Bolivia frente al giro conservador

Por: Agustina Garino

A partir de la crisis institucional y la posterior interrupción democrática de noviembre de 2019, los ejes de política interna y externa de Bolivia se han modificado. Durante la gestión del Movimiento al Socialismo (MAS) se ha proclamado un Estado Plurinacional, que sustentó sus bases de gobierno en el Socialismo Comunitario y el Buen Vivir. Impulsado desde los movimientos sociales y en sintonía con la cosmovisión de los pueblos indígenas. Desde el quiebre institucional, han tomado las riendas del Estado facciones políticas conservadores provenientes principalmente de las elites económicas y políticas de la medialuna oriental del país (Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija), que buscan modificar radicalmente el modelo de gobierno implantando en la administración del MAS. En un cuestionable proceso de sucesión y en colaboración con las fuerzas militares y policiales se autoproclamó como Presidenta, la Senadora Jeanine Áñez. La actual cabeza de Estado, proviene del partido pro-autonomista1 Santacruceño, Movimiento Demócrata Social. Conto con el apoyo de los candidatos presidenciales Carlos Mesa, Oscar Ortiz y Chi Hyung Chung, el presidente del Comité Pro Santa Cruz Luis Fernando Camacho, el dirigente de Potosí Marco Pumarí, por el empresario Doria Medina, por el ex presidente “Tuto” Quiroga y por varias figuras controversiales en la historia democrática de Bolivia.

Desde el cambio de color político en el Poder Ejecutivo se produjo una transformación radical en las principales líneas de gobierno. En el ámbito interno, desde el comienzo de la presidencia de Áñez se ha perseguido a líderes políticos, fundamentado en causas de sedición y terrorismo. Como ha sido el caso del Ministro de gobierno del MAS, Carlos Romero. Además, se notificaron denuncias a grupos pro-oficialistas que persiguen, amenazan y golpean a miembros de pueblos indígenas en la Ciudad de La Paz, en Santa Cruz, Cochabamba etc. En ese marco, uno de los principales focos de asedio se direcciona hacia las mujeres de “pollera”, las mujeres indígenas. Sufren agresiones y amenazas par parte de grupos radicalizados porque ellas representan la cultura indígena originaria que estos grupos desprecian.

Asimismo, el actual gobierno recibió duras críticas por los incidentes y la represión ejercida por las fuerzas policiales en diferentes manifestaciones de organizaciones sociales en contra del gobierno de facto. Especialmente por lo sucedido en Sacaba, en medio de una marcha pacífica del movimiento cocalero y en Senkata, cuando los movimientos sociales opositores al gobierno de Áñez bloquearon una planta de distribución de combustible. Organismos defensores de los Derechos Humanos y organizaciones sociales denunciaron nueve muertos en la represión al movimiento cocalero en Sacaba y en el caso de Senkata, en la ciudad de El Alto, se constataron 41 personas heridas y 14 muertos. Con motivo de las múltiples denuncias, se presentaron en el país miembros de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y un grupo de defensores de los Derechos Humanos de Argentina compuesto por dirigentes sociales de izquierda, académicos, sindicalistas y periodistas, para investigar las circunstancias en que sucedieron los asesinatos, torturas y desapariciones. La CIDH emitió un informe preliminar afirmando que en Sacaba y Senkata sucedieron hechos que se caracterizaron como masacre, dado el número de personas que perdieron la vida en un mismo modo, tiempo, lugar y en contra de un grupo específico de personas. A esta altura, la represión y el hostigamiento a fuerzas sociales y líderes de la oposición se afirmó como una política de Estado en el gobierno de Áñez.

En el ámbito económico, según el ex Ministro de Economía del MAS, Luis Arce, en su corto período, el gobierno de Áñez ha aumentado el gasto público y el déficit fiscal. Las estimaciones de crecimiento económico para el 2019 según la gestión Morales rondaba entre el 4% y el 4,5% del PBI. Sin embargo, luego del quiebre institucional y de la paralización electoral, las estimaciones según la administración Áñez se redujeron al 2,6% del PBI. Teniendo cuenta las decisiones tomadas en los últimos meses, se deja en claro que el gobierno provisional modificó los ejes de la economía hacia políticas de corte neoliberal. Centra sus políticas en el libre mercado, en la inversión privada, en el emprendedurismo y en la quita de restricciones a la exportación. La principal crítica interna que recibe el actual Poder Ejecutivo se encuentra relacionada con las decisiones de cambio en la dirección económica del Estado, que no se condice con las decisiones que debiera tomar un gobierno provisorio, que no ha sido elegido por el pueblo.

El reclamo fundamental de las fuerzas opositores en las primeras semanas de la administración Áñez ha sido el pedido de elecciones inmediatas. En este camino, se renovaron las autoridades del Tribunal Supremo Electoral (TSE), en medio de acusaciones cruzadas sobre el posible fraude en las elecciones de octubre pasado. A partir de amplias negociaciones, se dictaminó que la nueva fecha de los comicios será el 3 de mayo de este año. Esta decisión habilitó la discusión sobre la participación del MAS como fuerza electoral, la que finalmente fue autorizada con la condición de renovar los candidatos presidenciales, imposibilitando la presentación del binomio Morales-García Linera.

En este marco comenzó la disputa electoral gestando nuevos conflictos y fragmentaciones. Por el lado del oficialismo y de los grupos afines, varios referentes expresaron sus intenciones de formalizar sus candidaturas. Entre ellos, Luis Fernando Camacho, Marco Pumari, Carlos Mesa, “Tuto” Quiroga, y Chi Hyung Chung. Especulando sobre un posible escenario electoral, la variedad de candidatos dispersaría los votos, lo que presentaría una primera vuelta poco promisoria para la oposición al MAS. Esta situación preocupa a la autoproclamada Presidenta Áñez que ya ha emitido declaraciones en favor de la conformación de un frente único.

