Unilever ya se prepara en Santa Fe para la reforma laboral

La multinacional despidió a 65 trabajadores de una planta de jabones y va por más. El gremio dice que quieren cambiar obreros con antigüedad por jóvenes con contratos basura e importar la producción. La empresa ganó 24.000 millones en 2016 pero aduce crisis económica.

Entusiasmados con las reformas que el gobierno de Mauricio Macri impulsa en el mundo del trabajo, que contemplan la flexibilización de ciertos derechos de los trabajadores en aras de otorgarle una mayor facilidad al empresario para tomar y despedir empleados, algunas empresas de alto calibre se adelantaron y comenzaron con distintas reestructuraciones en sus plantillas para ir aggiornándose a los tiempos que corren.

Tal es el caso de Unilever, que al calor de los resultados electorales que consolidaron el proyecto de Cambiemos, decidió echar el 23 de octubre (un día después de las generales) a 65 operarios de los 280 que se desempeñan en su planta de Villa Gobernador Gálvez, una de las siete que la empresa posee en el país, donde se fabrican los jabones de tocador Lux, Suave, Lifebuoy, Le Sancy, Dove y Rexona. El recorte afecta a empleados de los tres turnos y de todos los sectores que tienen entre 5 y 33 años de antigüedad.

Luego de que el Sindicato de Jaboneros de Rosario denunciara la decisión de la empresa, el Ministerio de Trabajo de la provincia dictó la conciliación obligatoria y la planta retomó las tareas con todos los empleados adentro. A partir de allí comenzó a regir un plazo de 15 días hábiles para que las partes encuentren una salida al conflicto.

Una semana después, hubo una audiencia en la delegación local de la cartera laboral entre Jaboneros y representantes de la multinacional holandesa para negociar y que se destraben las suspensiones. En la puerta, los afectados se manifestaron para reclamar una pronta resolución del conflicto acompañados por organizaciones sociales y los gremios Luz y Fuerza, Telefónicos, Empleados de Comercio, Unión Obrera Metalúrgica y La Bancaria, entre otros miembros del Movimiento Sindical Rosarino, que intuyen que esta decisión sobre los obreros de Unilever puede marcar el comienzo de una avanzada contra trabajadores de otros rubros. "Esto es la punta del iceberg, porque atrás vienen otros. Esto le puede pasar a cualquiera, se viene para todos el ajuste", decía en la calle uno de los operarios de la fábrica.

En la reunión, la patronal no solo ratificó que no van a dar marcha atrás con la medida tomada, sino que amenazó con más despidos y los gremialistas sospechan que hay riesgo de que cierre la planta “porque están importando jabones desde Brasil”. Los representantes fueron advertidos de la posibilidad de que haya, en principio, entre 25 y 30 cesanteados más. "Quieren reducir el personal de 270 a 180, lo que significaría un total de 90 despidos", contó uno de los participantes del cónclave. Incluso revelaron que los gerentes enviaron una carta "intimidatoria" al resto de los operarios confirmando esa decisión de avanzar con las desvinculaciones, y advirtiendo que en los próximos días "se vivirán momentos de tensión".

¿Crisis?
La explicación es que la planta incorporará nuevas tecnologías, lo que conlleva la reducción de la nómina de trabajadores y así bajar los costos laborales. Pero desde el sindicato aseguraron que la producción goza de buena salud, que las ventas son grandes y que incluso se estaban pagando horas extras. "Los volúmenes de producción son los mismos que antes, por eso preguntamos cómo van a hacer para seguir con casi un turno menos de trabajo produciendo lo mismo", dijo a este portal el secretario general Matías Rodríguez, que no ve razones financieras que justifiquen la decisión, ya que de hecho la empresa pretendió avanzar con las desvinculaciones sin haber presentado un procedimiento de crisis.
Pero además, los obreros afirman que la multinacional tiene una importante facturación. "No hay una crisis económica, hay un informe que indica que la empresa tuvo ganancias en el 2016 por 24 mil millones de pesos, acá se trata de algo político", dijo el gremialista. Esto significan unos 67 millones diarios, 2,78 millones por hora y 46.423 pesos por minuto.

