El coleccionismo, toda una aventura


Ser coleccionista no es fácil, de ninguna manera, es más, es hasta en parte sufrido e insalubre, ya que al finalizar una colección vemos un hueco en nuestra biblioteca o un muñeco que no poseemos ( que conforma una serie de figuras de determinada franquicia de cine o serie de TV) que deseamos tener completa, y decidimos comenzar una nueva búsqueda, una más.

No siempre es así, claro, el obtener un ítem buscado intensamente es algo placentero, por un momento nos aborda la plenitud de haber completado la tarea ... hasta el próximo desafío.

Particularmente, no me siento atraído por las figuras de acción, prefiero el cómic, el papel. Sentir y oler una historieta nueva o viajar al pasado leyendo el correo de mensajes que antaño salían en cada número de nuestros héroes  favoritos, en aquellas famosas grapas.

El buscar estos números viejos me ha deparado algunas sorpresas. He encontrado textos escritos a mano, dedicatorias hermosas de alguien hacia alguna novia, nieto, hijo y vaya a saber porque cosa del destino ese libro llegó a mis manos. Ese derrotero me llena de intriga.

Esto es más común para la compra de libros usados. Confieso ser un fanático (exagerado y religioso) de la obra de Stephen King, fanatismo que me viene como anillo al dedo y aprovecho para recordar a Sergio y su esposa, en su puesto dedicado al maestro del terror en el Parque Rivadavia (Caballito, Ciudad de Bs. As.). Local que ha alimentado las ansías por ampliar mi colección de escritos del autor residente de Maine, logrando completar toda su bibliografía a la fecha.

Gracias al coleccionismo también he conocido mucha gente y la moda del canje (que está más viva que nunca), estableciendo contactos entre lectores, agrandando aún más esta hermosa manía que es apoyar el noveno arte.

Las redes sociales son una fuente inagotable para que estos vínculos se establezcan, haciendo que nostálgicos lectores de extintas editoriales, como por ejemplo Columba, compradores de actuales colecciones como las de Salvat o alguna de Planeta DeAgostini (“Nippur de Lagash”, “Star Wars”) se complementen formando grupos de Facebook o Telegram, generando vínculos,  que en consecuencia, logran que  las respectivas búsquedas lleguen a buen puerto.

Siendo oriundo de la Provincia de Buenos Aires, tengo la facilidad de acceder rápidamente por autopista o utilizar transporte público con destino directo a Capital Federal, comúnmente con destino a Microcentro o Caballito (destino Parque Rivadavia o Centenario, fuente de grandes ferias en donde uno puede encontrar todo tipo de contenido escrito). Así la búsqueda se hace un poco  más fácil, aunque vaya si me ha costado conseguir algún que otro cómic que culmine el “martirio” de ver un hueco en alguna colección.

A título personal, el cómic que más me ha costado conseguir es “Flex Mentallo”, escrito por un amigo de la casa como Grant Morrison y dibujado por el maestro Frank Quitely.

Al momento de intentar adquirir la obra, distintas variables jugaron en mi contra. Ya sea que el tomo estaba reservado y vendido o que la persona con la que había acordado la venta o algún canje por ese tomo me ofreciera sinceras disculpas diciendo que la obra había sido vendida, derivando a la cancelación del “negocio”.

 Hace poco tuve la dicha de dar con el tomo, haciendo una peregrinación con destino y objetivo a tener, de una vez (por fin) a “Flex Mentallo” de Grant Morrison en mis manos.



Mi pequeño altar, homenaje a la obra del autor escocés. A la derecha de la imagen "Flex Mentallo".


En mi caso, las historietas que pueblan mi biblioteca van cambiando, por ejemplo hace poco vendí una colección entera de Flash, editada por Ovni Press y con ese dinero pude comprar (de segunda mano) una obra que siempre deseé, una maravilla del género, “AnimalMan” de (otra vez) Grant Morrison, uno de mis (por no decir mi) autor favorito.



Colección de Diego (parte del staff de @mitosdegotham en Twitter) en donde apreciamos figuras de las películas de Nolan, la serie animada de los 90's y "The Long Halloween".

Otras personas se declinan a vender colecciones apreciadas por necesidad. Estos tiempos difíciles no son la excepción para el coleccionista, cada vez son menos las ocasiones en las que una persona se puede dar  “un gusto”. La depreciación del tipo de cambio, los problemas sociales y económicos de público conocimiento logran que mucha gente venda hermosas colecciones con el solo fin de poder subsistir.

Tal como mencione anteriormente, el enemigo número uno del coleccionista argentino es el tipo de cambio. Mucho material proviene de España (comics de ediciones muy variadas) y Estados Unidos (figuras de acción y algo de material de lectura en inglés), produciendo que algo con valor de  €23 en pesos termine costando aproximadamente $5.000, logrando que sea imposible adquirir material y apoyar la industria, optando por leer de manera online y en formato CBR lo que uno no pudo comprar, generando así el coleccionismo digital.

 En lo que respecta a las figuras podemos encontrar algunas por más de $50.000, un valor sorprendente al ojo del inexperto en la materia y que quizás tenía por intención regalar o tener una figura de, por ejemplo, Daniel-San de “Karate Kid/Cobra Kai”.



Martín (@batmaniano) y sus figuras de la "Trilogía DC de Zack Snyder". Detrás, los tomos homenaje a "Detective Comics'' y "Action Comics" por sus 80 años.

Gracias a esta pasión y al coleccionismo he conocido mucha gente con curiosos gustos de colección. Por ejemplo aquel que sólo colecciona la segunda serie regular de Batman, llamada “Detective Comics” desde su primera publicación en 1937 (Batman tuvo su primera aparición en 1939) hasta la fecha. Otros coleccionan solo figuras de terror, otros aviones de guerra, muñecos de distintas películas del género de superhéroes, remeras de nuestros héroes favoritos, etc.



Martín (@BatCABJ) coleccionista devoto de "Detective Comics".


Sobra diversidad en el coleccionismo, afortunadamente, y tengo la dicha de poder compartir esta pasión con mucha gente y hoy, por este medio, con ustedes.


Viva el Comic, viva el coleccionismo. Hasta la semana que viene.


Sobre al autor: 24 años de edad. Oriundo de Buenos Aires. Lo encuentran reseñando cómics como @FestivoC  y @festivo_comics en Twitter e Instagram, respectivamente. Un multimillonario que se viste de murciélago por las noches le cambió la vida...

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