Ha de resultar una meta alcanzable, todo está en que te lo propongas

Prácticamente en cada artículo – referente a un valor – resulta difícil no apreciar la presencia de otros valores que se reflejen en el que se describe, y mucho más cuando nos referimos a la Integridad1.

Valor que se convierte en una suma de otros, que se hilvanan entre sí mostrando luces de cada uno de los mismos, si estamos claro de cada una de sus definiciones.

Muestra de ellos las diferentes acepciones:

o Persona que posee entereza moral.

o Valor fundamental que consiste en hacer lo correcto, acorde con nuestros más altos valores éticos y morales.

o Virtud de una persona de actuar según el dictamen de su conciencia; para hacer lo bueno, lo justo y lo honesto.

A lo que se suman una serie de cualidades o características en la persona:

 Son leales y cumplen con su palabra

 Poseen control emocional

 Practican la honradez y la honestidad

 Actúan con responsabilidad

 Poseen disciplina personal

 Mantienen una actitud coherente

 Se respetan a sí mismos, y a las demás personas

Elementos que confirman lo complejo de su sostenibilidad y por ende no “cruzar el límite de la frontera” ante la desavenencia de solo uno de sus valores que la integran, algo así como si fuese un juego de rompecabezas, donde una ficha que no encaje, o un castillo de naipes que se desmorona adiós confianza y pérdida total de su reputación.

Tanto armar un juego de rompecabezas o un castillo de naipes, no es tan sencillo como parece ¿no lo ha comprobado?, para lo cual se requiere mucha paciencia. Igual o peor ha de ser para “construir” una persona integra, ya que los objetos (fichas, cartas) son inamovibles, solo está que usted las coloque donde deben, los seres humanos, ¡NO!

Sentimos, actuamos, pensamos, tenemos necesidades, por lo que será necesario comenzar a moldear, construir lo que queremos desde un inicio una persona de bien.

Una vez más entran como actores y actrices esenciales papá y mamá, docentes en su formación – conscientes de su responsabilidad – porque NOS TOCA.

Formación que habrá de guiar de la mano en un comienzo, con los menores y que gradualmente de niño/a – joven – adulto con la entrega de responsabilidades y de que tomen sus propias decisiones; por supuesto que como proceso de construcción del individuo – lleva tiempo – con altas y bajas, adelantos y retrocesos, porque los humanos erramos, no somos perfectos.

¿Cuántos años habremos de educar para lograr a un estudiante integro? Diría que desde nace2, hasta que somos adultos. ¿Acaso cuando asistimos a un curso de posgrado o vamos en la búsqueda de una certificación mayor (maestría, doctorado), no debemos ser ejemplo, honestos, puntuales, disciplinado…?

Pero, ¿y en el caso de aquellas personas que, por diversos factores, no logran asistir a la escuela, y su formación la adquieren de la “universidad de la calle” o bien con la certificación no expedita de haberse formado a través de las redes sociales?

Hace unos años atrás un profesional de alto cargo que laboraba en el ministerio (secretaría) de educación superior, me planteaba que los estudiantes que ingresaban a la universidad (estatal), el 40 % desertaba, no concluían su carrera y pasaban al trabajo informal, que no en todos los casos eran las mejores opciones, dada la posibilidad de delinquir, ante las imperfecciones de nuestras sociedades.

Muchos son los antivalores que merodean – la hipocresía, la mentira, la corrupción, el fraude o el engaño, etc. - a la persona que no logramos educar de la manera correcta, pero no intentarlo realmente para los educadores – no exclusivo de docentes, también ha de ser responsabilidad del empresario, del médico, del constructor, donde no escapa prácticamente ninguna profesión, sería perder una batalla, no así la guerra -, que si logramos ser íntegros verdaderamente, siendo perseverantes, tolerantes, exigentes, ejemplos, para con ello multiplicar exponencialmente la integridad en nuestras sociedades.



[1] La palabra integridad proviene del latín integrîtas, -ãtis1 (totalidad, virginidad, robustez y buen estado físico), pero el vocablo se deriva del adjetivo integer (‘intacto’, ‘entero’, ‘no tocado o no alcanzado por un mal’). Se compone de in- (‘no’) y una raíz que es la misma que la del verbo tangere (‘tocar’ o ‘alcanzar’); es la pureza original y sin contacto o contaminación con un mal o un daño (físico o moral).

[2] Mi hija a los 45 días de nacida tuvimos la necesidad de llevarla a una guardería, por un problema económico, de 6 am – 6 pm y el poco tiempo restante para acabar el día de 24 horas nos responsabilizábamos de su cuido, brindarle atención, amor.

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