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En este newsletter te acercamos a la realidad de los pueblos indígenas de nuestro país mediante una investigación realizada por el CONICET. Por otro lado, exponemos los resultados de un estudio que relaciona a la infección con el virus de Zika con una mayor probabilidad de enfermar, posteriormente, con dengue grave.





En este newsletter te acercamos a la realidad de los pueblos indígenas de nuestro país mediante una investigación realizada por mas de 100 integrantes de universidades nacionales e institutos del CONICET, con el propósito de contribuir al desarrollo de medidas y políticas públicas orientadas a mejorar estas realidades.
Por otro lado, exponemos los resultados de un estudio que relaciona a la infección con el virus de Zika con una mayor probabilidad de enfermar, posteriormente, con dengue grave.
 
"Pueblos indígenas y los resquicios de la pandemia" Por Julieta Mirabelli
"La infección con Zika aumenta el riesgo de enfermar con dengue grave" Por Erina Petrera


Pueblos indígenas y los resquicios de la pandemia



Recientemente se publicó un informe muy completo con información recabada de muchos años y analizada principalmente en este contexto de pandemia de COVID-19 para visibilizar la realidad que atraviesan los pueblos indígenas. Esto ha sido posible gracias al trabajo mancomunado y autogestionado de más de 100 integrantes de diferentes ámbitos académicos del país, pertenecientes a 30 equipos de 12 universidades y/o unidades ejecutoras del CONICET. A pesar de las limitaciones procuradas por el aislamiento social, preventivo y obligatorio, para la realización de este documento se han podido relevar cerca del 80% de los pueblos originarios de manera integral (1).


Por Julieta Mirabelli


El informe refleja una realidad complicada y heterogénea, cubriendo el área Metropolitana de Buenos Aires, la región Pampeana-Centro, Noroeste, Noreste, Cuyo y Patagonia. El propósito fue contribuir al desarrollo de medidas y/o políticas públicas orientadas a mejorar las realidades que viven hoy en día las comunidades indígenas.


Sobre el territorio


La Argentina ha experimentado un triste récord en el último cuarto del siglo XX, al ser uno de los países del mundo que más ha visto disminuir sus bosques nativos (pasando de 35 millones de hectáreas en 1987 a 31 millones en 1998, y luego descendiendo a 26 millones en la actualidad) Esto genera severos efectos en el ambiente en su conjunto, así como en diversos sectores sociales, entre ellos, los pueblos indígenas (en particular, en regiones como el NOA y el NEA) (2)

La destrucción del ambiente trae múltiples consecuencias como la pérdida de recursos por parte de la comunidad en el uso de la tierra, además de la pérdida de diversidad biológica, generando un gran impacto ecológico que conlleva al aumento de la presencia de enfermedades derivadas de animales. Todos estos factores han contribuido a la generación de nuevas zonas de riesgo.

Greenpeace denunció que en Argentina se desmontaron más de 6.500 hectáreas de bosques en cuatro provincias del norte durante la cuarentena. Las pruebas son las comparaciones de imágenes satelitales de la tierra, tomadas entre el 15 de marzo y el 15 de abril. (4)

Si bien está especificada la regulación y posesión de las tierra de los pueblos indígenas en la Constitución Nacional, muchas de estas normativas no se han efectivizado. En las luchas históricas y constantes en defensa de su territorio, los pueblos se han enfrentado a los intereses de emprendimientos privados que avalados por poderosos sectores del Estado y que transforman un panorama debilitado en uno invisibilizado, sobre todo en los tiempos que corren.

¿Y qué pasa con las fumigaciones a los campos y a los pueblos con agrotóxicos que han sido denunciadas en estos últimos meses?

Con la imagen de una realidad compleja y con palabras que no llegan a abarcar el problema, el informe del CONICET desarrolla en sus más de 500 hojas varias problemáticas. Pero hay que tener en cuenta que no todos los pueblos viven en zonas rurales, muchos están en zonas urbanas o intermedias. Por ello la información puede variar de una comunidad a otra, dificultando la generalización. Pero aquí se destacan aquellas situaciones que se repiten y se encuentran dentro de las más graves.

