El aumento de la aprobación al gobierno Bolsonaro y el desafío a la inteligencia brasileña

OPINIÓN. La mejora en la aprobación del presidente brasileño evidencia el éxito relativo de su estrategia de pan y memes y representa el mayor desafío contemporáneo a la inteligencia del país. Es necesario salir de la burbuja y entender la racionalidad de los/las votantes bolsonaristas – para saber cómo reaccionar. En juego, la reelección.

La situación actual en Brasil presenta elementos caóticos: más de 100.000 muertos por la Covid-19, grave crisis ambiental, vuelta al mapa del hambre y recesión económica. Y más: falta de políticas públicas coordinadas en el ámbito de la salud y la educación y crisis político-democrática permanente. En este contexto, ¿cómo pudo haber una mejora en la aprobación del presidente brasileño? Parece difícil de entender.  

Vamos a los dados. Según el Datafolha, en agosto de 2020, la desaprobación del presidente cayó del 44% al 34%. La reducción de la evaluación negativa se produjo con más intensidad en el noreste (del 52% al 35%) y entre los más pobres (del 44% al 31%). Esta dinámica se produjo más en el interior que en las regiones centrales y entre el grupo con más bajo nivel de educación. También según Datafolha, por región, el 42% de la población en el norte, medio oeste y sur aprueban al presidente; 36% en el sureste y 33% en el noreste. Entre los brasileños con educación superior, un 34% piensa que este es un buen gobierno.

La encuesta CNI-Ibope recientemente publicada (el 24 de septiembre) confirma esta tendencia y presenta números similares: un 40% califica como bueno al gobierno y un 50% aprueba la forma de gobernar del presidente!

Podemos destacar dos factores centrales que han ayudado a aumentar la aprobación. En la economía, la ayuda de emergencia es importante. En la mayoría de los estados de la federación, el número de personas que reciben la ayuda es mayor que los que tienen trabajo formal, y esta alcanzó el 43% de los hogares nacionales (según el Instituto Brasileiro de Geografia e Estatística, IBGE – Pnad Covid19 Mensal).

Otro elemento explicativo clave sigue siendo la fuerza de la estrategia de comunicación del gobierno en las redes sociales. En particular, en el caso de la covid-19, muchos pasaron a apoyar su retórica anticientífica de "gripezita", de que "todos van a morir" y ahora que "nadie se verá obligado a tomar la vacuna" y que quedarse en casa es para los débiles. También ha fortalecido su personalismo y su discurso "victimista", de que si algo está mal es porque no lo dejan gobernar. Consciente del fortalecimiento de su popularidad, el presidente se dedicó a prolongar la ayuda de emergencia (presionando al Ministro de Hacienda), adoptó un discurso de defensa al programa Bolsa Familia (que había criticado tanto en la campaña) y tiene la intención de triplicar la cantidad asignada a la comunicación del gobierno en el presupuesto del próximo año.

En este contexto, el mayor riesgo para la imagen del presidente son los casos de corrupción que involucran a su familia en Río de Janeiro (RJ), dado que el presidente aún no ha sido capaz de responder a la pregunta que se hizo viral en las redes: "¿por qué su esposa Michele recibió 89.000 de Queiroz?”. Elle prefirió callar y, conforme su praxis regular, atacar a los periodistas.

Además, mostrando su rostro viril y implacable contra la izquierda "comunista", el Presidente dijo que interferirá en la Policía Federal (PF) y, de hecho, ha tratado de interferir en la PF, en el Ministerio Público y en el Gobierno de Río de Janeiro, configurando una situación más de lawfare. Sin entrar en los méritos de la cuestión, en el aspecto político, está claro que la destitución judicial del gobernador Wilson Witzel (PSC-RJ) tiene una estrecha relación con la influencia política de la familia Bolsonaro, como literalmente expresó el gobernador -que comenzó a tener desacuerdos públicos con el Palacio del Planalto a partir de las dificultades de gestionar la crisis de la  Covid-19 y de su intención explícita de ser candidato a la presidencia.  

El interés de Bolsonaro es tener un gobernador y un procurador que lo apoye en Río de Janeiro, para interrumpir las diversas sospechas e investigaciones sobre los negocios oscuros de su familia en el Estado. El próximo procurador será nombrado por el gobernador a finales de este año. Por lo tanto, es esencial que estén alineados con el presidente. El vice-gobernador asumió presionado por las investigaciones de la PF y, en su primer día en el cargo, trató de demostrar públicamente su alineamiento con el senador Flavio Bolsonaro. El hijo del presidente está siendo investigado por casos de corrupción en la Asamblea Legislativa de RJ y, recientemente, consiguió una decisión judicial censurando el mayor medio de comunicación de Brasil (Red Globo) e impidiendo la divulgación de informaciones y documentos relacionados con estos casos.

Aun con todos los datos concretos mostrando el desgobierno de Bolsonaro, es necesario reconocer, con base en las últimas encuestas de opinión, que su enfoque estratégico se ha demostrado eficaz. Pan y memes. El mayor apoyo al personalismo presidencial plantea otro riesgo para la democracia brasileña, dado que el Presidente ya ha amenazado dar un golpe de Estado y cerrar la Corte Suprema, hecho divulgado y documentado públicamente.

En esa breve nota, he planteado algunos factores que ayudaron a mejorar la aprobación del presidente, pero está todo esto y mucho más. El punto ahora debe ser entender profundamente la lógica de los/las votantes bolsonaristas para poder responder y transformar esta realidad. Es necesario que la inteligencia progresista salga de la burbuja y del estado de shock causado cotidianamente por los absurdos gubernamentales y amplíe las formas de diálogo con la población brasileña.  

Actualmente, no somos 70% los que desaprueban al gobierno. Una buena parte de la población, alrededor de un tercio, considera regular al gobierno y, de hecho, sólo el 34% de los brasileños/as (según Datafolha) o el 29% (según Ibope) consideran malo al gobierno de Bolsonaro!

Pero no todo está perdido. La desaprobación continúa, es mayor en el sureste y noreste, en las regiones metropolitanas y entre mujeres y jóvenes (según Datafolha). Los datos también muestran que la sociedad sigue muy polarizada.

Entender el apoyo al bolsonarismo es un desafío para la inteligencia nacional. Pero es en este punto que debemos enfocarnos inmediatamente, así como en detener las redes de noticias falsas que sustentan al gobierno y producir/viralizar muchos "memes" que explican los problemas fundamentales de la gestión actual. Atacar a Trump y la sumisión nacional o proponer relecturas de la dictadura estalinista, debates que pueden ser intelectualmente relevantes, no nos ayudarán mucho a contener la actual ola de retroceso político que vivimos en Brasil, y mucho menos la arrogancia y el elitismo intelectual. ¿Cómo buscar puntos de convergencia? ¿Quien sabe un pacto social en defensa de la constitución ciudadana? ¿Puro idealismo en la era de las redes?

La fragmentación de la izquierda y las debilidades de la socialdemocracia nacional son elementos que obviamente obstaculizan una respuesta política eficiente. ¿Cómo reaccionar? Este es el mayor desafío para la inteligencia brasileña hoy. En juego, la reelección del actual presidente.


Sobre la autora

Aline Contti es Investigadora y Docente del Departamento de Relaciones Internacionales-UFPB, Brasil. 

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