El uso de los puntos suspensivos (Parte 1)

Abrimos un nuevo espacio de divulgación de reglas de gramaticales y consejos de escritura dedicado a docentes y ciudadanos y ciudadanas.

Nada dice más de una persona que su manera hablar y escribir, expresarse de forma correcta, tanto oralmente como por escrito, así como pensar y actuar.

¿Por qué es importante hablar y escribir correctamente?
•Demuestra respeto hacia las personas a las que nos dirigimos.
•Manifiesta respeto por nosotros mismos.
•Evita malas interpretaciones del mensaje que queremos transmitir.
•Indica el nivel cultural.
•Demuestra que nos sentimos orgullosos de nuestros conocimientos.
•Consigue mayor atención por parte de nuestros interlocutores.

Para lograrlo iremos publicando una serie de artículos  que te ofrecerán un sinnúmero de sugerencias cortas y útiles que sirvan para aclarar las dudas más frecuentes, con la idea de cubrir todas las lagunas posibles, y así incentivarte estimado lector para que avances en escribir y hablar cada día mejor.

Comenzando por:

o «El uso de los puntos suspensivos»

Los puntos suspensivos son un signo de puntuación formado por tres puntos consecutivos. Se llaman así porque entre sus principales usos se incluye el de dejar el discurso en suspenso.

Deben escribirse pegados a la palabra o el signo que los antecede, y separados por un espacio de la palabra o el signo que los sigue. Si lo que sigue a los puntos suspensivos es otro signo de puntuación, entre ambos no debe dejarse espacio. Cuando los puntos suspensivos cierran el enunciado, la palabra siguiente se escribe con mayúscula inicial.

Ejemplo: El problema es que si lo llamo… Mejor no voy a pensar en eso

Si no se cierra el enunciado y este continúa tras ellos, la palabra que viene a continuación se escribe con minúscula inicial.

Ejemplo: Estoy dispuesto a hacerlo… en esta ocasión lo haré.

Usos de los puntos suspensivos

La RAE, en su Diccionario panhispánico de dudas, señala que «sirven para indicar la existencia en el discurso de una pausa transitoria que expresa duda, temor, vacilación o suspenso».

Ejemplos: No sé qué hacer… No lo sé.

Te buscan del colegio… Ojalá que sean mis amigos.

También que «sirven para señalar la interrupción voluntaria de un discurso cuyo final se da por conocido o sobrentendido por el interlocutor».

Ejemplo: A pesar de lo mucho que nos esforzamos, no pudimos ganar las elecciones…Bueno, ya te imaginarás cómo terminó eso.

Este uso es en especial frecuente cuando se reproduce un refrán o un fragmento literario ampliamente conocido.

Ejemplo: Mejor malo conocido…

Además, «Sirven para insinuar, evitando su reproducción, expresiones o palabras malsonantes o inconvenientes».

Ejemplo: ¡Te dije qué…!

A veces se colocan tras la letra inicial del término que se insinúa: Vete de la c… No te quiero más.

O «cuando, por cualquier otro motivo, se desea dejar el enunciado incompleto y en suspenso».

Ejemplo: Fue muy doloroso para mí… No quiero hablar más.

Asimismo, «al final de enumeraciones abiertas o incompletas, con el mismo valor que la palabra etcétera o su abreviatura».

Ejemplo: Debes hacer los oficios: limpiar, lavar, barrer…

También ha de evitarse, por redundante, la presencia conjunta de los dos elementos.

Ejemplos: Debes hacer las tareas: limpiar, lavar, barrer…, etc. Debes hacer las tareas: limpiar, lavar, barrer, etcétera…

Van entre corchetes […] o paréntesis (…) cuando indican la supresión de un fragmento o palabra en una cita textual.

Ejemplo: «Fui Juan Sebastián el Grande y ahora soy […] Sebastián el Malo».

Si lo que se desea es dejar claro que la cita textual que se reproduce no se corresponde con el comienzo mismo del enunciado, es posible, «escribir puntos suspensivos al inicio de la cita, sin paréntesis ni corchetes, dejando un blanco de separación respecto de la palabra a la que preceden».

Del mismo modo, «cuando la reproducción de la cita queda incompleta por su parte final, es posible escribir puntos suspensivos, sin paréntesis ni corchetes y sin blanco de separación con respecto al texto que antecede, para indicar que el enunciado continúa más allá de la última palabra reproducida».

o Combinación de los puntos suspensivos con otros signos

Si el enunciado finaliza con puntos suspensivos, el punto de cierre no debe añadirse (se escribirán solamente tres puntos).

Ejemplo: Es hermoso despertarse y ver el Sol, los pájaros, la luz entrando por las ventanas… Creo que me quedaré.

Cuando los puntos suspensivos siguen a una abreviatura, a ellos se suma el punto que la cierra, con lo que se escribirá un total de cuatro puntos.

Tras los puntos suspensivos, sí pueden colocarse otros signos de puntuación, como la coma, el punto y coma y los dos puntos, sin dejar entre ambos signos ningún espacio de separación.

Ejemplos: Cuando pienses en leer, estudiar, aprender…, ven a verme y te ayudaré. Hoy llegan los muebles, los electrodomésticos…; ahora sí podré organizar mi casa. Pensándolo bien…: mejor que no venga.

Asimismo, «los puntos suspensivos se escriben delante de los signos de cierre de interrogación o de exclamación si el enunciado interrogativo o exclamativo está incompleto».

Ejemplo: ¡Te dije que…! Pero es inútil, nunca haces caso.

«Si está completo, los puntos suspensivos se escriben detrás, sin espacio de separación».

Ejemplo: ¿Me gustarán los cuadros?… Seguro que sí.

Continuaremos en el artículo siguiente con el tema: «El uso de las comillas»

 


 


 

Diarios Argentinos