Inflación argentina: marca registrada

OPINIÓN. La economía argentina se caracteriza por ser muy volátil, acompañada con fases inflacionarias altas y otros moderadas, impactando rápidamente en el ingreso real de la población.

La posible escalada del dólar posterior a las elecciones enciende las alertas sobre la dinámica de precios. Los efectos inflacionarios de las devaluaciones que acompañan luego períodos de pax cambiaria no son una novedad.

El continuo aumento de precios es muy común en países en vías de desarrollo. Argentina se encontró varias veces dentro del top cinco de los países con mayor inflación del mundo, dejando un gran sello de advertencia para cualquier inversión dentro del país: nuestra marca registrada.

La economía argentina se caracteriza por ser muy volátil, acompañada con fases inflacionarias altas y otros moderadas, impactando rápidamente en el ingreso real de la población.

Muchas teorías intentan explicar las causas de la inflación para distintos países, desde perspectivas monetaristas, estructurales, keynesianas y otras escuelas. Sin importar sus determinantes, las consecuencias suelen ser negativas para el bolsillo de los ciudadanos.  

Poco tiempo después de la hiperinflación del 89, comenzó el turno del peso, que hasta ahora parece tampoco tener suerte. Su continua pérdida del poder adquisitivo se ve reflejada en la poca credibilidad como método de ahorro. 

La primera instancia pareció ser una moneda fuerte, con inflación anual menor al 5%, explotando a finales de 2001. La era de los dos dígitos comenzó otra vez. Aumentos promedio superior al 20% anual nos vienen acompañando hace varios años. Los precios suben mas rápido que los ingresos de los argentinos; seguimos perdiendo.

Gráfico 1: Tasa de inflación anual (1994-2020)



Fuente: Elaboración propia en base a IPC INDEC y otros.

Cuando algo sube todo el tiempo es difícil convencer al público de que la escalada terminó, máxime cuando no existen señales poderosas y duraderas al respecto. Quienes ahorran saben que en el dólar hay refugio seguro y aunque se puedan perder algunos pesos extra, el billete verde no pierde contra la inflación ante devaluaciones como las que solemos experimentar (dejando de lado la inflación estadounidense). Del mismo modo, quienes fijan precios saben que, a menos que la economía se congele, mirar al dólar suele ser una buena referencia. En Argentina, cuando sube el dólar, el peluquero pondera seriamente la posibilidad de aumentar los precios.

¿Qué queda para el escenario futuro? Poco y nada. Las expectativas de mercado prevén poca estabilidad para los próximos meses. La inflación esperada para 2021 ronda el 48,2%, valor muy por encima al proyectado en el presupuesto de este año. Se prevé un aumento generalizado de precios superior al 2,7% mensual para el nivel general y por encima al 2,9% para inflación núcleo, es decir, sin tener en cuenta aquellos productos y servicios cuyos valores dependen de la época del año. Incluso, estas expectativas son muy similares también para 2022. Solo esperemos que estos valores, se acompañen al menos con crecimiento continuo de la economía y caída de la tasa de pobreza. 


Federico Favata: Licenciado en Economía (UNSAM). Magister en Econometría (UTDT). Becario doctoral del Centro de Investigaciones Macroeconómicas para el Desarrollo (CIMaD). Profesor universitario. Twitter: @FedeFavata.

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