5 claves para entender los anuncios sobre la deuda

¿Reperfilamiento, default o default selectivo? ¿Cómo va a reaccionar el FMI? ¿Y la oposición? ¿Tiene el Gobierno los dólares suficientes para llegar con aire hasta el 10 de diciembre?

El Gobierno comunicó ayer la decisión de renegociar los vencimientos de deuda con bonistas, bancos y el Fondo Monetario Internacional (FMI). La medida supone el reconocimiento de la incapacidad que tiene Argentina para hacer frente a los compromisos financieros asumidos en los últimos tres años y medio.

Los anuncios, a cargo del ministro de Hacienda Hernán Lacunza, fueron cuatro. En primer lugar, el Tesoro renegociará los plazos de pago de las Letes y Lecaps en manos de los inversores institucionales (que cuentan con el 90% del capital de estos instrumentos). Además, se enviará al Congreso un proyecto de ley para extender los vencimientos de bonos en poder de bancos extranjeros. Y se hará algo similar, también vía legislativa, con los bonos de deuda emitida bajo ley local. Por último, se iniciarán conversaciones para “reperfilar” los vencimientos con el FMI.


1) ¿Reperfilamiento, default o default selectivo?

El Gobierno habló de “reperfilar” la deuda, lo cual supone una negociación para postergar los plazos, sin que haya una quita de capital ni intereses. Se trata de un canje de deuda, similar al que Domingo Cavallo impulsó en Argentina a comienzos del 2001, rescatando deuda que esté a punto de vencer y entregando otra de más largo plazo. ¿Cuál es el incentivo de los acreedores para acordar? Al canjear sus títulos de deuda por papeles de más largo plazo, tienen la posibilidad de cobrar intereses por más tiempo y se desprenden de instrumentos que, aunque paguen un interés alto, tienen muchas chances de no ser pagados por el alto riesgo financiero.

En cambio, una situación de default supone la suspensión del pago de los compromisos lisa y llana (en Argentina lo hizo, por ejemplo, Adolfo Rodríguez Saá a fines del 2001). En estos casos, se convoca a los acreedores para renegociar nuevas condiciones, que incluyen algún tipo de quita sobre el capital e intereses. El reperfilamiento, así, es el último recurso antes del default.

Quizás el término más ajustado a la situación actual sea el de default selectivo. De acuerdo a lo anunciado, para las letras de corto plazo (Lecap, Letes, Lecer y Lelinks), que vencen en lo inmediato, habrá una reestructuración compulsiva. Los principales damnificados son las personas jurídicas (bancos y las aseguradoras de riesgo) alcanzadas por la iniciativa.


2) ¿Qué busca el Gobierno con estas medidas?

El objetivo del oficialismo es postergar vencimientos de deuda que sabe que no está en condiciones de afrontar. En especial, busca aplazar el pago de la deuda emitida por el Tesoro y así frenar la caída de reservas del Banco Central, lo que le permitiría ganar un margen de maniobra relativo para contener el nivel del dólar.  

De acuerdo a las primeras estimaciones, con la reprogramación de las letras, el Gobierno se evita pagar, solo en Letes, alrededor de USD10.000 millones por los próximos seis meses. El miércoles a la mañana, el equipo económico había recibido una señal de alarma cuando quiso licitar Letes a 35 por USD1000 millones, pero la convocatoria quedó desierta.  



3) ¿Cómo afecta la medida a los ahorristas?

El Gobierno intentó hacer recaer la carga de la postergación de vencimientos de deuda sobre los tenedores institucionales, dejando a salvo a los tenedores individuales, las personas físicas. Muchos pequeños ahorristas invierten en Fondos Comunes de Inversión (FCI) que sí están alcanzados por la reprogramación de plazos, con lo cual inicialmente se pensó que se verían afectados indirectamente.

Los bancos y sociedades de Bolsa congelaron este jueves todas las operaciones con este tipo de fondos hasta que se defina el impacto del “reperfilamiento” de los vencimientos de Letes, que integran el paquete de los fondos de inversión. Así, muchos ahorristas se vieron impedidos de “salir de la inversión” que habían hecho. Sin embargo, la Comisión Nacional de Valores y la Cámara de FCI emitieron hoy un comunicado en el que afirman que los pequeños inversores que ahorran a través de los fondos comunes quedarán afuera de la reprogramación de la deuda.


4) ¿Cómo responderá el FMI a la nueva postura del Gobierno?

Lacunza anunció que comenzarán reuniones con el Fondo para aplazar los vencimientos del préstamo por USD57.000 millones, que ya se cobró en un 80% y hay que pagar durante el próximo mandato de gobierno. En un comunicado, el organismo indicó que el Fondo “está en proceso de analizar y evaluar el impacto” de las medidas del Ministerio de Hacienda.

En las próximas semanas, el FMI debe decidir si aprueba el próximo desembolso de USD5400 millones, que es clave para la sustentabilidad del Banco Central. Tras el cimbronazo de las PASO, el Gobierno está incumpliendo las metas fiscales y monetarias del programa acordado con el Fondo, uno de los requisitos para autorizar el giro de divisas. ¿Se renegociará un nuevo plan? ¿Hará la vista gorda el FMI e igualmente aprobará el desembolso? Son preguntas que por ahora no tienen respuesta.  


5) ¿Qué actitud tomará la oposición en el Congreso?

El Gobierno enviará al Congreso los proyectos de ley para reprogramar los bonos de la deuda emitida según la legislación local y la extranjera. Con esto, el presidente Mauricio Macri busca compartir con la oposición los costos que implica la renegociación de los vencimientos.

Convencidos de la incapacidad de pago de Argentina por el sobreendeudamiento, el “reperfilamiento” era algo que se pedía desde distintos sectores de la oposición. Desde el entorno de Roberto Lavagna saludaron la iniciativa del oficialismo, pero señalaron que es algo que se debería haber hecho hace varios meses y no ahora, cuando se está al borde del abismo.

Durante la campaña electoral, Alberto Fernández habló sobre la necesidad de diferir los plazos de pago de deuda con el FMI y actores privados. Para evitar agitar los ánimos en un clima tan delicado, aún no se pronunció tras las palabras de Lacunza. En este contexto, resultaría extraño que el Gobierno consiga aprobar los proyectos de canje de deuda en el medio de la campaña presidencial de octubre.

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