“Big data” más “transhumanismo”, el último refugio de los neoliberales


 Por Armen Ovanesián, editor-jefe de “International Affairs”, órgano oficial de la Cancillería rusa

(Traducción y adaptación Hernando Kleimans)

Una seria amenaza para la actual política exterior es su creciente ideologización. La política está cediendo paso a la presión de nuevas ideologías. Esto se debe al cambio de élites, la llegada al poder de una nueva generación de políticos con nuevos valores, pautas y experiencias. Este proceso aumenta la turbulencia debido a los intentos de romper de manera decisiva toda la arquitectura de conceptos, criterios y valores tradicionales y hacer que el mundo viva según los conceptos de la ideología posmoderna.

Rusia no abandonó sus valores y no quiso posicionarse en una relación semi-vasalla con Occidente, no quiso aceptar una política e ideología que se convertiera en una superestructura extraña e inorgánica sobre su propia civilización. Finalmente, Rusia no sólo se opuso activamente a los intentos de falsificar la historia, sino que también formó y defendió el concepto del "mundo ruso".

El principal éxito de la política exterior rusa en los últimos diez años es que ha logrado mantener la política exterior independiente del país. Rusia no ha “cedido” bajo la presión externa y el peso de las sanciones. No sólo defendió el rostro y la dignidad del país, sino que también preservó sus intereses en el mundo, sin dejar de ser una gran potencia. Incluso hace diez años, muchos consideraban a Rusia como una potencia regional, pero se produjo una reconversión ante nuestros ojos y el mundo volvió a reconocer a Rusia como una potencia mundial. Esto se ve confirmado por el vocabulario actual de nuestros "amigos", que a menudo utilizan frases icónicas como "Rusia sigue siendo un desafío" o "Rusia sigue siendo un desafío global".

Durante los últimos diez años, Rusia ha llevado a cabo la operación antiterrorista en Siria, ha mantenido una posición firme en la defensa de los intereses de sus compatriotas en el exterior y ha hecho frente a la presión externa y los intentos de controlar los procesos políticos internos.

Durante la era soviética, a menudo se hablaba de la importancia de mantener la paz y prevenir la guerra. En los últimos años, aunque el país ha estado involucrado en conflictos regionales, no hemos tenido enfrentamientos militares directos con otras potencias y, de hecho, dados los recientes acontecimientos en el Donbass (las regiones orientales de Ucrania, con gran etnia rusa, enfrentadas por su autonomía en un conflicto bélico con Kiev, HK), esa posibilidad era bastante real.

Así, los tres principales éxitos de la política exterior rusa son que Moscú mantuvo una política exterior independiente, defendió sus intereses geopolíticos, ideológicos y económicos y no se involucró en una guerra.

El mundo se vuelve más complejo e impredecible gracias al surgimiento de ideologías posmodernas tras el colapso de la forma de liberalismo que conocemos. Hoy vemos cómo la ideología neoliberal se convierte muy rápidamente en una ideología de las tecnologías, que se torna en el último refugio del liberalismo, y la convergencia del liberalismo en lo tecnológico se está produciendo rápidamente ante nuestros ojos.

“Big Data”, “Big Pharma” y la "economía verde" en el arsenal de los neoliberales se convertirán gradualmente en herramientas de trabajo para influir en la vida de los ciudadanos y los estados. “Se puede recordar -escribe el filósofo francés Alain de Benois- la conocida fórmula según la cual la sociedad de mercado es el reino de la cantidad. Sólo cantidades". Al mismo tiempo, el capital financiero moderno "requiere un mercado cada vez más homogéneo y, como consecuencia, la destrucción, supresión de la identidad colectiva, las culturas populares y la diversidad de formas de vida". El proceso de digitalización juega aquí, por supuesto, un papel importante.

Por sí mismos, los conceptos "digital" o "farmacéutico" no son malos. Como dice el refrán, "no se puede culpar al vino por la embriaguez y a la espada por el asesinato". Pero las últimas tecnologías, incluidas las digitales, juegan un papel positivo exactamente mientras no sirvan como armería para la ideología posmoderna. La economía verde, por supuesto, en sí misma contiene una intención positiva. Recordemos, sin embargo, cómo en la década de 1990 se lanzó una campaña bajo el lema "Rusia no está haciendo frente al Ártico y a Siberia, necesita ayuda para gestionar estas importantes regiones en interés de la ecología y la humanidad mundiales". Vaclav Klaus, el segundo presidente de la República Checa (2003-2013), que anteriormente fue su primer ministro, ha advertido repetidamente contra la reencarnación de la "ideología semidivina" del ambientalismo en un mecanismo de gobernanza global, incluso dentro de la agenda del clima.