* Problemáticas vinculadas a la Salud: Para algunos es difícil el acceso a la atención médica, tanto porque son rechazados en las salas u hospitales o simplemente porque los tienen muy lejos. Además en caso de emergencias, muchas veces la ambulancia no llega a responder o asistir. Se suma la falta de agua potable y de tratamiento de las aguas servidas. Esto imposibilita la correcta higiene en tiempos normales pero el problema se encuentra exacerbado en tiempos de pandemia. La poca agua que hay se utiliza para la alimentación y bebida, no para el lavado de manos con la frecuencia que se recomienda, sumado al hacinamiento de las familias en espacios reducidos.

* La presencia de enfermedades preexistentes: Las comunidades están golpeadas por situaciones epidemiológicas no controladas, como dengue, tuberculosis, desnutrición, anemia, parasitosis y gastroenteritis, entre otras, que se han visto agravadas por la situación socioeconómica pasada.  Muchas personas que padecen de enfermedades crónicas no tienen acceso a la medicación o al tratamiento aún cuando se trata de adultos mayores o grupos de riesgo.

* Problemáticas vinculadas a la alimentación: Ante la falta de agua, la que se consigue muchas veces está contaminada, así manifiesta Nancy López, cacica de la comunidad wichí “El Mistol” en una nota para La garganta poderosa: “Tranquilamente podríamos hacer la cuarentena comunitaria, ya que siempre estuvimos aislados, independientemente de la pandemia; es algo histórico (...) no todas las comunidades tienen agua potable; las que tienen, muchas veces sufren cortes durante días. (...) eso nos perjudica mucho porque el único lugar que tenemos para almacenarla son los bidones de glifosato”, concluye (3).

Agua contaminada, comedores cerrados desde marzo y familias que no llegan a recibir los alimentos o canastas alimentaria de ayuda, sumado al aumento de precios de forma desmedida que imposibilita acceder a recursos básicos y a la reducción del empleo muchas veces informal incrementa la lista de problemas.

* Acceso a la información y criminalización: Algunas comunidades no tienen acceso a internet, computadora o siquiera luz garantizada. Si bien existen emisiones radiales en las que se difunde la información y folletería de diferentes niveles gubernamentales y ONG, se necesita refuerzo sobre las mismas y traducción a las lenguas nativas correspondientes. Muchos de los protocolos sanitarios no llegan o lo hacen muy tarde.

Se han agravado las experiencias históricas de racismo, discriminación, violencia verbal y física, a través de acciones arbitrarias, y/o graves abusos por parte de funcionarios de diversos organismos públicos, instituciones sanitarias y/o fuerzas de seguridad en el contexto de aislamiento en virtud de COVID-19 (1).

Es pertinente mencionar lo que dice la “Declaración de las Naciones Unidas sobre los derechos de los Pueblos Originarios: “… que todas las doctrinas, políticas y prácticas basadas en la superioridad de determinados pueblos o individuos o que la propugnan aduciendo razones de origen nacional o diferencias raciales, religiosas, étnicas o culturales son racistas, científicamente falsas, jurídicamente inválidas, moralmente condenables y socialmente injustas…” (5)


¿Por dónde empezar y hacia dónde ir?


A todos nos ha afectado el ASPO en diferentes medidas, algunos con la imposibilidad de mirar más allá de su propia realidad, otros con la mirada en el horizonte, intentando construir soluciones a panoramas inciertos. Sabemos que lo importante del ASPO recae en evitar la propagación del virus y del colapso del sistema de salud. Con la contracara de que ha afectado a la economía individual, mediana y del país a niveles profundos. Claramente las comunidades indígenas han sufrido y sufren esta realidad. Muchas han perdido los trabajos informales que las mantenían en pie y caminando.

¿Y la educación en estos tiempos? Tan complicado es asegurarla en lugares como Buenos Aires debido a las dificultades múltiples de la heterogeneidad de la población, la falta de recursos para satisfacer las necesidades básicas de las familias de los alumnos. ¿Cuán difícil es asegurarla para los pueblos indígenas? Los investigadores recomiendan atenderla de forma urgente, comenzando con un relevamiento más detallado de la retención de la matrícula de estudiantes indígenas, ya que se sostiene que la modalidad virtual en la educación está incidiendo en el abandono escolar (1).

