Vaca Muerta: las inversiones acompañadas de flexibilización

Según un informe del CEPA, el Gobierno le abre las puertas a la inversión privada a cambio de la flexibilización laboral del sector petrolífero. ¿Cuál fue el rol de YPF en la mejora de la productividad en los últimos 5 años?

En un informe especial, el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), dirigido por Hernán Letcher, denunció que los anuncios de inversión que hizo el Gobierno en el yacimiento de Vaca Muerta en la cuenca neuquina vienen acompañados de una fuerte flexibilización laboral para los trabajadores del sector petrolífero.

Según el CEPA, a cambio de inversiones por US$ 10.000 millones, el Gobierno asegura que “se espera una mejora en la productividad de los puestos, por cambios en las condiciones de desarrollo de tareas que se aceptaron incluir desde el sector sindical”, lo que, claramente, refiere a la modificación de convenio colectivo a la baja con mayores condiciones de flexibilidad (cabe remarcar que, párrafos más adelante, es la propia nota la que indica que “en el último año se perdieron 5600 puestos”).

Esta estrategia de flexibilización vía modificación a la baja del convenio colectivo petrolero se apoya en reducir el salario real mediante la eliminación de ítems referidos a derechos y condiciones laborales conquistados en los últimos años, y representa otro beneficio extra injustificado para las empresas, dada la baja de los costos de desarrollo y el adicional de rentabilidad producto del aumento del precio que se paga por gas en boca de pozo.

A la vez, también “el Estado nacional acepta extender el Plan Gas, que garantiza un precio mínimo para los productores. La provincia de Neuquén se compromete a no aumentar los impuestos”, asegura el informe.

Baja en las inversiones de YPF

Por otro lado, el CEPA denuncia que la participación de YPF sobre la inversión total en hidrocarburos comienza, a partir de 2016, con una caída, y que las proyecciones para 2017 son solo de 56% (casi 20 puntos porcentuales menos respecto de 2014).



Esta dinámica de retracción de YPF a partir de 2016 dio paso a un mayor caudal de inversiones privadas, que se vieron motivadas por la inversión previamente realizada por la petrolera de bandera, y mejoraron sustancialmente la productividad.

“La tarea de YPF fue central: incrementó su inversión exploratoria y en explotación y complementaria, esta última, cumpliendo un papel similar a la exploración, en el sentido de asumir el riesgo que nadie quería asumir: el de "aprender" a producir una formación no convencional”, explica el informe.

Por lo tanto, según el CEPA, los recientes anuncios nunca hubiesen ocurrido sin la experiencia que viene realizando YPF a partir de su nacionalización en 2012.

Diarios Argentinos