El Coronavirus en la Bolivia post-Evo

Por: Agustina Garino

-La pandemia

El brote de covid-19 ha llegado al Estado Plurinacional de Bolivia en medio de una situación sanitaria compleja. El sistema de salud boliviano se acerca al colapso, no solo por el coronavirus, en los últimos meses se han detectado más 9300 casos de dengue, que a la fecha dejó el saldo de cinco muertes. A ello se le suman los siete casos positivos de arenavirus o fiebre hemorrágica Boliviana, una enfermedad viral transmitida por roedores.

En relación a lo planteado el Colegio de Médicos de Bolivia ha alertado a las autoridades que la transmisión comunitaria del covid-19 sería un desastre por la saturación del sistema de salud, falta de personal médicos e insumos. Es importante destacar que Bolivia es uno de los países de América Latina con menores niveles de inversión sanitaria. Si lo cuantificamos, el gasto per cápita anual ronda los US$ 462 , el gasto público en salud es del 4,4% de su PBI y el promedio de cantidad de camas en los hospitales es de 11 cada 10.000 habitantes (según la Organización Panamericana de Salud, OPS). La OPS sitúa a Bolivia como uno de los cuatro países de la región con menor equidad en el acceso a la salud. Esta cuestión es central, sobre todo en enfermedades de tan rápida transmisión, ya que una persona enferma, si no accede de manera oportuna para recibir diagnóstico puede transmitir fácilmente la enfermedad. Otro aspecto importante es la disponibilidad de insumos para diagnosticar y tratar a los pacientes de forma adecuada. Esto inevitablemente nos lleva a repensar la controversial relación comercio-salud, específicamente la necesidad de afirmar el derecho a la salud como un derecho humano.

Volviendo al coronavirus y su expansión a escala global, cabe mencionar que el brote se ha originado en la ciudad de Wuhan, China en el mes de diciembre de 2019. El virus se expandió a lo largo del mundo de forma más rápida a la esperada mostrando una de las caras negativas de la globalización. América Latina no ha quedado ajena, y en la actualidad la región supera los diez mil casos. En este sentido, actualmente la mayoría de los gobiernos toma medidas sanitarias restrictivas con el objetivo de mermar la tasa de contagios y evitar el colapso de los ya precarios sistemas sanitarios.

En esta coyuntura, el 11 de marzo el gobierno boliviano dio a conocer los dos primeros casos positivos de covid-19 por contagio externo en los departamentos de Santa Cruz de las Sierra y Oruro. Como resultado de esta noticia se decretó la cuarentena obligatoria para quienes arribaban al país desde zonas con alto riesgo de contagio. Unos días después, las medidas de aislamiento social se ampliaron a toda la población al identificarse casos por circulación interna del virus. Sin embargo, esta medida no obtuvo los resultados esperados y en consecuencia el 26 de marzo el gobierno decretó mayores restricciones instaurando la emergencia sanitaria nacional. A ello se le sumó el cierre fronteras y la restricción estricta de circulación de vehículos y personas hasta el 15 de abril. En este marco, la presidenta interina, Jeanine Áñez, declaró que movilizará al Ejército y a la Policía con el propósito de hacer cumplimentar las disposiciones mencionadas.

-La economía

A partir del aumento de casos positivos en la población boliviana -hasta el 30 de marzo 97 casos confirmados, cuatro personas fallecidas y ningún paciente recuperado- las medidas mencionadas tienen por objetivo mermar la curva de contagios paralizando la circulación de personas. Pero esto conlleva grandes pérdidas comerciales y económicas. Es por ello que Áñez lanzó un paquete de medidas que incluye posponer los plazos de pago de las cuentas de electricidad y de agua, y suspender los cortes de servicio por tres meses. El pago de un bono familiar de 70 dólares a cada niño que se encuentre en el nivel primario en escuelas fiscales. Además prometió la distribución gratuita de alimentos en las poblaciones rurales, ayuda que llegaría a más de un millón de personas. Este sector es considerado económicamente vulnerable y en los últimos meses ha sufrido el recorte de subsidios estatales que son fundamentales para la supervivencia de la población rural. Si a ello le sumamos las medidas de aislamiento social y el impedimento del trabajo diario se vislumbra un panorama sombrío para el campesinado. Uno de los principales problemas de Bolivia es la precarización de la economía, la mayoría de los trabajadores viven al día y esto puede provocar, en caso de sostener las medidas de cuarentena sin inyección de sumas de dinero considerables, una grave crisis social y económica.    