Se insiste en la necesidad y urgencia de generar mecanismos de participación, mediante los cuales las organizaciones representativas de los pueblos originarios se articulen con los sectores responsables de la administración pública, técnicos y académicos, en pos de implementar políticas públicas (1). Esto incluye repensar las prácticas de salud pública con un enfoque intercultural y las estrategias comunitarias para el mejoramiento de los niveles de salud de las comunidades. Eso sí, no se puede pretender que las personas se involucren por el simple hecho de que exista la oportunidad. La participación se enseña, se incentiva y se refuerza, de esa manera se crea  autonomía y compromiso. Una manera de hacerlo es a  través de los Comités de Emergencia Sanitaria y Social de carácter provincial, municipal y barrial, creando espacios verdaderos de discusión desde las familias hacia la comunidad toda.

Por último, es imprescindible que se habiliten los canales de la Justicia para que los indígenas de diferentes puntos del país puedan registrar las denuncias pertinentes en cuanto a la violación de sus derechos, avasallamientos a sus territorios, abusos de agentes privados por sobre sus derechos colectivos, violencia institucional, integridad psico-física, etc (1).

Siendo un país latinoamericano, las luchas por los derechos vulnerados no nos resulta ajena. Hemos vivido muchos reclamos y levantamientos de personas organizadas. Tal vez sea esta una nueva oportunidad para despertar el llamado a todo el pueblo y así darle apoyo y una voz más potente a los pueblos indígenas hacia el camino a una mejor calidad de vida.

 

Fuentes:

http://antropologia.institutos.filo.uba.ar/sites/antropologia.institutos.filo.uba.ar/files/0-INFORME%20Efectos%20COVID19%20PI%20-%20LIAS-UNLP-ICA-FFyL-UBA%20Informe%20FINAL_1.pdf

Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable, 2014.

“Aislamiento histórico” – La garganta poderosa.  Anexo LX en : http://www.lapoderosa.org.ar/2020/04/aislamiento-historico/

https://www.todojujuy.com/pais/cuarentena-denuncian-desmonte-mas-6500-hectareas-n133602

https://www.un.org/esa/socdev/unpfii/documents/DRIPS_es.pdf




La infección con Zika aumenta el riesgo de enfermar con dengue grave



El repelente que estuvo de moda este verano vino para quedarse. No sólo el dengue es transmitido por los mosquitos, el virus de Zika también, y según un trabajo recién publicado, una infección por este virus puede aumentar los riesgos de enfermar con dengue grave.


Por Erina Petrera


Desde hace varios años, el número de casos de dengue viene aumentando considerablemente en nuestro país, así como también en la región. Este aumento está relacionado directamente con la alta prevalencia de las especies de mosquito que sirven como vector de este virus.

En general, los síntomas asociados a la infección por dengue son relativamente leves, como fiebre, dolores musculares, dolor de cabeza, pero en algunos casos la enfermedad se presenta como dengue grave que puede llevar a la muerte del paciente. El mayor problema que manifiesta la infección con este virus es que presenta distintos serotipos denominados DEN 1, DEN 2, DEN 3 y DEN 4. Se denominan serotipos porque cada uno de ellos es reconocido por la unión de distintos anticuerpos. Debido a esto, la infección previa por un virus de un serotipo es un factor de riesgo para una infección futura con otro serotipo. Esto se debe a que la primera infección genera anticuerpos que pueden limitar la infección futura pero además induce la producción de anticuerpos que no son protectores, aunque se pueden unir a otros virus. Estos anticuerpos al unirse a otro virus de otro serotipo, no sólo no protegen de la infección sino que la potencian, facilitan la entrada del virus a las células, lo que se denomina potenciación dependiente de anticuerpos (ADE) y pueden aumentar la gravedad de la enfermedad del dengue. Muchos de estos anticuerpos se pueden unir a la envoltura de otros flavivirus además del dengue.

