Devaluación sin control: ¿Por qué sube el dólar?

El peso sufrió una brusca devaluación entre ayer y hoy. Las dudas sobre el acuerdo con el Fondo, la salida de capitales y el rol del Banco Central, entre las razones por la cual escala la divisa norteamericana.

De martes a jueves, en apenas 48 horas, el dólar minorista pasó de $32,06 a más de $39. La devaluación del peso ya es de alrededor del 100% en lo que va del 2018 y nadie sabe en qué nivel se va a detener la divisa norteamericana. A continuación, algunas de las razones por las que el dólar no para de subir.

Los dólares del Fondo Monetario Internacional (FMI) no alcanzan. Faltan divisas en la economía argentina. El país requiere más dólares de los que puede producir y eso genera desconfianza en el mercado. Mauricio Macri intentó calmar ayer a los inversores con el anuncio de que se reforzaría el préstamo del Fondo, pero eso solo generó más temor y fue tomado como una muestra de vulnerabilidad. La corrida se intensificó en la jornada de este jueves.

El Banco Central tiene poca capacidad de intervención en el mercado cambiario. En el acuerdo con el Fondo, la autoridad monetaria se comprometió a intervenir lo menos posible en la compra y venta de divisas. Lo que debería regir, según la carta de intención con el organismo internacional, es un tipo de cambio flotante: ante una disparada del dólar, el Banco Central no está autorizado a intervenir. Hoy puso USD 500 millones a último momento para calmar al mercado, pero en términos generales el FMI no acepta que los dólares que le prestó al Gobierno argentino sean utilizados como mecanismo para cubrir la fuga de divisas.

Hay una fuga de capitales récord. En los primeros siete meses del 2018, la salida de divisas llegó a los USD 20.027 millones, solo USD 3000 millones menos que lo registrado en todo el 2008, año que hasta ahora ostentaba el nivel más alto de fuga de dólares. En el 2018, ese registro será superado con comodidad. La fuga de capitales abarca la remisión de utilidades, el atesoramiento (ahorro) y el pago de intereses de deuda. A este “agujero negro” de la economía hay que sumarle el déficit de cuenta corriente (la diferencia negativa entre bienes y servicios exportados e importados), que por los efectos de la devaluación se va a moderar.

Argentina perdió acceso al crédito internacional. Ante esta escasez de divisas, el déficit estructural de dólares se vio agravado por el cierre del grifo de billetes que ingresaban por endeudamiento. El sector privado considera que los números comerciales, fiscales y financieros del país no son sustentables y por ese motivo dejó de prestarle dinero a tasas razonables. Esta percepción se vio profundizada por la salida generalizada de capitales de las economías emergentes ante la suba de tasas de la Reserva del Tesoro norteamericano, lo que desde el Gobierno denominan la “turbulencia que viene de afuera”.

La eliminación del control de flujo de capitales incrementó la vulnerabilidad externa. Desde que asumió, la administración de Cambiemos delineó un esquema de liberalización absoluta de la entrada y salida de capitales. Al principio generó los incentivos, a través de altas tasas de interés y un tipo de cambio estabilizado, para que ingresaran millones de dólares para la especulación financiera. Ante el cambio de contexto, esos dólares comenzaron a irse de la plaza local con la devaluación de abril y junio. Al haber liberalizado el movimiento de capitales y desregulado el mercado financiero, el país se volvió vulnerable ante los shocks externos.

Diarios Argentinos