Alain de Benoit señala acertadamente que el liberalismo es "un sistema antropológico, incluso más que socioeconómico", destinado a un intento de transformar al ser humano. A estas alturas, todas las utopías social-liberales de la "transformación de la humanidad", incluida la globalización, han terminado en fracaso.

Por último, la comprensión de que es imposible cambiar la antropología de una persona por influencia externa, incluso de impacto, ha llevado al surgimiento de una nueva doctrina - esta es la ideología y práctica del transhumanismo, la creación de un "hombre mejorado" - que contiene el método de "explosión desde dentro", un impacto directo en una persona, incluido un cambio en sus componentes orgánicos y biológicos, la sustitución de la inteligencia humana por artificial. Las tecnologías modernas, la bioquímica y la ingeniería genética han descubierto ante este predicamento enormes oportunidades, que en el contexto de la política exterior plantea una amenaza, ya que es el deseo de imponer a Rusia no solo "nuevos enfoques", sino de comenzar a "vacunarla", con el objetivo de cambiar el código genético de la civilización rusa.

Con anterioridad, ya nos hemos ocupado de los intentos de impulsar la llamada "política transgénero" y obligarnos a reconocerla en todos los aspectos de lo que solía llamarse la palabra simple y comprensible para el mundo cristiano "sodomía". Hoy, en Occidente, su propaganda se diluye en casi todos los canales de información, en cualquier espacio mediático dominante. La imposición de valores transhumanistas y transgénero a largo plazo antepone a cualquier Estado la opción de aceptarlos o clasificarse como enemigos "ideológicos", que posteriormente deben ser castigados por medios económicos y de política exterior.

Huelga decir cuán importantes son los cambios en el campo de la conciencia jurídica en la política y la vida de la sociedad, que, por supuesto, se reflejan en el derecho internacional. La revista “Voprosy Istorii” (“Cuestiones de la Historia”) publicó un artículo de eminentes autores que recordaba a los lectores que el término "función" fue utilizado por primera vez en los trabajos de matemáticas de Gottfried Wilhelm Leibniz a finales del siglo XVII. Reconociendo como justificado el "giro fundamental" que separó el derecho de la moral a finales de los siglos XIX y XX para reemplazarlo con la conciencia jurídica funcional, los autores argumentan que hay muchas razones para "el desarrollo de la jurisprudencia de herramientas cognitivas con orígenes matemáticos” . A esto le sigue un texto digno de Orwell: “En las actuales condiciones, caracterizadas por la introducción de tecnologías NBIC como un factor clave en el próximo sexto orden tecnológico, parece razonable suponer que la ley se está moviendo al nivel de un complejo auto-desarrollo del sistema, y esto determina la introducción de herramientas matemáticas especiales en la ciencia jurídica, desarrolladas en el marco de la teoría de control moderna.

“En la literatura científica reciente se advierte que uno de los factores principales en la transformación contemporánea de la sociedad y el estado de derecho son precisamente las innovaciones tecnológicas, que conllevan no sólo cambios sociales cualitativos, sino también sociobiológicos. El proceso de convergencia tecnológica asume que varios nanoelementos (ya sean átomos, código de ADN, circuitos neuronales y / o bits) se volverán intercambiables y adquirirán los rasgos de universalidad en relación tanto con los humanos como con los sistemas sociales complejos como la ley y el orden”.

Creo que está claro que de tal razonamiento a la justicia mecanizada no hay ni un paso, sino un medio paso. Se dirá que "esto es una tontería sistémica". Por supuesto. Pero los autores son todos doctores en ciencias e incluso uno es el subdirector de un instituto científico.

Volviendo al pensamiento sobre la influencia de la ideología y las tecnologías digitales en la política y la seguridad mundiales, uno naturalmente se pregunta sobre el futuro de conceptos tales como la soberanía y la identidad del estado y del individuo. Y aquí me gustaría hacer una valoración casi aforística de Alain de Benois: “El enemigo de nuestra identidad, no es la identidad de otro. El enemigo de nuestra identidad es un sistema ideológico que destruye todas las identidades".

(… Con respecto a los medios modernos de comunicación y su ominoso papel en la sociedad…)

No se puede obligar sin cesar a la audiencia a consumir algo que usted mismo ofrece. La gente no es tan manejable. Buscan lo suyo propio en las fuentes de información. Esta necesidad, así como las habilidades de percepción de la información individual, pueden resaltar y priorizar diferentes fuentes de información para diferentes grupos de personas. Por cierto, el problema, y es culpa de algunos gestores de medios, radica en la ilusión de que ellos determinan totalmente el interés de la audiencia. Por eso, como muestran las encuestas, la confianza en muchos medios está cayendo.