Lamentablemente, los mosquitos no solo transmiten dengue, otro virus que se va haciendo cada vez más popular es el virus de Zika. Este virus se propagó por el Pacífico y las Américas entre 2013 y 2017 y provocó resultados clínicos devastadores como la microcefalia congénita y el síndrome de Guillain-Barré en adultos.



Un artículo recientemente publicado en la revista Science1 expone los resultados obtenidos en un estudio sobre dengue realizado desde 2004 sobre una cohorte de 3800 niños de 2 a 16 años, en Managua, Nicaragua. Esta cohorte fue ampliada a medida que se introdujeron los virus chikungunya y Zika en 2014 y 2016, respectivamente. De 2019 a 2020, Nicaragua experimentó la mayor epidemia de dengue registrada en la historia con 375 participantes de la cohorte infectados con dengue de los cuales 293 fueron causados por serotipo DEN-2. El seguimiento a largo plazo de la cohorte permitió establecer la relación entre infecciones previas por dengue y las que sucedieron posteriormente.

El trabajo, liderado por Eva Harris de la Universidad de California, Estados Unidos, determinó que una infección previa por Zika modula el riesgo futuro de enfermedad por dengue en un grado similar al de una infección previa con un serotipo de dengue. Además, cursar una infección con dengue seguida de una por Zika también aumentó el riesgo futuro de enfermedad por dengue, a diferencia de las infecciones secuenciales por dengue, que redujeron el riesgo posterior, lo que sugiere una diferencia importante entre la infección secundaria por flavivirus con Zika frente a un serotipo de dengue.

Por otro lado, el estudio también muestra que la relación entre los anticuerpos anti-flavivirus preexistentes y la enfermedad depende del virus infeccioso secundario. La cantidad intermedia de anticuerpos contra dengue o contra Zika con reactividad cruzada, que se pueden unir a varios virus, aumentan el riesgo de gravedad de la enfermedad por DEN 2 y DEN 3, pero no el de DEN 1 o Zika. Cuando la cantidad de anticuerpos es alta protegen contra DEN 1, DEN 3 y Zika, pero no contra la infección por DEN 2. Por lo tanto, existe asimetría entre los serotipos de dengue y entre las infecciones por dengue y por zika.

Este trabajo presenta argumentos importantes sobre todo en lo que concierne a las vacunas contra dengue y zika. Los resultados obtenidos sugieren que las interacciones protectoras y perjudiciales entre los distintos serotipos de dengue y el virus de Zika podrían afectar la eficacia y seguridad de las vacunas. Si las vacunas contra el Zika inducen anticuerpos contra el virus del dengue de reacción cruzada, como los que se observan después de la infección natural por el virus de Zika, las vacunas contra el virus de Zika podrían aumentar el riesgo de enfermedad por dengue grave posterior. Por el contrario, los estudios sugieren que los anticuerpos contra dengue inducidos por la infección natural por dengue protegen modestamente contra el virus de Zika, pero el efecto sobre este virus transmitido verticalmente en humanos y el riesgo de síndrome congénito requiere de estudios adicionales.

Hay una única vacuna contra dengue autorizada, Dengvaxia, que provoca un mayor riesgo de enfermedad grave a largo plazo tras una nueva infección por dengue, de forma similar a una segunda reinfección natural. Esta vacuna sólo se aconseja para zonas donde la prevalencia de dengue es muy alta. Hay otras vacunas en desarrollo tanto para dengue como para Zika que deberían tener en cuenta estas posibles interacciones.

El estudio finalmente sugiere la importancia de elucidar cómo la inmunidad a los distintos serotipos de dengue, Zika y posiblemente otros flavivirus modula el riesgo de enfermedades futuras, ya que es de suma importancia para desarrollar vacunas de flavivirus seguras y efectivas que permitan prevenir epidemias futuras.

 Referencias:

1 Katzelnik y col. “Zika virus infection enhances future risk of severe dengue disease” Science (2020):Vol. 369, Issue 6507, pp. 1123-1128. DOI: 10.1126/science.abb6143.

https://science.sciencemag.org/content/369/6507/1123?intcmp=trendmd-sci


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