El gasto autónomo como dinamizador

OPINIÓN. La última semana fue por lejos una de las peores para la coalición gobernante del FDT, la vorágine que tomó la política interna en torno al Basualdo´s affaire reavivó el fuego amigo y habilitó un debate necesario en torno a la macroeconomía nacional.

Foto: Imagen de Peter Stanic en Pixabay 


La polémica desatada en torno a la no salida del Subsecretario de Energía Federico Basualdo y la interna innecesariamente exteriorizada del Frente de Todos, con el Ministro de Economía Martín Guzmán como cabeza de playa, junto con los anuncios del viernes último de expansión de gasto público en 0,7% del PBI focalizado en los más vulnerables; nos llevó a pensar y estimar burdamente el margen de maniobra posible para expandir el gasto sin descontrolar la macro.

Mediante las Resoluciones N°106 y 107/2021 el ENRE (Ente Nacional Regulador de la Electricidad) anunció el pasado viernes 30 de abril que habilitó un aumento del 9% a las distribuidoras eléctricas del AMBA -léase Edenor y Edesur- que rige desde el 1 de mayo, en línea con el 7% que habilitó el Gobernador bonaerense el abril pasado. A su vez, dichas Resoluciones fueron modificadas online y dejaron abierta la posibilidad de mayores incrementos en lo que resta del año. Este hecho, sumado a la exteriorización de las opiniones de funcionarios y dirigentes del FDT avivó a las masas militantes, sobre todo del AMBA, que exigen a los gritos en las unidades básicas virtuales recuperar cuanto antes el terreno perdido en los últimos 4 años.

Además, el último viernes, en el marco del programa Argentina contra el Hambre, el Presidente de la Nación Alberto Fernández anunció modificaciones en el programa social Tarjeta Alimentar incrementando el universo de beneficiarios a la par del monto nominal.

El monto de esta tarjeta, que solo se puede utilizar para comprar alimentos, era de $6.000 para una familia con un hijo de hasta seis años de edad y para quienes perciben la asignación por embarazo, y de $9.000 para las que tienen dos o más hijos. A partir del anuncio, la Tarjeta Alimentar la podrán percibir las familias con hijos de hasta 14 años inclusive. Se mantiene el monto en $6.000 para quienes tienen un hijo, asciende a $9.000 para quienes tienen dos; y a $12.000 para quienes tengan más de dos hijos. Además, se extiende el beneficio de $12.000 mensuales para las madres que tengan siete o más hijos que perciban una pensión no contributiva.

La Tarjeta Alimentar era percibida por alrededor de 1,5 millones de familias y el 70% de los beneficiarios viven en siete provincias: Buenos Aires agrupa al 36% de titulares, y le siguen Córdoba, Santa Fe, Tucumán, Mendoza, Chaco y Salta. A partir de este anuncio, llegará 1,9 millones de familias -3,7 millones de menores- y significa una inversión de $250 mil millones, equivalente al 0,7% del PBI.

Sin prescindir de los últimos anuncios, es preciso argumentar los grados de libertad que posee la gestión de Alberto Fernández, más allá de cuestiones teóricas-conceptuales con quien se puede estar más o menos de acuerdo. Vamos a los datos.

De forma esquemática pueden observar en el gráfico siguiente que la dinámica del IPC obedece directamente al acomodamiento de las expectativas adaptativas en torno a lo ocurrido con la brecha cambiaria desde abril del 2020, es decir, desde el inicio de la cuarentena.


Elaboración propia en base a datos del BCRA, INDEC y Ambito.com


Por otro lado, los términos de intercambios vuelven a ser favorables, con vientos de cola que parecen volver a soplar fuerte y una compañera sojita que ronda los US$ 600 por tonelada, la acumulación de reservas internacionales aún no es la esperada, a raíz de los movimientos de las cuentas en moneda extranjera de las entidades en el BCRA, los pagos netos de capital e intereses de deuda del Gobierno Nacional y por la caída en las cotizaciones de los distintos activos de reserva con relación al dólar estadounidense.


Elaboración propia en base a datos del BCRA, Ambito.com y Rava Bursátil


Por el lado del sector público, el saneamiento de las cuentas, en el marco de la necesaria buena letra para conseguir el ansiado acuerdo de reestructuración con el FMI, parecería ser cierto. Pero genera ruidos internos poseer para el primer trimestre del año, según datos de la Secretaría de Hacienda del MECON, un déficit primario acumulado de base caja de $ 5.242.53 millones -déficit cuasi cero-; junto con salarios como ancla de la inflación.

Párrafo aparte para la Sra. Recaudación, debido a los derechos de importación -que se pagan en pesos- por la liquidación de la cosecha gruesa, funcionará como vaca atada para las finanzas públicas, financiando el gasto autónomo que hoy es demasiado bajo.

No obstante, a todo lo anterior debe añadirse una supuesta competitividad exportadora, brindada por una política cambiaria de micro devaluaciones diarias -tipo de cambio minorista que se devaluó un 57,5% desde el 10/12/20 al 05/05/21- y una política monetaria de tasas de interés muy poco atractivas -estancada en 38% desde el 10/03/20-. Un combo que, a mi juicio, es conceptualmente erróneo y económicamente inviable.


Elaboración propia en base a datos del MECON


Por último, vale la pena esquematizar la dinámica de los salarios, tanto del sector privado -formal e informal- como del sector público. Según los datos del INDEC todas las variantes del índice de salarios presentan una tendencia decreciente respecto del mismo mes del año anterior, a la vez que los datos arrojados permiten afirmar que las variaciones nominales representan una disminución del poder adquisitivo que los asalariados.


Elaboración propia en base a datos del INDEC


Claramente la salida no será export-led, ni tampoco con ajuste-led. En ese sentido, y dentro del marco teórico que me convoca, me urge afirmar que es necesario mayores políticas que aumenten la demanda efectiva, más específicamente, es necesario crecer por el componente autónomo de la demanda que no genere aumento de la capacidad instalada. Es por ello, que sostengo que con la soja a US $600 por tonelada, una brecha fiscal holgada, trocando la política cambiaria y monetaria, y con una UCI en 57,8% -para el primer trimestre del 2021-, resulta indispensable crecer. Y para ello, bien lo sabemos, que no es por oferta, sino que es por demanda.

Por último, creo necesario recordar que, para ganar la elección, no alcanza con expandir el gasto, la condición sine qua non es cerrar filas y dejar de agitar fuego amigo. Ya que el albertismo no existe ni existirá, pero sí queda claro que hoy en día Alberto Fernández es el garante del heterodoxo Frente de Todos. Del otro lado, están los de siempre.



Sobre el Autor

Lucas Benitez es estudiante avanzado de la Licenciado en Economía Política de la Universidad Nacional de General Sarmiento y miembro fundador de El Multiplicador.


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