Acciones y estrategias para la conservación y gestión de los Humedales de la Cuenca Matanza Riachuelo

En esta nota se mencionan las distintas acciones y estrategias de gestión que ACUMAR lleva a cabo en los Humedales de la CMR para lograr su conservación efectiva y gestión sostenible en el territorio.

Por Patricia Pastore y Eugenio Coconier


INTRODUCCIÓN - EVOLUCIÓN DEL CONCEPTO DE HUMEDAL

El concepto de humedal ha variado a lo largo del tiempo. Concebidos en los inicios como tierras improductivas, anegadizas, inhabitables y hasta criadero de mosquitos y otras pestes, han sido históricamente drenados para promover cambios en el uso de la tierra, destinada a cultivo o para la gestión de actividades de caza de aves acuáticas.

CONVENCIÓN RAMSAR

A mediados del siglo XX se comienza a reconocer la disminución creciente de las poblaciones de las distintas especies de aves como de las áreas húmedas donde estas solían congregarse. Es a raíz de esto que el 2 de febrero de 1971 en la ciudad de Ramsar en la República de Irán, se firma el primer tratado ambiental intergubernamental, la Convención Relativa a la Conservación de los Humedales de Importancia Internacional especialmente como Hábitat de Aves Acuáticas, cuya misión es “la conservación y el uso racional de los humedales mediante acciones locales, regionales y nacionales y gracias a la cooperación internacional, como contribución al logro de un desarrollo sostenible en todo el mundo”.

Argentina adhiere a la convención a través de la Ley Nº 23.919 del año 1991, y tiene en la actualidad 23 sitios designados como Humedales de Importancia Internacional o “sitios Ramsar”, con una superficie de 5.687.651 hectáreas. Es aquí donde surge la necesidad de contar una definición que resultara operativa a los fines de la aplicación de dicho tratado, y así surge la amplia definición de humedales de la convención que no permite identificar de manera sencilla lo que es humedal de lo que no es. 



En paralelo, a lo largo de los últimos años, se ha avanzado mucho en el estudio y el conocimiento de humedales y sistemas de humedales de nuestro país, con diversos trabajos llevados adelante por especialistas de unidades académicas, institutos de investigación y organizaciones no gubernamentales dedicadas al tema, que han servido para avanzar en el proceso de elaboración del Inventario Nacional de Humedales de Argentina, visto como una herramienta fundamental para establecer una política adecuada de conservación y uso racional de estos ecosistemas, que tenga en cuenta sus características particulares, las funciones ecosistémicas que desarrollan y los múltiples beneficios que brindan a la sociedad.

Es a partir de estos compromisos e iniciativas y de los preceptos de la Ley General del Ambiente N° 25.675 de presupuestos mínimos, que el actual Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación pone en marcha un proceso para elaborar el Inventario Nacional de Humedales con el objetivo de proteger y favorecer el uso racional de esas áreas que son esenciales para preservar el ambiente, el desarrollo humano y la diversidad biológica.

Mediante el inventario se pretende identificar y describir los humedales teniendo en cuenta las funciones ecológicas que cumplen; identificar los beneficios que brindan los humedales a la sociedad; identificar el estado y los sitios prioritarios para su conservación; establecer una base de referencia para el desarrollo del monitoreo y la evaluación de cambios en las condiciones ecológicas de los humedales; promover la creación de una red de expertos sobre humedales y difundir el conocimiento sobre los humedales, sus funciones y el valor de éstos para la sociedad.

En el Taller ¨Hacia un Inventario Nacional de Humedales¨, organizado por el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable en la ciudad de Buenos Aires en 2016, se acordó la siguiente definición con fines operativos: “En el marco del inventario nacional, humedal es un ambiente en el cual la presencia temporaria o permanente de agua superficial o subsuperficial causa flujos biogeoquímicos propios y diferentes a los ambientes terrestres y acuáticos. Rasgos distintivos son la presencia de biota adaptada a estas condiciones, comúnmente plantas hidrófitas, y/o suelos hídricos o sustratos con rasgos de hidromorfismo”. Es importante indicar que el Consejo Federal de Medio Ambiente (COFEMA) ha adoptado esta definición mediante la Resolución N°329 de 2016.

Ahora bien, hablemos de sus particularidades; los humedales no tienen una fisonomía vegetal única y se expresan en distintas altitudes, variadas topografías y fisiografías. A las variaciones espaciales se suma una amplia variación en el tiempo, vinculada la estacionalidad del clima, a períodos cíclicos de sequía-inundación y a las variaciones asociadas al cambio climático. Asimismo, pueden ser de agua salada, dulce o salobre y su presencia se manifiesta en todos los biomas del planeta. Estas son las características que hacen complejo tanto su definición como su estudio.

En términos más sencillos y pensando en la Ecorregión Pampeana en la cual se inserta la Cuenca Matanza Riachuelo, podemos decir que reconocemos un humedal como un tipo particular de ecosistema, distinto de un ecosistema acuático y de un ecosistema terrestre, que tiene presencia de vegetación adaptada a condiciones variables de anegamiento – de tipo hidrófita -, donde el funcionamiento de todo el ecosistema está estrechamente vinculado al agua, que de manera temporal o permanente, de forma visible o no, está presente en el suelo.

