Tres fuerzas se disputan las PASO en Santa Fe

En un escenario parejo, las incógnitas son si Cambiemos y el Frente Progresista logran consolidar candidatos con bajo conocimiento y quién ganará la picante interna del peronismo. El resultado servirá de termómetro para octubre.

Por Nicolás Maggi

Quedan pocas horas para que se pongan en marcha las PASO y en Santa Fe solo se observan algunas tibias tendencias, por lo que es absolutamente difícil predecir la ubicación final de las listas que arrojarán los resultados. La volatilidad del voto, con muchos ciudadanos que definirán su apoyo recién cuando enfrenten las boletas; el descreimiento que generan los sondeos, en los que cada vez se puede confiar menos desde que el grueso de las consultoras se dedica más a intentar influir en la opinión pública que a predecir el futuro, y la instalación de candidatos con poco rodaje mediático a la cabeza de las listas de las fuerzas con mayor estructura abren un espacio en el que cualquier especulación puede ser válida. 

Otra vez, en la provincia convivirán dos sistemas electorales diferentes de forma simultánea. Cuando los electores entren al cuarto oscuro, elegirán su candidato con la clásica boleta sábana y, una vez que introduzcan el sobre en la urna, se les entregará la boleta única santafesina con la que optarán —munidos de biromes— por una lista de concejales. Si bien esta situación ya se dio en elecciones anteriores, siempre hay dudas en los ciudadanos sobre cómo será la dinámica para emitir su sufragio. La incertidumbre crece cuando se miran los números de las fuerzas inscriptas para disputar las primarias: solo para  diputados nacionales, habrá 57 listas para definir quiénes competirán en las generales del 22 de octubre, lo que augura un cuarto oscuro atiborrado de boletas. 

Santa Fe, con el 8,3% del padrón general del país, está dentro de los distritos con más peso electoral, solo superado por las provincias de Buenos Aires y Córdoba. Más de 2,7 millones de santafesinos están habilitados para sufragar en esta categoría, en la que se elegirán 9 legisladores que representarán a la provincia en el Congreso durante los próximos 4 años. En la previa, pueden señalarse varios interrogantes que solo encontrarán respuesta a partir de la noche del domingo, cuando se conozcan las primeras cifras.

Desconocidos

El primero tiene que ver con los oficialismos provincial y nacional. Ninguno de los candidatos del Frente Progresista y Cambiemos tiene buenos niveles de conocimiento, y pareciera ser que la estrategia fue vender la elección de medio término como un plebiscito a las gestiones y pegar a los postulantes a los titulares de los Ejecutivos, Mauricio Macri y Miguel Lifschitz.

Pero ambos casos son bien distintos: recientes sondeos muestran que hay un abismo entre la aprobación de los santafesinos a la gestión del presidente y el nivel de intención de voto de Albor Cantard, quien encabeza la lista. Lo mismo le sucede al candidato a senador Esteban Bullrich en la provincia de Buenos Aires, que no logra trasvasar la buena imagen de la gobernadora María Eugenia Vidal a su caudal electoral. La estrategia de poner candidatos desconocidos apelando a la "marca" Cambiemos tiene sus peligros, y puede salir mal, pero la primaria da esa posibilidad de reconducir los esfuerzos, de ser necesario, mirando a las generales.

Cantard, que fue rector de la Universidad Nacional del Litoral y hasta hace poco se desempeñaba como secretario de Políticas Universitarias de la Nación, es un hombre del riñón del intendente de Santa Fe, José Corral, quien rechazó encabezar la nómina pero logró reservar el lugar para el radicalismo. Corral, que se juega gran parte de sus aspiraciones en esta elección ya que termina su mandato como presidente de la UCR a fin de año —todo indica que no renovará—, cotizará alto si sale primero, pero será considerado mariscal de la derrota frente a casi cualquier otro resultado.

A todo esto se suma el problema que le puede generar el radical díscolo Jorge Boasso, que desobedeció la orden presidencial de no presentarse a internas contra el candidato elegido a dedo por el oficialismo y fue castigado con la impugnación de su lista por la propia junta electoral de Cambiemos por supuestos avales truchos. Según algunas fuentes, los papeles fueron analizados con un grado de rigurosidad que dejaría afuera a cualquier otra fuerza, lamentable situación que no lo exime de culpa, pero muestra la intencionalidad política de la decisión. Sin embargo, esto no detuvo al excandidato a vicegobernador de Miguel Del Sel, que consiguió ir a las PASO por fuera bajo el paraguas de Unite, un sello que históricamente se ha presentado a elecciones sin ningún tipo de aspiración más que recibir los dineros públicos. La otra pregunta es, entonces, cuántos votos le puede "robar" a la nómina oficial de Cantard el actual concejal por Rosario que siempre ha demostrado buenas performances electorales en su ciudad natal y que lleva ya seis períodos consecutivos en el cuerpo. Un asesor del PRO confirmó a este portal que los números le dan bien al hombre de Corral en la capital provincial, pero hay preocupación por las mediciones de Boasso en la Cuna de la Bandera.
 
