Deuda por acción climática: la iniciativa argentina con respaldo internacional

OPINIÓN. En una muestra de pragmatismo y consciente de la crisis socioeconómica y la problemática ambiental, el gobierno de Alberto Fernández encabeza una iniciativa internacional dual de cara a la Conferencia de las Naciones Unidas de noviembre.


Por Ignacio Bujan y Marcos Duca


El sendero construido a lo largo de dos años por el Ministerio de Relaciones Exteriores no debería verse interrumpido por la reciente salida de Felipe Solá. Es que los grandes lineamientos son claros y la política exterior importa. El primer desafío de Santiago Cafiero será conseguir el consenso necesario para logar la presidencia pro témpore de CELAC, organismo que constituye el espacio de integración regional de mayor peso.

Tal como destacan Esteban Actis y Nicolás Creus en su libro La Disputa del Poder Global: China contra Estados Unidos en la crisis de la pandemia, en un mundo con fuerte interconexión como el actual, una lectura acertada de las políticas y estrategias desplegadas por los distintos actores globales constituye el primer activo que debe tener en cuenta todo decisor político. Es preciso considerar, además, el papel que juegan las ideologías y las percepciones en la política internacional (cuál es el papel del mercado, el compromiso para combatir el cambio climático, etc.).

 En este sentido, estamos frente a un escenario internacional favorable a las reestructuraciones de deuda y su canje por clima. En la Cumbre Latinoamericana del 8 de septiembre, Alberto Fernández reiteró la iniciativa para que el FMI reduzca la deuda contraída por el gobierno macrista (casi US$ 50 mil millones contando intereses hasta 2024 en un escenario sin negociación) a cambio de compromisos climáticos. Dicha propuesta cuenta con el visto bueno de Kristalina Georgieva. Asimismo, la Agenda Verde que impulsa Joe Biden abre una oportunidad para nuestro país en el frente externo. El demócrata, que devolvió a EE.UU. al Acuerdo de París, afirmó que la lucha contra el cambio climático será esencial en su política exterior, y despliega un ambicioso plan de energías limpias. En esto coincide el presidente chino Xi Jinping, que prometió avanzar por un camino hacia el desarrollo verde para alcanzar la neutralidad de carbono para 2060. Lejos del compromiso climático se encuentra el Brasil de Jair Bolsonaro, conocido negacionista excluido de la última cumbre.



El mandatario argentino afirmó que “las lecciones que aprendimos con las vacunas en esta pandemia tienen que ser aplicadas a la siguiente pandemia que ya padecemos: la del Cambio Climático. Necesitamos aplicar la emisión de los derechos especiales de giro del FMI a un pacto de solidaridad ambiental que sirva para extender los plazos para atender los pagos del endeudamiento y la aplicación de menores tasas”. En la misma línea, el Ministro de Ambiente Juan Cabandié sostuvo que "Argentina debe en lo financiero pero le deben en lo ecológico", en alusión a los países más desarrollados como responsables del calentamiento global, y en línea con la carta del Papa Francisco, otro jugador de peso en la escena internacional.

Interesa remarcar que esto constituye una oportunidad para Alberto Fernández, que busca posicionarse como interlocutor válido del mandatario norteamericano, accionista mayoritario del FMI. A días de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, estamos frente a un contexto propicio para una iniciativa que permita paliar la atadura financiera heredada de la experiencia neoliberal. Es una apuesta conveniente y necesaria en el marco de una enorme debilidad interna y una significativa vulnerabilidad externa.


Sobre los autores

Ignacio Bujan es estudiante avanzado de la licenciatura en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Lanús. ignacio_bujan@hotmail.com

Marcos Duca es estudiante avanzado de la licenciatura en Relaciones Internacionales, Universidad Nacional de Lanús. ducamarcos@gmail.com

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