Snacks para el partido

Por: Lorena Ribot

Por esas casualidades del destino, haciendo zapping en la tele, me encontré con un programa en la Televisión Pública donde se hablaba de alimentación, una de mis pasiones.

Un médico muy conocido y una nutricionista estaban parados detrás de una mesa servida con diferentes “snacks” para contarnos a todas y a todos qué deberíamos comer y qué no mientras nos dispusiéramos a mirar el partido de fútbol para clasificar (o no) para la Copa Mundial. Casi cambio de canal, ya que la clasificación o no a este evento deportivo me tiene sin cuidados, pero algo del tema me atrajo, así que me quedé a ver…

La disyuntiva pasó todo el tiempo entre cuántas calorías había en un alimento y cuántas en otro, sin poner la más mínima atención en cuáles eran esos alimentos, qué representaban en su aspecto nutricional, cómo impactaban en el ahorro o el gasto de energía corporal y, por supuesto, ninguna mención a los beneficios vinculados a la creación de emociones positivas y nutricias, de la ingesta de cada una de esos “snacks” que “podríamos” comer viendo el partido de fútbol.

El foco siempre puesto en el rollo, en el peso y no en lo nutricio.

Delgadez, gordura, estética vs salud… o, más bien, asociar la delgadez a la salud, sin tener en cuenta las verdaderas necesidades nutricionales de todo nuestro sistema orgánico, que requiere tanto el alimento nutritivo como la ausencia de elementos tóxicos que perturban ese objetivo.

Así es que se mencionaron las “bebidas light”, ya que antes de comer estaría bueno llenarse la panza con una coca BC para “engañar” al estómago, y evitar la posibilidad de engullir muchas calorías, que son como monstruos ingobernables que nos atacan y poseen…

La recomendación era evitar los alimentos “grasos” ya que las grasas son consideradas las grandes enemigas, cuando en sí mismas las grasas esenciales son vitales para la regulación de tantas funciones celulares. Y después la gente dice “yo como sanito, no como fritos ni como grasas”, pero se lastra cuanto producto light encuentra en las dietéticas, llenos de harinas y de edulcorantes, como así también de productos químicos por doquier.

¡No a las aceitunas!

¡Cuidado con las nueces, almendras, frutos secos, cruz diablo!

Mejor un quesito light, BC, desnaturalizado, procesado, pero eso sí, sin grasa… o unos bastoncitos de kanikama, esos rollitos de pescados diversos de procedencia desconocida pero que no tienen grasa, señora…

O unos huevos duros rellenos con la misma yema aderezada con mostaza o kétchup… ¡más consejos sanísimos!!! Porque la mostaza y el kétchup NO TIENEN CALORÍAS, vio, aunque lo nutricional de esos alimentos, se los debo, sin entrar a profundizar en lo tóxico de comer todo el tiempo cosas con colorantes, saborizantes, conservantes, aditivos…

Fiambres light… ¡sí!

Escuchaste bien ¡FIAM - BRES! Súper nutritivos los muchachos. Pero son light, no tienen grasa, no importa lo que tengan de conservantes, colorantes, además de la ausencia de nutrientes, SON LIGHT y es ESO lo que importa, che.

¿Es tan difícil recomendar una BUENA ALIMENTACIÓN, que sea rica, sabrosa, natural, llena de nutrientes, que nos dé placer al gusto, que nos alimente, que no nos descuente energía corporal, energía mental, que no nos intoxique y que nos provoque un sinfín de problemas, todos ellos asociados a la mala alimentación que llevamos adelante por la obsesión de estar flacos?

Bueno, otro lugar para plantar banderas, en esto de cambiar paradigmas.

Otro lugar en la función materna, la nutricia, atender y estar alertas a la invasión de conceptos equivocados y hegemónicos, una vez más, al momento de forjar las nuevas generaciones.

Chin chin y buen provecho.

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