Al hombro

En cuanto al Frente Progresista, Lifschitz decidió ponerse la campaña al hombro y, a sabiendas de que los números de su imagen pública muestran menor desgaste que los del presidente, intentó mostrarse pegado al que designó como primer candidato, Luis Contigiani, para intentar trasladarle su electorado cautivo. Por otra parte, el ministro de la Producción, también de origen en la UCR, es de las voces más críticas al Gobierno nacional, especialmente por las políticas económicas que, según afirma, hubieran tenido un impacto mucho más devastador sobre la alicaída pequeña y mediana industria santafesina de no ser por la intervención de la Provincia. La elección de un postulante con este discurso es también una muestra de que el partido de la rosa intenta recolectar apoyos dentro de sectores progresistas que quizás le hayan dado la espalda en las últimas elecciones.

En este sentido, la actitud del gobernador en relación a la Casa Rosada fue mutando durante el último año y medio, partiendo de una pacífica convivencia en el famoso "diálogo" y yendo poco a poco hacia un mayor nivel de confrontación a medida que se iban aproximando los comicios. Era de esperar que la relación se tense, teniendo en cuenta que el macrismo estuvo muy cerca de arrebatarle al socialismo las últimas dos elecciones a gobernador, la última por solo 1500 votos. La efectividad de esta estrategia será, hasta el domingo, otra de las incógnitas.

En todo caso, se descuenta que Contigiani ganará con holgura la interna frente a María Eugenia Schmuck, concejal rosarina del radicalismo peleada con la conducción del Frente tras las últimas elecciones a intendente. La edil formó parte del grupo de aliados que posibilitó la pírrica victoria de Mónica Fein frente al PRO en Rosario, lo que provocó una promesa del socialismo de un proceso de renovación hacia dentro del espacio que Schmuck considera no se respetó a la hora de pensar el armado para las elecciones legislativas, donde a su sector le ofrecieron lugares poco expectantes.

Picante

El peronismo muestra, quizás, la primaria más caliente luego de una trabajada búsqueda de unidad que derivó en una competencia interna que no disperse los sufragios de cara a la general. El histórico Agustín Rossi  y la exjueza Alejandra Rodenas pondrán en juego la disputa entre el cristinismo puro frente a un novedoso armado del justicialismo histórico que incluye a los senadores y al despliegue territorial de un grupo de intendentes y presidentes comunales. El bielsista Pablo Di Bert, que aparece como tercera opción, hizo una campaña muy escueta y su candidatura parece casi testimonial. En tanto, el exministro de Defensa saca chapa con el sello de Unidad Ciudadana y promete ser la única opción que reporta a la expresidenta en Santa Fe, mientras Rodenas intenta mostrarse como una opción renovadora que recupere el voto peronista no kirchnerista, despegándose de la imagen de Cristina Fernández y haciendo hincapié en su tarea como magistrada frente a causas relacionadas al mundo narco. Ambos coinciden en una férrea crítica a la gestión de Macri.

Si bien los sondeos los dan parejos, con una ventaja del Chivo en Rosario, que se empareja en el resto de la provincia, todo indica que el piso del voto duro K en Santa Fe le alcanzaría a Rossi para imponerse en la primaria, pero le queda corto como techo para la general, aunque aquí la duda es cómo se comportarán los más de 500.000 votantes que apoyaron al rafaelino Omar Perotti en 2015, en un desempeño electoral que revivió a un golpeado PJ y lo dejó a un paso de la Gobernación. El senador nacional decidió no jugarse por ningún sector en la interna, por lo que es un enigma saber si el justicialismo retendrá esos sufragios y de qué manera se repartirán.

Desde atrás

De no mediar un batacazo o una sorpresa muy inusual, entre esos tres grandes tercios se dividirán, seguramente, los primeros puestos, y los guarismos que arrojan las encuestas dan alternativamente a los tres espacios como ganadores. Mucho más atrás, aparece la expresión del massismo en la provincia, representado por el concejal rosarino Diego Giuliano, quien hizo una campaña centrada en el delito, la inseguridad y el narcotráfico, un clásico del Frente Renovador, aprovechando su trabajo como presidente de la comisión de Seguridad del Palacio Vasallo. Las expresiones vertidas por Giuliano repasan el tradicional libreto punitivista, con apelaciones al ideario de la mano dura, lo que quedó más que claro al buscar la foto con el exalcalde neoyorquino Rudolph Giuliani, impulsor de la “tolerancia cero”, que visitó el país invitado por Sergio Massa.

