¿Es Biden el nuevo Trump?

OPINIÓN. Así lo insinuó el ministro francés de relaciones exteriores, Jean-Yves Le Drian.


Florencia Mendieta y Gabriela Valenzuela


Al hacerse público AUKUS, el tratado llevado a cabo entre Australia, Reino Unido y EE.UU, surgió un nuevo conflicto diplomático, ya que la opinión de los franceses no ha sido otra que calificar al mismo como una ofensa para su Nación. El ministro de Exteriores de aquel país lo tildó como “unilateral, brutal e impredecible”.

Al parecer a EE.UU no le bastó firmar el tratado con los suecos tres meses atrás, donde le ganaron a todas las ofertas europeas y finalmente es quien le venderá aviones de combate a Suiza. Dieron un nuevo golpe con AUKUS: mediante este acuerdo, junto con el Reino Unido, los norteamericanos proveerán a Australia de nueva tecnología con submarinos de propulsión nuclear. A través de esta alianza estratégica, se busca limitar el auge chino en el Océano Índico y el Pacífico Sur, dato no menor, ya que todas las piezas del tablero geopolítico se están moviendo allí.

La decisión de Australia no se basa en una cuestión económica, sino en una apuesta geopolítica. El tratado facilita la presencia de EE.UU en la zona, luego de su retirada de Afganistán.

A su vez, AUKUS desechó el acuerdo australiano con Francia, a partir del cual aquel país proporcionaría submarinos con la pérdida de más de 65 millones de dólares. El acuerdo había sido denominado en su momento como la “venta del siglo” por su magnitud e importancia estratégica para el país europeo.

Entonces, ¿dónde quedó la relación de confianza con Australia?, ya que como lo denominó el ministro de exteriores francés, esto no se hace entre aliados, es una traición, un golpe abrupto e impredecible esperable de Trump, pero sorprendente en Biden. No sería extraño que este acuerdo haya sido negociado previamente a la asunción de Biden, según lo que diversos expertos en el área dejan entrever. 

Pero, ¿por qué Reino Unido y no Francia? EE.UU considera que Francia y la Unión Europea no son fiables por su cercanía con China. Alemania y Francia impulsaron un acuerdo global con el gigante asiático previo a la asunción de Biden. En cuanto a la expansión de la red 5G, Reino Unido fue el único que cortó los lazos con China, mientras Francia y Alemania guardaron silencio. Esto transforma a los británicos en los únicos en los que EE.UU puede confiar para imponer sus intereses en el Indo-Pacífico.

Además, es lógico que para presionar y ejercer control sobre el gigante asiático, EE.UU debe establecer acuerdos con países del Pacífico como Australia, no con países que se encuentran alejados como Francia.

Por su parte, China considera irresponsable esta alianza, aseguran que esto daña la paz y estabilidad regional, intensifica la carrera armamentística y pone en peligro los esfuerzos regionales para promover la no proliferación de armas nucleares.

Frente a la jugada geopolítica de EE.UU, China solicitó el ingreso al Acuerdo Integral y Progresista de Asociación Transpacífico (CPPP), liderado por Japón. Claramente, es una maniobra para poner freno a la expansión de EE.UU y ganar más centralidad en la región.


Dura lección para los europeos

La Unión Europea no se quedó atrás en la crítica, ya que tildó al acuerdo como desleal y falto de transparencia. Aseguran además no haber sido informados del mismo, aprovechando la oportunidad para debatir sobre su independencia militar.

Merkel lo dijo tiempo atrás: "EE.UU ya no es un socio confiable”. Esto seguramente sirva para que la UE reflexione sobre la necesidad de plantear la cuestión de la autonomía estratégica europea, ya que está en evidencia que perdieron relevancia en el escenario internacional.

No podemos evitar pensar en el efecto a largo plazo que tendrá este acuerdo para la OTAN, donde se reúnen tanto norteamericanos como europeos. Es muy probable que pierda vigor y el vínculo transatlántico se debilite. En definitiva, es hora de que Europa reaccione para no perder relevancia, debe actuar en consecuencia para lograr más presencia geopolítica, militar y económica en el marco internacional.

 Finalizando, el acuerdo AUKUS no es más que un hito en la política geoestratégica occidental. No debe sorprendernos, EE.UU siempre siguió una misma línea política hacia China, la inició Obama, la acentuó mediáticamente Trump, y la continua Biden. Al momento, cada Administración que llega a Washington demuestra tener la misma característica en su política exterior: “priorizar los intereses nacionales por encima de sus socios”. Pero Europa no parece tener presente este "detalle".


Sobre las autoras


Florencia Mendieta y Gabriela Valenzuela integran el Taller de Practicas Pre Profesionales: “Producción de monografías, informes y textos de divulgación: herramientas para su elaboración en los ámbitos académico y profesional”, de la Licenciatura en Relaciones Internacionales, Universidad de Lanús. 


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