Tras el atentado en Nueva York, Trump refuerza su mensaje contra los inmigrantes

“Entra demasiada gente peligrosa”, indicó el presidente. Pidió un endurecimiento de las leyes que regulan el ingreso de extranjeros al país y mayor presupuesto para “la seguridad nacional”.

El presidente de Estados Unidos Donald Trump aprovechó el malogrado ataque suicida de ayer en el centro de Nueva York para reforzar su discurso antiinmigratorio. “Entra demasiada gente peligrosa”, apuntó. Pidió en público un endurecimiento de las leyes que regulan el ingreso de extranjeros al país y un aumento del presupuesto para las fuerzas de seguridad orientadas a controlar el flujo de migrantes.

“El intento de asesinato masivo en Nueva York, el segundo en la ciudad en dos meses, nos alumbra otra vez sobre la necesidad de poner en marcha reformas legislativas que protejan al pueblo americano. Primero y ante todo, como llevo diciendo desde que anuncié mi candidatura presidencial, América tiene que arreglar un sistema migratorio laxo que permite a demasiada gente peligrosa entrar a nuestro país. El sospechoso del atentado accedió a nuestra patria a través del reagrupamiento familiar, algo incompatible con la seguridad nacional”, sostuvo Trump en un comunicado.

El reagrupamiento familiar es un programa que permitió el ingreso a los Estados Unidos de más de 20 millones de personas desde 1981. La andanada xenófoba del presidente norteamericano llegó luego de que trascendiera que el frustrado ataque de Nueva York fue cometido por un joven de 27 años oriundo de Bangladesh que ingresó en Estados Unidos por la vía del reagrupamiento militar.

“El terrible daño que este sistema defectuoso inflige a la economía y seguridad americanas es demasiado evidente”, observó el mandatario, que exigió además que el Congreso respalde sus propuestas de “mejora de la seguridad nacional”, entre las que figura un mayor presupuesto para la vigilancia de la población inmigrante.

La retórica anti-inmigratoria acompañó a Trump a lo largo de toda la campaña presidencial y fue puesta en práctica, al menos parcialmente, en sus once meses al frente de la Casa Blanca. Su lema “America first” se tradujo en una serie de medidas que pretenden generar un mayor control de las fronteras. Entre estas políticas, se destaca el fin del programa de protección de los dreamers (indocumentados que ingresaron al país siendo menores), la baja de la cifra de refugiados que llegan al año, de 110.000 a 45.000, y el recorte de un millón a medio millón de la concesión de green cards (permisos de residencia y trabajo).

El lápiz verde