. Este desbalance forzó a que senadores oficialistas, como Bob Corker y Jeff Flake, plantearan reparos y buscaran una alternativa menos radical en el recorte impositivo.

Para Trump, la suerte de este proyecto es vital para su programa de gobierno. En primer lugar, porque la poda impositiva fue una promesa de campaña. En segundo orden, porque para su equipo de trabajo la reforma reimpulsaría la expansión económica. Y en tercer término, porque el presidente norteamericano necesita mostrarle a su electorado algún éxito político concreto cuando se cumpla un año desde su asunción.

Hasta el momento, el magnate inmobiliario no logró derogar el sistema de salud heredado (Obamacare) ni empezar a construir el polémico muro en la frontera con México. Por tal motivo, Trump espera que el “alivio fiscal” sea aprobado hoy en el Senado y que pase lo antes posible a la Cámara de Representantes.

Diarios Argentinos