¿Esto no cuenta como vacunagate?

OPINION. Una vez más vemos el uso político de la pandemia por parte de nuestra destructiva oposición y de los medios de comunicación hegemónicos.


Tras los hechos de público conocimiento de la semana pasada respecto a la vacunación irregular de algunos funcionarios, empresarios y otras personalidades en el Ministerio de Salud, el pasado martes se dio a conocer una denuncia penal al Jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, y a su ministro de salud, Fernán Quirós, por la presunta privatización del acceso a la vacunación contra el coronavirus en la Ciudad de Buenos Aires. La denuncia se debe a que el Gobierno de la Ciudad entregó vacunas a prepagas y obras sociales que ofrecen con exclusividad la vacunación para sus afiliados en algunas entidades privadas como el Sanatorio Güemes, el Hospital Italiano, el Hospital Británico y el Hospital Alemán, entre otros.  



Tal como dijo la abogada denunciante Natalia Salvo en el programa radial Habrá Consecuencias, “una cosa es acordar una cooperación con una entidad, para utilizar sus instalaciones y allí realizar la vacunación, como sucede en la provincia de Buenos Aires, y otra cosa es hacer un convenio con las obras sociales y prepagas y entregarles las vacunas para que se las administren a sus afiliados.” Lo ocurrido en la campaña de vacunación de la Ciudad de Buenos Aires estaría dando lugar a una estratificación en dos tipos de ciudadanos, un ciudadano mayor a ochenta años que no tiene prepaga y no puede inscribirse desde la página web del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, y, por otro lado, el ciudadano que cuenta con una prepaga y tiene el privilegio de acceder a la vacunación en alguna de las entidades mencionadas anteriormente. En este sentido, al ceder vacunas a sanatorios privados y obras sociales, el gobierno porteño está incumpliendo el orden de prioridad que establece la resolución 2883/20 del Ministerio de Salud, que implementa el Plan Estratégico contra el Covid-19.

Al parecer, para los formadores de opinión pública de este país y la oposición, este hecho no es tan relevante como la “vacunación VIP”, o el llamado y repetido por todos lados “vacunagate”, que costó la renuncia del ex-ministro de salud Ginés González García. Desde Juntos por el Cambio se convocó a una marcha para hoy a las 17 horas en la que expresarán su rechazo a la vacunación VIP y pedirán la renuncia de más funcionarios. Parece que no les alcanzó con la rápida reacción del Gobierno Nacional solicitando la renuncia de Ginés, la publicación de la lista completa de vacunados en el Ministerio y la designación de Carla Vizzotti como nueva Ministra de Salud de la Nación, que conllevó un nuevo sistema de monitoreo de las personas que han sido vacunadas para fortalecer la transparencia.

Una vez más vemos el uso político de la pandemia por parte de nuestra destructiva oposición y de los medios de comunicación hegemónicos. En un primer momento con “la cuarentena más larga del mundo”, culpabilizando a la “cuarentena” dispuesta por el gobierno nacional a mediados de marzo de la crisis y la caída de la actividad económica. No solo desconociendo completamente los cuatro años previos de neoliberalismo macrista, la otra pandemia que tuvimos que atravesar, la que trajo ajuste, inflación y endeudamiento, sino brindando la misma información sobre la situación en otros países, pero culpabilizando -correctamente en estos casos- a la pandemia.

 Los mismos que decían que el gobierno nacional no iba a conseguir ninguna vacuna, cuando llegaron las primeras dosis de la Sputnik V empezaron a decir que era mala, que no era eficaz, que no servía, que era una vacuna de descarte, que fuimos usados como conejillos de indias, que era para países pobres, que era un negociado entre la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner y el mandatario ruso Vladimir Putin, etc. Incluso una de las principales dirigentes opositoras, Elisa Carrió, realizó una denuncia al presidente Alberto Fernández por envenenamiento, llegando a decir que era una violación a los Derechos Humanos. Esos mismos son los que hoy se indignan de la vacunación irregular en el Ministerio de Salud de la Nación, pero que hacen caso omiso a lo que está sucediendo en la Ciudad de Buenos Aires. Y que hicieron caso omiso a incontables irregularidades durante los cuatro años de gestión macrista, que podrían haber costado la cabeza de más de un Ministro, incluso del propio Presidente.

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