¿El voto electrónico facilita el fraude electoral?

El gobierno autorizó la compra de 120 mil máquinas de voto electrónico para empezar a implementar en 2017. ¿Cuáles son las principales vulnerabilidades del sistema? ¿Qué países lo utilizan?

El gobierno nacional avanza con la implementación del voto electrónico a nivel nacional. El sistema que se utilizó en la Ciudad de Buenos Aires en las elecciones locales de julio de 2015, denominado Boleta Única Electrónica (BUE), va camino a ser una realidad nacional.

Mauricio Macri dio el visto bueno para la compra de 120 mil máquinas de voto electrónico para utilizar a partir de 2017. En una movida inédita el Estado realizará la compra de un sistema de votación sin que todavía exista una ley que establezca y regule el sistema, sin un decreto que la reglamente y sin llamado a licitación.

Desde el gobierno se entusiasmaron con la posibilidad de reducir los costos de compra en casi 180 millones de dólares. Calculan que el precio full de una máquina ronda los 2 mil dólares, con la compra directa dicen poder reducirlo a 500 dólares por unidad. En el plan del gobierno el Estado será el propietario del hardware pero licitará a empresas privadas el software que utilizarán las máquinas. Hasta ahora los distritos que utilizaron alguna variante de la BUE contrataron el paquete completo de hardware, software y personal.

Cabe recordar que el proyecto de Reforma Electoral todavía se encuentra en la Cámara de Diputados donde se especula que esta semana obtenga dictamen de comisión. La modalidad de voto es uno de los puntos que más debate genera del proyecto de reforma electoral que presentó el gobierno nacional al Congreso.

Las vulnerabilidades del sistema electrónico

Expertos en informática advierten de las vulnerabilidades del sistema electrónico: existe la posibilidad de alterar el software de las máquinas de votación y el sistema electrónico que contiene cada boleta puede ser vulnerado para contar múltiples votos en un solo cartón.

Al momento de votar, cada máquina imprime en una boleta la selección que el votante haga en pantalla. El problema radica en que dicha información también se transfiere a un chip RFID – similar al que usan los stickers de telepeaje – que el sistema utilizará para realizar el escrutinio provisorio. Sin embargo, el chip puede ser intervenido para contar múltiples votos a un candidato y de esa manera manipular los resultados electorales.

Durante el plenario de comisiones en Diputados del 4 de agosto pasado, donde se trató la reforma, el desarrollador de software libre Javier Smaldone demostró una aplicación para celulares que puede leer la información sobre el voto que contiene el chip de la boleta, posibilitando maniobras clientelísticas en lo que se denominó “punterismo digital”.

En cuanto al software también advierten la imposibilidad de auditar el código que permite a las computadoras el procesamiento de los resultados, lo cual viola el principio de transparencia y publicidad electoral. El instrumento tradicional de boletas en papel permite auditar y fiscalizar a cualquier persona independientemente de sus conocimientos técnicos, con el voto electrónico no es posible y solo queda reservados para aquellos con conocimientos informáticos específicos.

¿Qué países utilizan el voto electrónico?

En la actualidad cuatro países tienen implementada masivamente alguna variante electrónica de voto: Bélgica, India, Brasil y Venezuela.

Sin embargo, la gran mayoría de los países desarrollados continúan utilizando instrumentos de votación en papel y con escrutinio manual. Países donde la brecha tecnológica es muy baja y la penetración de internet es cercana al 100% han rechazado el sistema electrónico por considerarlo inseguro. En este sentido es clarificadora la investigación del politólogo Tomás Aguerre para el sitio Artepolítica, el autor analizó los principales casos de países que rechazaron el uso del voto electrónico y los fundamentos en los que se basaron

En Estados Unidos, donde los condados deciden qué tipo de instrumento de votación utilizan, el 75% aún se mantiene en el modo tradicional de papel debido a las vulnerabilidades y desventajas del sistema electrónico. En agosto de este año en una entrevista con la CNN, un investigador de la empresa de seguridad informática Symantec, demostró que es posible intervenir las tarjetas electrónicas que usan las maquinas y utilizarlas para múltiples votos.

En 2010 un experto informático en colaboración con un investigador de la Universidad de Michigan y un hacker holandés pudieron vulnerar una máquina de voto electrónico en la India. Encontraron dos métodos de fraguar los resultados de la elección: por un lado reemplazaron un componente de la pantalla que permitía controlar y desviar los votos mediante un celular. También encontraron una manera de acceder a la memoria de la máquina y modificar los votos almacenados en ella tras el cierre de los comicios.

El sistema de Brasil tampoco está exento de vulnerabilidades: investigadores del Centro de Informática de la Universidad de Brasilia pudieron comprometer la encriptación de seguridad del software de las máquinas y violar el secreto del voto. El caso de Venezuela es similar al sistema Vot.Ar que se utilizó en la CABA en julio de 2015 con la diferencia de utilización de código QR en las boletas en lugar de un chip RFID para el escrutinio.

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