Desde el gremio apuntan entonces que en realidad lo que está haciendo Unilever es adelantarse a una posible reforma laboral, como anuncia la gestión de Cambiemos. "Apuntan a tomar compañeros con esos contratos por tiempo indeterminado, contratos basura. Uno ya sabe que un chico nuevo va a trabajar a destajo, bajo cualquier condición, no es tanto el costo laboral”, analizó Rodríguez.

El dirigente reveló que desde los altos mandos fundamentan la reestructuración “porque son poco competitivos respecto a otra planta que tienen en Brasil. Eso es una excusa y lo que consiguen con esto es debilitarnos como gremio. Imaginen 65 despidos, son un cuarto de nuestros afiliados", se lamentó.
En la misma línea se expresó el abogado de los trabajadores Carlos Zamboni:"No es casualidad que en medio del principal cordón industrial del país, una empresa multinacional plante un conflicto horas después del triunfo de Cambiemos y poco antes del mensaje del presidente Mauricio Macri sobre la reforma laboral. Acá puede haber algo detrás y los trabajadores son rehenes de esta situación", opinó.

Tensión
El futuro para los trabajadores es incierto, y ahora esperan que la empresa presente alguna alternativa para destrabar la situación. "Hay un clima muy tenso entre los muchachos que quieren trabajar y la empresa que toma esta medida", aseguró consultado por este medio el tesorero del Sindicato, Damián Uncos. El representante afirmó que la situación es “compleja”, porque la pérdida de fuente de trabajo tiene consecuencias irreversibles en los trabajadores: "Hay un compañero que tiene la nena de cuatro años contratamiento oncológico y se queda sin cobertura social. Hay otros compañeros que tuvieron problemas de cáncer, los reincorporaron y los despidieron", detalló Juncos.

Por otro lado, desde el sindicato destacaron el "apoyo del gobierno provincial ", y en especial la participación del senador socialista Miguel Cappiello y el diputado del Frente Social y Popular Carlos Del Frade, así como el acompañamiento de otros gremios. "Esto nos toca ahora a nosotros, pero en el día de mañana o muy pronto le puede tocar a cualquier trabajador, esperamos que nos apoyen", señaló Rodríguez.

Cappiello consideró que el conflicto está relacionado con "una política nacional que permite importaciones libremente, están hablando de una reestructuración pero no dicen cómo será, mientras tanto están echando a la gente sin causa que lo justifique". En tanto, Del Frade calificó a los despidos masivos producidos por la multinacional como un “delito en flagrancia contra el tejido social”. En su visión, “no solamente hay que reincorporar a los trabajadores sino también embargar cuentas a la empresa si es preciso", ya que la decisión “no tiene razones económicas y genera un costo social muy alto para una comunidad muy castigada como es la de Villa Gobernador Gálvez”. De hecho, el diputado de izquierda presentó en 2016 un proyecto en la Legislatura en ese sentido. Del Frade indicó que la actitud dela empresa de sostener las cesantías "desconoce la entidad del gobierno de Santa Fe”, y especuló que esto se debe a que “evidentemente se sienten respaldados por el gobierno nacional".

En tanto, el intendente de Villa Gobernador Gálvez, Alberto Ricci, expresó su preocupación por la situación laboral, a la que calificó de "desesperante". Ricci afirmó que Unilever “tiene la decisión tomada” y no dará marcha atrás con los despidos. Consideró que la única forma de destrabar el conflicto es a través de decisiones del gobierno nacional y la Provincia que reduzcan los costos de producción, ya que la empresa argumenta que le sale mucho más barato producir jabones en Brasil que en Argentina. Uno de esos costos es el de la energía, mucho más barata en el país vecino.

Cómo sigue
Por su parte, el Ministro de Trabajo provincial manifestó "la honda preocupación ante los despidos y las consecuencias sociales que pueden derivar del mismo", e instó a Unilever a rever la medida. Además, uno de los puntos destacados de la reunión fue la decisión de convocar a representantes de la cartera nacional para comenzar a participar de las negociaciones. Asimismo, propuso conformar una comisión integrada por representantes de esa cartera, del Ministerio de la Producción, representantes gremiales, de la legislatura provincial y el municipio de Villa Gobernador Gálvez, con el fin de alcanzar una solución al conflicto. Por último, se resolvió convocar a una nueva audiencia para el lunes13 de noviembre en la dirección Regional Rosario de la cartera santafesina.

 

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