Corea del Norte: La provocación nuclear como instrumento geopolítico

OPINIÓN. El último proyectil de Pyongyang tuvo como epicentro el Mar de Japón, disparando las alarmas de Corea del Sur y Tokio. Esto es una muestra de la estrategia geopolítica de un país inusual.


Por Aldana Rojas, Martin Guillán y Lourdes Annabel Gómez 


Este martes se dio el nuevo episodio misilístico de Corea del Norte. El disparo se realizó a las 6:40 AM, poco antes de que el embajador norcoreano en la ONU, Kim Song, defendiera el derecho de su nación a probar y desarrollar armas de autodefensa frente a Estados Unidos y Corea del Sur.
Desde el punto de vista de la República Democrática Popular de Corea, los desfiles militares, la presentación de nuevos armamentos y las pruebas balísticas sirven para demostrar la “fuerza y orgullo” de la nación.
El Songun prioriza el gasto en las Fuerzas Armadas por sobre cualquier otra área del gobierno. El ejército norcoreano es el principal motor del “grueso de la revolución” debido a su protagonismo, capacidad combativa y por ser el colectivo social más poderoso del país. Las pruebas nucleares pasaron a ser parte de la vida política de Corea del Norte.

Radiografía

Los investigadores británicos Christoph Bluth y Owen Greene muestran que el programa de misiles data desde la década de los ochenta, cuando la RPDC empezó a construir armamento nuclear en respuesta a sus rivales.
Corea del Norte disparó 156 veces sus misiles como bien indica la Nuclear Threat Initiative. Bajo la gestión de Kim Il- Sung (1948-1994) se lanzaron 15 proyectiles. Durante el mandato de Kim Jong-Il (1994-2011) se eyectaron 16, mientras que con Kim Jong-Un (2011-presente) aumentaron escandalosamente los ensayos balísticos: 119 veces, el óctuple de pruebas de su abuelo y padre.
El 2017 fue el año de mayor productividad para el programa militar que encabeza “El Hombre Cohete”, apodo que Donald Trump le puso al líder del movimiento juche, con 16 misiles lanzados.


La cantidad y zonas de pruebas de misiles en Corea del Norte desde 1984 (NTI)


Costumbre Nacional

La carrera armamentística dentro de la zona de Asía Pacífico ya es un hecho, que profundizado con el conocido acuerdo AUSKUS, deja en evidencia los esfuerzos tanto chinos como estadounidenses de contar con la última palabra en esta zona estratégica.

Corea del Norte optó por no quedarse atrás y demostrar que tiene capacidad de fuego y mucho orgullo nacional.

No debe ser ignorado que desde el año 1950, Corea del Norte ha estado en guerra con su par del sur y todavía no se pudo firmar el Acuerdo de la Paz. Desde entonces, la actividad balística norcoreana no sólo no ha cesado sino que ha ido en aumento.

En 2019 las conversaciones nucleares entre Corea del Norte y Estados Unidos no progresaron, en gran parte por el fracaso de la Cumbre de Hanoi. Aunque desde el mes pasado, el emisario estadounidense en Corea del Norte, Sung Kim, ha mostrado su predisposición por retomar el diálogo.

Por otra parte, el gobierno surcoreano, la semana pasada ha probado un misil marino de procedencia autóctona, aunque con una reacción minúscula del sistema internacional por esta prueba.

El argumento norcoreano de su carrera armamentística siempre fue la autodefensa de sus intereses, en particular sobre Corea del Sur y Estados Unidos. Pero esto, ¿es realmente autodefensa o una provocación a sus adversarios?


La estrategia geopolítica de Kim-Jong Un

El sistema internacional actual es muy volátil, pero si algo demostró Kim-Jong Un es que se dispone a patear el tablero sin pensarlo dos veces, casi como un lobo solitario.

El aislacionismo de Pyongyang presupone la subsistencia del país en un laberinto geográfico: la Península Coreana enfrenta a Corea del Norte con su enemigo de Seúl, el nuevo rico mundial (China) y obviamente Washington. Por ende, las armas nucleares y de destrucción masiva significan el único método de extorsión.

Las potencias de la región, en pleno desarrollo económico y estabilidad (en lugar de la economía agrícola y de autoabastecimiento de la RPDC), son provocadas por el régimen norcoreano sin responder. Sico Van Der Meer, investigador holandés, argumenta que “la zona geopolítica de Corea del Norte hace difícil la interferencia de las potencias”. Kim Jong-Un usa el testeo militar como chantaje para conseguir ayuda y concesiones económicas del mundo desarrollado. El realismo está más vigente que nunca: sin armas no hay poder.


Sobre los autores

Aldana Rojas es estudiante avanzada de la Licenciatura en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Lanús. rojas.aldana.06@gmail.com

Martín Guillán es estudiante avanzado de la Licenciatura en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Lanús. martingguillan@gmail.com

Annabel Gómez es estudiante avanzada de la Licenciatura en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Lanús. annabelgomez21@gmail.com

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