Alberto Fernández: "Cristina no es mi enemiga, mi enemigo es Macri"

En un reportaje con el diario El País de España, el presidente lanzó duros cuestionamientos contra el líder de Juntos por el Cambio, se diferenció de la vicepresidenta pero aseguró que "el debate no le preocupa".

En medio de su gira europea, el presidente Alberto Fernández reafirmó este martes que "el daño que hizo (el expresidente Mauricio) Macri a la Argentina es incalculable" y sostuvo que "su enemigo" es el líder de Juntos por el Cambio y no la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner.

"Si los argentinos vieran lo que yo me encuentro día a día, nunca pensarían en volver a entregar el poder a Macri, ni a nadie que se le parezca. El daño que hizo Macri a la Argentina es incalculable. La desaprensión es imperdonable. Los negociados que Macri llevó adelante en su Gobierno espero que alguna vez la Justicia los investigue con seriedad", declaró el presidente, en una entrevista que concedió en Madrid al diario El País.

Además, el jefe de Estado consideró a Macri como "el más dañino" de los funcionarios de la anterior gestión y reseñó que el Gobierno del Frente de Todos (FdT) ya presentó las denuncias correspondientes por ese accionar de Cambiemos, entre el 2015 y el 2019.

Consultado sobre los puntos de acuerdo con la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, Fernández aseguró que no le "preocupa" el debate en el seno de la coalición gobernante.

"Cristina probablemente estará más convencida de lo que ella hizo en sus tiempos de Gobierno. Yo la respeto. Está bien. El debate no me preocupa, me preocupa la obstrucción al Gobierno, es que a veces las voces se vuelven tan altisonantes que no dejan ver la realidad", expresó.

En la entrevista, el presidente fue consultado sobre la opinión de Cristina Fernández acerca de que el Gobierno está decepcionado a sus votantes. "Creo que es una mirada parcial, absolutamente económica, que desatiende todo los que nos tocó pasar en el medio. Vivimos una pandemia, una tragedia que la humanidad vive muy de tanto en tanto, que se ha llevado seis millones de vidas en el mundo, más de 100.000 argentinos. Y con todo, logramos que ningún argentino se quedara sin la atención médica que necesitaba", respondió.

El jefe de Estado también ratificó su convicción de que la Argentina será uno de los países "más importantes" entre los "proveedores de energía del mundo".

"Eso puede resolver el problema de los dólares. Tenemos 10 años por delante muy buenos. Pero tenemos que hacerlo bien. Nadie puede vivir con déficit permanente. Eso hay que corregirlo", respondió cuando le preguntaron si el país "tiene arreglo".

En cuanto a las tensiones entre el oficialismo y la oposición en el Congreso Nacional, Fernández marcó su convicción de que "nadie está seriamente pensando en un proceso de desestabilización después de todo lo que hemos vivido".

"Eso también es una creación intelectual de muchos medios. Los Gobiernos no son propiedad de nadie, son de los pueblos. Yo soy un mandatario, que cumple órdenes de un mandante que es el pueblo. No sólo los que me votaron, todos. Escucho, veo sus necesidades, las enfrento. No creo que la política sea un acto de prepotencia, sí es una representación de intereses. Soy peronista, sé que represento: los intereses de los más postergados, los que han caído en la pobreza, de la pequeña y mediana empresa, del pequeño agricultor", reiteró.

Ante una pregunta sobre un supuesto "giro a la derecha" en la Argentina, el jefe de Estado evaluó que "el crecimiento de las derechas, en Argentina, en América Latina y en todo el mundo, tiene que ver con la decepción, el desánimo que ha generado la pandemia".

En ese contexto, definió al espacio representado por el diputado libertario Javier Milei como "una suerte de anarquía de derecha, la nueva versión del liberalismo más cruel" y graficó: "Dice negar el Estado, pero lo que hace es sostener el statu quo de los poderosos. Esto empezó con el Tea Party en EEUU".

Interrogado sobre si era capaz de hacer una autocrítica de su gestión, Fernández analizó: "Seguramente tendremos cosas que habremos hecho mal, pero al día 99 de Gobierno se desató la pandemia y teníamos un sistema de salud destruido. Eso demandó esfuerzo. Durante más de un año subsidiamos el empleo privado. Por eso fuimos uno de los países del mundo que menos trabajo formal perdió".

"Lo que sí pasó es que hubo un gran desánimo en la gente, un martilleo permanente de algunos medios. Si cerrábamos era un problema, si abríamos era un problema. Hicieron creer que las vacunas estaban poco probadas. Eso fue llegando al ánimo de muchos argentinos. Es hora de que empiecen a ver el tiempo que nos tocó vivir y los resultados positivos que obtuvimos", consignó.

Incluso, mencionó que actualmente en la Argentina "no hay nadie perseguido, no hay jueces visitados por espías para perseguir a alguien y no hay teléfonos pinchados de opositores ni de nadie".

"La inteligencia funciona para saber los riesgos de Argentina en terrorismo o narcotráfico. La libertad de prensa es absoluta, cada uno dice lo que se le da la gana, hasta barrabasadas. Eso tal vez no se ponga en valor todavía por el problema económico, pero se logró", sostuvo.

El acuerdo con el FMI

En otro tramo del reportaje, el primer mandatario aseguró que el acuerdo firmado con el Fondo Monetario Internacional (FMI) cumple con las promesas formuladas durante la campaña electoral porque no prevé "una reforma laboral, del sistema jubilatorio o una reestructuración del Estado que quite derechos a los argentinos".

"La Argentina ha hecho un acuerdo con el FMI que le permite no pagar durante los próximos cuatro años. En esos años tenemos que recuperar y crear reservas para afrontar el pago", señaló el jefe del Estado al diario El País de España.

"Yo en campaña dije que no iba a hacer absolutamente nada en ese acuerdo que significara una reforma laboral, del sistema jubilatorio o una reestructuración del Estado que quitara derechos a los argentinos que lo necesitan. Y lo cumplí", prosiguió.

Sobre si el país cumplirá con las medidas macroeconómicas que exige el FMI, Fernández aseguró: "Son medidas en las que creemos".

"El déficit fiscal es malo y tenemos que bajarlo. El tema es cómo. Podemos bajarlo del modo que el FMI quiere, con un ajuste brutal, o como elegimos nosotros, paulatinamente. No es algo impuesto", subrayó el presidente.

Inflación

Respecto al tema inflación, el jefe del Estado reconoció que "es una enorme preocupación", pero aclaró que "hace 15 años que Argentina tiene una inflación de dos dígitos".

"Cuando yo llegué estaba en el 54%. En 2020 lo bajamos al 35%, en 2021 volvió a subir al 50%. Este año se dispara por efectos externos, que ha llevado inflación a todo el mundo, también España, Holanda, Alemania, Estados Unidos", detalló Fernández.

Al respecto, agregó que "nunca el mundo se beneficia con una guerra", en referencia al conflicto bélico entre Ucrania y Rusia.

"Suben los precios (de las materias primas), pero también en Argentina suben los alimentos, y eso repercute en la inflación. Lo único que tenemos es un excedente de gas que nos permite contener los precios de la energía", describió.

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