En el otro extremo del espectro electoral, el MAS también presenta divisiones internas. Se escuchan numerosas voces al interior de los movimientos sociales orgánicos que critican las directivas y declaraciones de Evo Morales desde el exilio, como así también las decisiones del último período presidencial. Eva Copa, actual Presidenta del Senado, forma parte de esta facción y es una de sus principales voceras. En esta coyuntura de negociaciones por las candidaturas, a partir del encuentro del Congreso ampliado de Oruro del MAS y de la reunión del Pacto Unidad, la fórmula presidencial que mas resuena tiene como protagonistas al ex canciller David Choquehuanca junto al ahijado político de Morales y Vicepresidente de las Seis Federaciones del Trópico de Cochabamba, Andronico Rodríguez. El 19 de enero en Buenos Aires se comunicará definitivamente la fórmula presidencial del partido. En caso de ser la opción definitiva, surge otro debate sobre el predominio masculino al interior de esta fuerza política: ¿Cuál es el lugar de las mujeres en las escalas de poder del MAS? ¿Por qué no figuran en el binomio presidencial siendo ellas parte fundamental en la estructura partidaria?

Adicionalmente, el redireccionamiento de los incentivos políticos también se atisba en el plano internacional. Entre las principales modificaciones se observa el acercamiento de Áñez al gobierno de Estados Unidos. Se debe recordar que desde el 2008 las relaciones diplomáticas con ese país se encuentran interrumpidas y han surgido acusaciones por parte del MAS sobre el posible apoyo estadounidense al golpe de Estado frustrado de ese año. A ello se han sumado denuncias históricas relacionadas con la intromisión en territorio boliviano de la DEA (Drug Enforcement Administration) y de diferentes organizaciones estadounidenses. Para lograr el apoyo del gobierno de Donald Trump la Cancillería boliviana tomó como medida la expulsión del Embajador Venezolano y el reconocimiento como presidente interino de dicho país a Juan Guaidó.

En referencia al plano regional, Bolivia ha ingresado al Grupo de Lima, abandonó el ALBA-TCP, y se especula que planean renunciar a su lugar en la CELAC. Entre los países que reconocieron a la nueva administración se encuentran Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay y Perú. No todo son buenas relaciones. Han surgido rispideces con el gobierno de México, ya que Andrés Manuel Lopez Obrador no reconoció al gobierno de Añez como legítimo y otorgó asilo a Evo Morales y su equipo cuando el conflicto estalló. En segundo lugar, la embajada mexicana en La Paz acogió con estatus de asilados a cinco funcionarios del MAS, lo que provocó el asedio a la embajada en manos de más de 150 miembros de la policía e inteligencia boliviana junto a la utilización de drones. Inclusive, al intentar ingresar funcionarios consulares españoles fueron hostigados por las mismas fuerzas. El gobierno boliviano justificó lo sucedido declarando que se estaba gestando la posible huida de los funcionarios asilados, quienes cuentan con causas judiciales en su contra. Cabe destacar que dichas acciones violan la Convención de Viena sobre relaciones diplomáticas. Como corolario del proceso de tensión, Bolivia expulsó a varios funcionarios españoles y mexicanos, incluyendo a la Embajadora mexicana María Teresa Mercado.

Otro foco de conflictose vislumbra en la relación con el gobierno argentino. Áñez emitió reiteradas declaraciones en contra de la actual Vicepresidenta del país y no asistió a la asunción presidencial de Alberto Fernández. El presidente argentino junto al canciller, Felipe Solá, le ha permitido a Morales y su equipo el ingreso al país como asilados para luego comenzar los trámites para acceder al status de refugiado. A partir de esta decisión Áñez declaró que la relación con Argentina es delicada con motivo de la protección por parte del gobierno de Fernández de un ciudadano acusado de fraude electoral y sedición. La gobierno boliviano se encuentra muy preocupado por las declaraciones que emite Morales desde Argentina, junto a las sucesivas reuniones y actos que organiza. Tal es así, que ante la posibilidad de un acto del MAS en las cercanías de la frontera entre ambos países, Áñez solicitó la mediación de Estados Unidos frente al canciller argentino para evitar esa reunión y solicitar a Morales que baje el tono de sus declaraciones.

Luego de mencionar los principales cambios a nivel interno y externo, se puede afirmar que el giro de Bolivia en sus principales ejes de gobierno es de ciento ochenta grados. Se transitó de un gobierno popular con bases en el Socialismo Comunitario a una posición totalmente conservadora y represiva. Esto se observa claramente en las continuas denuncias de persecución, de hostigamiento y de amenazas tanto a políticos, funcionarios internacionales, periodistas y miembros de la sociedad civil en general. En el plano regional, también se hizo notorio el cambio en las alianzas. Si bien la última gestión de Morales se caracterizó por mayores dosis de pragmatismo y moderación. El nuevo gobierno, viró su agenda internacional de forma radical. Afianzó las relaciones diplomáticas con Estados Unidos, desconoció al gobierno de Nicolás Maduro y reconoció a Guaidó como presidente de Venezuela. En esta dirección, cultiva relaciones tensas con antiguos aliados de Morales como lo han sido México y Argentina. Una de las principales críticas que se le hace al gobierno de Añez, es el tenor de las decisiones que ha tomado, extralimitándose en las funciones que debería cumplir un gobierno de transición que tiene como objetivo conducir al país hasta las próximas elecciones presidenciales.


*Miembro de la Maestría en Relaciones Internacionales de FLACSO Argentina. Magister en Integración Latinoamericana.

El lápiz verde