El último pelotón de los que sueñan con llegar a ocupar al menos una banca y deberán superar el piso del 1,5% de los votos válidos emitidos para pasar a la final está representado por el periodista rosarino Carlos Del Frade, del Frente Social y Popular, una joven alianza de izquierda que logró introducir dos diputados provinciales en los últimos comicios; la concejal Caren Tepp, de Ciudad Futura, fuerza que planificó llevar una lista 100% ocupada por mujeres, pero se encontró con la negativa de un juez que los obligó a intercalar varones; Octavio Crivaro, del Frente de Izquierda y los Trabajadores, que logró acordar una nómina de unidad, y la mediática Amalia Granata, que intentó ser candidata por el massismo pero recibió la negativa del partido, por lo que compite bajo el frente UNA.

En Rosario

Bajando a Rosario, que elige 13 concejales entre 43 listas que se anotaron para competir, podría haber resultados realmente sorpresivos, aunque, al igual que en diputados, las tablas estadísticas que se han mostrado ubican, en una lectura general, a los tres primeros contendientes con poca diferencia entre sí. Varias encuestas dan al exjefe de la delegación local de Ansés Roberto Sukerman arriba en intención de voto como candidato individual, pero al mismo tiempo, ubican a Cambiemos como fuerza más votada si se suman los candidatos que disputan la interna. Sukerman, que realizó una muy buena elección a intendente hace dos años en una ciudad que, en la historia reciente, ha sido refractaria al peronismo, se mide con una decena de listas que van por dentro del PJ, aunque tiene un solo contendiente competitivo, que es Fernando Rosúa, del Movimiento Evita, al que aventajaría por varios puntos. El abogado basó su campaña con todos los condimentos del libreto renovado que Cristina Kirchner le imprimió a Unidad Ciudadana, con especial foco en acompañar a las víctimas de medidas del macrismo, como los que sufrieron recortes a las pensiones por discapacidad o los jubilados.

Sin embargo, el PRO está arriba en los sondeos con una estrategia totalmente distinta. Ana Laura Martínez, que quedó a unos miles de votos de arrebatarle el Ejecutivo a Fein en 2015, armó una estrategia proselitista poco estridente, pero que le daría la victoria en la interna frente al joven Rodrigo López Molina, que encabeza, junto con el diputado Federico Angelini, el otro lado de la profunda grieta que exhibe el macrismo en la provincia. La principal diferencia entre «Roy» y «Anita» (como figuran en los afiches) es que, mientras el primero ha tenido un desempeño reconocible como legislador, a la segunda no se le conocen proyectos de relevancia en su paso por el Concejo y la Cámara de Diputados de la Nación, en la que no se ha escuchado prácticamente su voz desde que asumió, hace más de un año y medio. Lo que se juega en esta interna es qué bando se impone en la carrera por disputar la sucesión del socialismo en 2019 tanto en el municipio como en la Casa Gris, pero el interrogante es si —en el contexto de una disputa llena de celos y chispazos— el ganador de la primaria logrará fidelizar los votos del perdedor para imponerse en las generales.

Los que están muy preocupados por los últimos guarismos son los armadores del Frente Progresista, ya que, según qué medición se mire, Pablo Javkin se ubica segundo o tercero, aunque sin un gran margen. Se da por descontado que el ex ARI-Coalición Cívica superará en la interna a Sebastián Chale, del sector de Schmuck, pero hay temor en algunos operadores de que la idea de "renovación" que quiso imprimirle el socialismo a la campaña ubicando a un integrante de otra fuerza como cabeza de lista no alcance para torcer el profundo desgaste que viene sufriendo luego de 28 años al mando de la Intendencia. Ese clima de cansancio del rosarino que tanto inquieta al Frente se ve expresado en una sostenida sangría de votos en cada elección durante la última década: en 2007, Lifschitz sacó 292.375 votos (57,17%); mientras que en 2011, Fein obtuvo 259.792 (un 52,18%) y solo 157.138 sufragios (30,21%) en su reelección de 2015. Es decir, que la alianza que gobierna la ciudad perdió casi 135 mil votos en 10 años. 

¿Podrá cambiar el socialismo esta tendencia y mirar al 2019 con más tranquilidad? ¿Seguirá avanzando el macrismo? ¿Dará la sorpresa el PJ? Las preguntas podrán formularse con mayor claridad luego de las primarias y, luego, los partidos tendrán una ventana de dos meses para corregir tácticas y reforzar puntos flacos. Para las respuestas concretas y definitivas, habrá que esperar hasta octubre.

El lápiz verde