El identikit arroja la certeza de un género culpable

OPINIÓN. El retrato hablado o identikit se reconstruye sobre sugestivos y cómplices interrogantes androcéntricos que identifican a la mujer como única culpable.

Un retrato hablado es una reconstrucción plástica de una persona de la que se carece de imágenes fidedignas. 

Se utiliza habitualmente para investigaciones policiales, con el fin de poder identificar a delincuentes o a personas desaparecidas y en esta oportunidad como simbología para la reflexión en clave de género.

El identikit que arroja la certeza de un género culpable se reconstruye sobre sugestivos y cómplices interrogantes androcéntricos que identifican a la mujer como la única culpable por lo que le pasa y responsable ante el incumplimiento de las tareas domésticas y de cuidado.

Preguntas que aún circulan-en el siglo XXI- rumoreando: ¿Cómo estaba vestida? ¿a qué hora andaba en la calle?¿estaba sola? ¿lo conocía? ¿la madre dónde estaba? ¿revisó la  tarea? ¿les dio el remedio?  todas responden coronando a la mujer con la culpa exclusiva por el hecho de serlo. 

Es necesario correr el velo una y otra vez para entender que dichos prejuicios devienen de las desigualdades enquistadas en las estructuras patriarcales de nuestras sociedades.

En Latinoamérica el sesgo hegemónico de un patrón de poder colonial/moderno, capitalista y eurocentrado se cuela por las intersecciones de género, raza, clase, capacidad, conocimiento, sexo, edad, color, reproduciendo el rol sistémico en una estructura patriarcal generando un círculo vicioso de vulnerabilidad e interdependencia.

Lagarde M (1996) define el patriarcado como el sistema social basado en la apropiación, concentración y monopolización del poder y la autoridad por parte de los hombres, sobre las mujeres y otros hombres existente en las sociedades antiguas y modernas.

Señala que es un orden social genérico de poder, basado en un modo de dominación donde el paradigma es el hombre. Este orden asegura la supremacía de los hombres y delo masculino sobre la inferiorización previa de las mujeres y lo femenino. Es asimismo un orden de dominio de unos hombres sobre otros y de enajenación delas mujeres.

Por su parte el psicoterapeuta Bradshaw J. (2004),en Creating Love señala: “El diccionario define al patriarcado’ como una ‘organización social marcada por la supremacía del padre del clan o familia, tanto en funciones domésticas como religiosas’.” El patriarcado está caracterizado por la dominación masculina, por el poder masculino.

Dice además que las reglas patriarcales aún gobiernan la mayoría de los sistemas religiosos, escolares y familiares del mundo.” Describe las más nocivas de estas reglas, enumerando la obediencia ciega, el cimiento sobre el cual se sostiene el patriarcado; la represión de todas las emociones excepto el miedo; la destrucción de la voluntad individual; y la represión del pensamiento cada vez que se aparta de la forma de pensar de la figura de autoridad”. 

El pensamiento patriarcal moldea los valores de nuestra cultura. La mayoría aprendemos las actitudes patriarcales en nuestra familia de origen, reforzadas en las escuelas y demás instituciones (religiosas, sociales, culturales, deportivas, etc.).

En tanto el género prescribe y regula:

*Reglas y normas sociales explícitas e implícitas

*Expectativas

*Responsabilidades

*Deberes y derechos

*Lo malo, lo anormal, lo desviado y prohibido

*Lo bueno, lo normal y aceptado para las mujeres y los hombres.

De este modo el orden patriarcal instala un sistema binario de regulaciones sociales entre hombres y mujeres que presenta y justifica las desigualdades e inequidades y hasta la violencia contra las mujeres y disidencias. 

Las mujeres desde que nacemos somos educadas para asumir los roles secundarios asignados para la pasividad, para buscar la realización personal en un marido, unos hijos y un hogar para priorizar por las demandas de otros y no por proyectos personales.    

El cuidado es parte de la reproducción social, es intrínseco a los seres humanos y la división sexual del trabajo sobre la base sexo-género con la invisibilización de los cuidados reproducen esos estereotipos de género, que debemos deconstruir para que el identikit resulte validamente certero”. 

Desmantelar y cambiar la cultura patriarcal es un trabajo que mujeres, varones y disidencias debemos realizar. Es obvio que no podemos desmantelar un sistema si nos dedicamos a negar colectivamente su impacto sobre nuestras vidas.

Es fundamental usar lentes de género, hacer lecturas para desarmar el patriarcado, para transformar la vida cotidiana y la sociedad en general. 

 

Sobre la autora: María Paola Casariego es abogada y mediadora con perspectiva de género, operadora en psicología social, escritora y docente, miembra de EsTILA.ar y del grupo Voces en Clave de Género (VCG), equipo de profesionales con la firme convicción de inocular voces en clave con perspectiva de género para una sociedad más igualitaria @PaolaCasariego @DraCasariego @PaolaCasariego

Diarios Argentinos