El Padre Mugica, que aún vive en las villas

Hace 47 años fue asesinado a balazos el Padre Mugica, conocido por su militancia en las villas y por la creación de los Curas Villeros.

Hace 47 años, el 11 de mayo de 1974, el Padre Mugica fue asesinado a balazos cuando estaba por subir a un auto, luego de celebrar una misa en Villa Luro.

Carlos Francisco Sergio Mugica Echagüe fue un sacerdote católico, impulsor del movimiento Curas Villeros.



Proveniente de una familia aristocrática, nació el 7 de octubre de 1930. Su padre, Adolfo Mugica, fue diputado conservador entre 1938 y 1942 y ministro de Relaciones Exteriores de Arturo Frondizi en 1961.

Luego del derrocamiento de Perón en 1955, es cuando el Padre Mugica se acerca al peronismo, en el que encontraba similitudes con el Evangelio. Decía: “Me di cuenta que en la Argentina, los pobres son peronistas. Y eso no es una casualidad ni tampoco un dato más. Ellos creen en Dios, pero también creen que políticamente hubo un tiempo mejor y que nuevamente vendrá un tiempo mejor, y ese recuerdo y esa esperanza se llama Peronismo”.



En sus 44 años, dedicó la mayor parte de su labor a la Villa 31. Se lo recuerda por su opción preferencial por los pobres.

Fue, además, uno de los elegidos por Perón para retornar con él en noviembre de 1972 en el vuelo chárter.

En 1973 fue designado asesor del Ministerio de Bienestar Social, cargo al que renunció por diferencias con López Rega.

Se conoce que su asesinato fue el primer crimen cometido por la Triple A.


En 1972, escribió una oración que rezan los curas villeros:


“Señor, perdóname por haberme acostumbrado a ver que los chicos parezcan tener ocho años y tengan trece. 

Señor, perdóname por haberme acostumbrado a chapotear en el barro. 

Yo me puedo ir, ellos no. 

Señor, perdóname por haber aprendido a soportar el olor de aguas servidas, de las que puedo no sufrir, ellos no. 

Señor, perdóname por encender la luz y olvidarme que ellos no pueden hacerlo. 

Señor, yo puedo hacer huelga de hambre y ellos no, porque nadie puede hacer huelga con su propia hambre. 

Señor, perdóname por decirles 'no solo de pan vive el hombre' y no luchar con todo para que rescaten su pan. 

Señor, quiero quererlos por ellos y no por mí. 

Señor, quiero morir por ellos, ayúdame a vivir para ellos. 

Señor, quiero estar con ellos a la hora de la luz”.




En 1999 se estrenó un documental de su vida, cuya investigación periodística estuvo a cargo de Gabriel Mariotto, Mario Moldován y Gustavo E. Gordillo.



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