¿Accidente, impericia, desaprensión o desidia?

Mucho se ha debatido sobre la responsabilidad del fatal incidente ocurrido en Moreno. ¿Podría haberse prevenido? ¿La Provincia destina los recursos necesarios para la infraestructura escolar?

Mucho se ha debatido en estos días sobre la responsabilidad del fatal incidente ocurrido en Moreno donde perdieron la vida dos trabajadores de la educación. ¿Fue un accidente que podría haberse prevenido? ¿Se hizo oídos sordos a los reclamos? ¿Quiénes son los responsables? ¿La Provincia destina los recursos necesarios para atender el estado de la infraestructura escolar? ¿Se gestionan esos recursos en tiempo y forma para atender las urgencias del caso?

En estos tiempos de posverdad, creemos necesario llamar a la reflexión. Despojémonos por un momento de los preconceptos que impone la mal llamada “grieta”. Corrámonos de la mirada que apela ideológicamente a una mayor presencia del Estado, así como de los discursos de buena voluntad que deslindan toda responsabilidad presente en los errores del pasado.

La Real Academia Española define la posverdad de la siguiente manera: "Toda información o aseveración que no se basa en hechos objetivos, sino que apela a las emociones, creencias o deseos del público". Vayamos,, pues en búsqueda de esos hechos objetivos, y qué mejor que recurrir a los números: el presupuesto y su ejecución, allí veremos si el discurso se compatibiliza con la acción.

Buceando en el presupuesto

La Dirección General de Cultura y Educación de la Provincia de Buenos Aires (DGCyE) ejecutó un presupuesto de 143 mil millones de pesos durante el 2017.

De su análisis podemos sacar algunas conclusiones: el 85% del presupuesto fue destinado al pago de salarios de sus 233 mil trabajadores entre docentes, auxiliares y administrativos, que representan casi la mitad de los 490 mil cargos de la administración pública provincial. Si a esa cifra le sumamos el pago de impuestos y servicios logramos explicar el 87% de la inversión educativa de la Provincia.

Visto de otra manera, solo el 13% del presupuesto fue destinado a atender el resto de las necesidades del sistema educativo, entre ellas, la inversión en infraestructura y mantenimiento. Esta cifra parece insuficiente; sobre todo, teniendo en cuenta el estado edilicio. Pero la cuestión no termina ahí.

Para seguir indagando, recurrimos a la publicación que hace la Contaduría de la Provincia respecto a la ejecución presupuestaria de la DGCyE con base en los distintos programas o actividades.

Si agrupamos todas las actividades o programas vinculados a la infraestructura, equipamiento y mantenimiento escolar, se alcanza la suma de $731 millones, que representan solo el 0,5% del presupuesto educativo. Sí, leyó bien, durante el 2017, la Provincia de buenos aires destinó menos del 1% de la inversión educativa a mantener sus más de 13.000 establecimientos.




Para tomar dimensión, puesto de otra manera significa que la Provincia invirtió $56 mil pesos anuales por cada establecimiento, poco más de 4600$ mensuales.

En términos de la matrícula escolar pública, se invirtieron $300 anuales por alumno, exactamente $26 pesos por cada estudiante en lo que hace a mantenimiento, equipamiento e infraestructura.

Respecto al año 2018, se observa un magro crecimiento del presupuesto destinado Educación: poco más del 15%, una cifra que se encuentra en línea con la malograda meta inflacionaria establecida por el Gobierno nacional.

Sin embargo, advertimos un dato alentador: se incrementan en un 140% los fondos destinados a infraestructura y mantenimiento y se alcanzó un total de $1854 millones. Esto, si bien va en el sentido necesario, no deja de representar poco más del 1% del presupuesto total, lo que a priori resulta insuficiente para atender las innumerables demandas de los establecimientos escolares.

Emergencia y subejecución

En el año 2016 -y prorrogada en 2017- la legislatura bonaerense declaró la emergencia en materia de infraestructura, hábitat, vivienda y servicios públicos por medio de la Ley 14.812. La norma autoriza a todos los Ministerios a utilizar normas de excepción para facilitar la ejecución de obras y contratar la provisión de bienes y servicios. También se facultó al Ministerio de Economía a efectuar las adecuaciones presupuestarias necesarias para atender dicha emergencia.

Así, en 2017 encontramos dentro de los programas pertenecientes a la DGCyE un monto de $28,6 millones que hace referencia a la ley, cifra que de por si pareciera poco significativa. Pues bien, ese programa fue subejecutado en un 96%. Así es, la administración provincial solo ejecutó menos de un millón de pesos de lo previsto para atender la problemática.

En el mismo sentido, analizando el año 2016, se observa una subejecución del 67% en el programa denominado “Descentralización de la Gestión Administrativa - Mantenimiento y Obras de Infraestructura”. Traducción: se ejecutaron solo $7,6 millones de los $23,2 millones previstos en el presupuesto a tal fin. 

¿Accidente, impericia, desaprensión o desidia?

Hasta aquí, hemos intentado echar luz de forma objetiva, analizando los números del presupuesto y su ejecución, que nos brindan herramientas para dar respuesta a las preguntas del comienzo y al propio título de la nota.



Tenemos un Estado que reconoce la emergencia, incluso por medio de una ley, se brindan las herramientas para facilitar la ejecución de las obras necesarias y aun así no se destinan los fondos suficientes. Finalmente, para completar el cuadro, el Gobierno de María Eugenia Vidal no logra siquiera ejecutarlos.

Este proceder a nivel macro, sumado a que hemos tomado conocimiento de la cantidad de reclamos y demandas de la comunidad educativa del municipio de Moreno para solucionar los problemas evidentes ─incluso, como lo ha demostrado Martin Granovsky en su nota de Página/12 de ayer, donde se muestra la carta enviada por la misma Sandra Calamano─ nos hace pensar que no se trató de un suceso imprevisto, sino que es el resultado del accionar del Gobierno provincial.

Queda a criterio del lector si se trató de impericia, desidia, o más grave aún, desaprensión.

Lo mismo está ocurriendo a lo largo de toda la provincia. No permitamos que esta situación se cobre más vidas. Cambiemos.

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