En el nivel macroeconómico, la paralización de la economía China a partir de la extensión de la cuarentena repercutió a escalas globales y el comercio con Bolivia no ha quedado exento. En 2019, las compras a China ascendieron al monto de 2118 millones de dólares y representan el 22% de las importaciones totales del país (Cebec). Mientras que la importación de productos de Brasil ascienden a 1558 millones de dólares y de Argentina a 1377 millones dólares en el mismo período. Estos países son la segunda y tercera economía de donde provienen los productos importados al país. Si comparamos los valores de las importaciones se muestra claramente la relevancia de la economía e industria China en el comercio boliviano. Por la ralentización de la economía China, en el mes de enero se ha reportado la caída del 9% de importaciones en términos de volumen y valor en relación al mismo período de 2019. La industria automotriz, la construcción, los metalúrgicos y el sector agrícola han sido los principales afectados. Esta es una situación generalizada para la mayoría de los países de América Latina, cuanto más dependiente es la economía de los ingresos chinos más se verá afectado el país receptor.

-Se posponen las elecciones presidenciales

El coronavirus y la necesidad de aislamiento social para intentar mermar la curva de contagios presenta entre sus consecuencias la suspensión de las elecciones presidenciales pautadas para el 3 de mayo de este año. Se debe recordar que a partir de la crisis institucional y la posterior  interrupción democrática de noviembre de 2019 han tomado las riendas del Estado facciones políticas conservadoras. En un dudoso proceso de sucesión y en colaboración con las fuerzas militares y policiales se autoproclamó como presidenta Jeanine Áñez. Luego de varios meses de negociaciones y en un contexto político convulsionado el Tribunal Supremo Electoral (TSE) dictaminó el 3 de mayo como la fecha en que se llevarían a cabo las elecciones presidenciales. Los principales candidatos que se presentan son: Luis Arce (MAS), Carlo Mesa (Comunidad ciudadana), Jeanine Añez (Juntos), Jorge Quiroga (Libre 21), Camacho (Creemos), Chi Hyun Chung (Frente para la Victoria), Feliciano Mamani (Pan-Bol), Ismael Schabib (ADN).

No obstante, en medio de la actual situación de emergencia sanitaria, el 21 de marzo el presidente del TSE suspendió las actividades de ese órgano y revelo la imposibilidad de mantener el 3 de mayo como fecha para las elecciones presidenciales. También informó que enviarían al congreso un proyecto de ley para debatir la nueva fecha para el desarrollo de los comicios. Esta última decisión despertó voces críticas, si bien los partidos políticos están de acuerdo con la modificación de la fecha de elecciones no han tomado de forma favorable el pedido de apertura de debate legislativo en plena vigencia de la cuarentena. Sostienen que en este momento se deben direccionar todos los esfuerzos a superar la epidemia del covid-19 y respetar las condiciones de aislamiento social. Sorpresivamente en esta postura concuerdan los candidatos, Luis Arce, Carlos Mesa y Fernando Camacho.

En pocas palabras la situación de Bolivia es tan complicada como en la mayoría de los países de América Latina, con sistemas sanitarios desfinanciados y con alto riesgo de colapsar. Si a ello se le suma que imperan las economías informales, especialmente en las zonas rurales sector donde probablemente se observé menor acatamiento a la cuarentena, las consecuencias sanitarias, económicas y sociales que se esperan no son favorables. Probablemente la mejor forma de superar la crisis generalizada que provoca la pandemia del covid-19 provenga de la inyección de grandes cantidades de dinero destinados al gasto social y el mantenimiento de las medidas de aislamiento social hasta nuevo aviso.


*Magister en Integración Latinoamericana. Miembro del Área de Relaciones Internacionales de FLACSO Argentina.

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