IMPORTANCIA DE LOS HUMEDALES

Los humedales se conceptualizan como áreas ecológicamente estratégicas debido a las características particulares que poseen. Por sus funciones hidrológicas, biogeoquímicas y ecológicas, brindan una importante cantidad de bienes y son generadores de servicios ambientales para que la sociedad satisfaga sus necesidades vitales y espirituales. Tal es el caso del almacenamiento de agua superficial y recarga de acuíferos, (que se traduce en la provisión de agua potable y de amortiguación del efecto de las inundaciones), la retención y/o remoción de nutrientes (que se traducen en una mejora de la calidad del agua y en una mayor producción vegetal) y de la provisión de hábitat (que se traduce en una elevada diversidad de especies de flora y fauna silvestre).

ACCIONES Y GESTIONES DE ACUMAR SOBRE LOS HUMEDALES DE LA CMR

MONITOREO PARA MEJORAR EL CONOCIMIENTO DE SU DINÁMICA

El conocimiento de base en el marco de la CMR de estos ecosistemas es escaso, es por eso que las acciones llevadas a cabo por ACUMAR apuntan a generar una línea de base de información hídrica, de sus parámetros físico-químicos y biológicos, así como de su dinámica estacional, que permitan en un futuro cercano servir como insumos para su manejo y conservación y el ordenamiento ambiental del territorio de la cuenca.

En el marco del desarrollo de un programa de monitoreo de la calidad de agua en Humedales de la CMR, en 2013 se comenzó a monitorear de forma estacional la Laguna de Rocha, Esteban Echeverría y la Laguna Saladita, Avellaneda. Debido a la importancia en la conservación de otros humedales prioritarios en la Cuenca Media, a partir de 2016, se incorporaron además el monitoreo estacional de la Laguna Santa Catalina, Lomas de Zamora y los humedales de Ciudad Evita, La Matanza, tratándose los 4 humedales de Áreas Protegidas con categoría de Reserva Provincial (Laguna Santa Catalina y Laguna de Rocha) o Reserva Municipal (Laguna Saladita y Humedales de Ciudad Evita).

El monitoreo contempla la realización de muestreos trimestrales, de forma de establecer inicialmente la dinámica estacional de estos humedales. De cada una de las muestras se analizan un total de 33 parámetros incluyendo metales pesados en el líquido y 7 parámetros en el sedimento. Se incorporan además para relevar el estado de eutrofización, el cálculo de índices específicos empleando la concentración de fósforo total y la de clorofila, así como el relevamiento de criterios relacionados con el hábitat.

Además, desde 2019 se comenzó a elaborar un proyecto interinstitucional entre los equipos técnicos de ACUMAR y del Instituto Nacional de Agua, INA, cuyo objeto es desarrollar el modelo hidrogeológico conceptual de funcionamiento de los humedales de la CMR a escala de detalle.

EL INVENTARIO DE HUMEDALES DE LA CUENCA MATANZA RIACHUELO

Para abordar el estudio de humedales a nivel de cuenca, ACUMAR firmó convenios de colaboración técnica y de investigación con otros organismos del estado especializados en la materia, entre los que se incluyen el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación (MayDS) y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET). Este tipo de estudios se enmarca en la Ecología de Paisajes, disciplina que pone foco en la configuración espacial de los ecosistemas, su conectividad territorial y vinculación funcional, lo que permite conceptualizar los ecosistemas de humedales en un contexto más amplio.

Así ACUMAR junto al CONICET, firmaron un convenio de investigación y desarrollo en el objeto de desarrollar la delimitación, caracterización y tipificación de los Humedales de la Cuenca Matanza Riachuelo a partir de la información existente y generada sobre la distribución y presencia de humedales como herramienta para la gestión y el ordenamiento ambiental de su territorio.

Los procesos de ordenamiento ambiental del territorio, en tanto instrumentos de la política y gestión ambiental, deben nutrirse de una variada y amplia gama de información que contemple los aspectos políticos, físicos, sociales, tecnológicos, culturales, económicos, jurídicos y ecológicos del territorio. De tal modo, la información de los humedales de la cuenca será un insumo para este proceso y no debe ser visto como una única dimensión sino desde una visión integral que asegure el uso ambientalmente adecuado de los recursos naturales por parte de la sociedad. Además, las decisiones deben considerar instancias participativas de debate y consenso que refuercen las decisiones fundamentales del desarrollo sostenible, donde ACUMAR desarrolla un rol activo con diversos actores de la sociedad.

De tal modo el Inventario de Humedales de la Cuenca Matanza Riachuelo constituye un ejemplo de transferencia de conocimiento científico a la gestión pública, así como un ejemplo de integración de conocimiento generado por distintas jurisdicciones entorno a una de las líneas de la política pública ambiental.

En una apretada síntesis podemos decir que la estrategia de ACUMAR en materia de humedales se asume como política pública y contempla tanto la conservación y restauración de estos ecosistemas como su uso sostenible, como parte indispensable de la recomposición ambiental de la cuenca para beneficio de las personas y la naturaleza.

En el marco del día mundial del medio ambiente, cuyo tema en este 2021 es la restauración de ecosistemas, desde ACUMAR creemos tener una visión que se ensambla de forma ajustada a esta idea, y la estrategia con los ecosistemas de humedales así lo demuestra.


Autores

PATRICIA PASTORE. Lic. en Ecología y Conservación de Recursos Naturales Renovables, UNLP, Analista Ambiental, Coordinación de Áreas Protegidas y Ordenamiento Ambiental ACUMAR.

EUGENIO COCONIER. Lic. en Ciencias Biológicas UBA, Coordinador de Calidad Ambiental ACUMAR.

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