Las redes sociales permiten una mayor interactividad. Allí puedes poner tus propias valoraciones, expresar tu opinión, ser independiente, pero también tienen cada vez más restricciones por su susceptibilidad a la censura y restricción artificial de la libertad de expresión e información. Esta "censura de bots" puede ser peligrosa para las redes sociales.

Hoy en día aparecen cada vez más medios de comunicación, enfocados a intereses grupales específicos, que juntos forman un conglomerado de recursos mediáticos, como dicen, “en una botella”. El éxito de cualquier medio moderno radica en políticas flexibles y la capacidad de utilizar diferentes plataformas, teniendo en cuenta su orientación.

(… Con respecto a los gigantes tecnológicos como Twitter, Facebook o Google y su influencia en los procesos políticos en algunos países…)

… Desde el principio, estas plataformas se posicionaron como plataformas de discusión libres e independientes que brindan un nuevo nivel de libertad y autoexpresión. Sin embargo, ahora se están traicionando a sí mismas, porque con sus acciones desafían no sólo a aquellos cuyas cuentas bloquean, sino también a millones de sus usuarios. En el caso de Estados Unidos, me refiero al bloqueo de la cuenta de Donald Trump, podemos decir que por primera vez nos encontramos con la censura unipartidista en este país, donde el conocido péndulo entre republicanos y demócratas se congeló repentinamente en un momento. Los gigantes privados de la tecnología de la información han asumido el papel de actores dispuestos a influir en las elecciones, lo que constituye un serio reclamo para una mayor interferencia en la política, y no sólo en los Estados Unidos.

Con este enfoque de plataformas y mensajeros en relación con el contenido ajeno, desaparece el pluralismo de opiniones, se puede trazar una política editorial sesgada, que rechaza lo que no le corresponde. La lucha actual, lamentablemente, no es a favor de quienes defienden la libertad de expresión en estas plataformas.

La profesionalidad es fundamental para la popularidad de cualquier tipo de medio. Desafortunadamente, el nivel de profesionalismo ahora está cayendo. A menudo me encuentro con un fenómeno de este tipo cuando los jóvenes vienen a trabajar a la editorial. Esto se debe al problema de la educación. Las interminables reformas en el campo de la educación afectan la formación de especialistas en el ámbito periodístico. El indicador general de educación, cultura y comprensión de cómo abordar un tema y cómo encontrar un “casillero” que contenga una “llave” de un problema se convierten en ocasiones en un obstáculo insuperable para un joven periodista.

El futuro depende de la formación de los periodistas. Si las tendencias continúan desarrollándose en el espíritu del "hype"[1] y el "pops"[2], entonces los medios perderán su rostro y las ventajas que cada uno de ellos tiene.

 

Durante varios años seguidos, “International Affairs” ha estado celebrando conferencias en Rusia y en el extranjero sobre los problemas de los medios internacionales. El tema de las noticias falsas se planteó muchas veces y se habló mucho sobre la verificación de datos como un entorno protector que puede convertirse en un filtro en el camino de las noticias falsas. La verificación de hechos debe realizarse tanto en el nivel de un autor específico como en el de medios tecnológicos. Ahora existen redes neuronales que, basándose en la frecuencia, en el principio de fijar información similar, etc., proponen a un editor / periodista que preste atención a tal o cual información como potencialmente falsa. Sin embargo, no todo el mundo puede aprovechar esta herramienta. Los pequeños medios a menudo toman prestada información de los grandes medios o de aquellos que son poco conocidos, pero proporcionan datos nuevos e interesantes. La tentación de tomar y publicar información única es siempre grande, pero esto puede conducir posteriormente a una disminución de la confianza de la audiencia si no se verifica la información.

 

Anteriormente, existía el principio de que debe haber dos o más fuentes de información para su publicación, lo que lleva demasiado tiempo e incluso puede que no haya dos fuentes. Además, hay hechos que la población debe conocer con urgencia, especialmente en vista del creciente número de desastres naturales y provocados por el ser humano en el mundo, cuando, en conjunto, el tema de la velocidad y confiabilidad de la información es de importancia crítica.

 Solo hay una forma de recuperar la confianza en los medios: la certeza de su profesionalismo y responsabilidad, principalmente para con el lector, el oyente y el espectador. Sin embargo, esto no es sólo responsabilidad del periodista sino también, en no menor medida, de su empleador, ya sea del Estado o de una empresa privada. 



   

 

[1] “hype”: promoción agresiva y impositiva cuyo objetivo es la formación de las preferencias del consumidor.

[2] “pops”: una fórmula que permita exponer correctamente sus pensamientos, expresar ideas y tendencias de conocimiento sustentadas en la propia experiencia

 

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