Juego de disfraces, estilo de vida

OPINION. El arte de transformarse en nuestro personaje favorito está más vigente que nunca, sobre todo en distintos eventos relacionados al séptimo y noveno arte


Los videojuegos, películas y cómics despiertan la pasión de millones de personas a lo largo del mundo. Una de las formas de explotar dicho gusto es a través del COSPLAY (“Costume Play”: Juego de disfraces, en español).



Este término se utiliza para aquellas personas que buscan, gracias al disfraz, representar personajes de distintas franquicias de las cuales son devotos fanáticos. Está directamente inspirada en la extrovertida forma que las librerías japonesas tenían para vender sus productos en los años 70.

Esta manera  de expresar un gusto a determinado producto se ha convertido en una moda popular y muy divertida de apreciar, en concursos o en Ferias sobre el séptimo y noveno arte. También ha mutado en un brillante negocio para quienes proveen a estos individuos de utilería y disfraces de alta calidad, que nada tienen que envidiarles a los del material original.



Este rubro ha tenido hasta realitys en TV, una especie de producto muy parecido a "Máster Chef" pero de disfraces para cosplayers, ya sean basados en determinado producto o inventados por el fabricante del traje. Los participantes cuentan con determinado tiempo en el que deberán presentar lo que un jurado de expertos les solicita para poder así pasar de ronda.

Otro punto a favor es que, además de concursos o solo pasear por una feria, muchos grupos de cosplayers utilizan este tipo de fenómeno para concretar visitas a hospitales (sectores de enfermedades terminales, en algunos casos), comedores o barrios de emergencia, en donde niños y niñas son sorprendidos con una merienda o regalos de sus superhéroes favoritos.

Uno de estos grupos es conocido como "Superhéroes Solidarios Argentinos", que jugando con la espontaneidad e improvisación llevan alegría a infantes que necesitan ese apoyo y momento.



Lo destacable de quienes practican esta actividad, en general, es que ignoran y desnaturalizan los estúpidos e hirientes (en un principio) prejuicios de ajenos tales como “Inmaduros”; “Sin vida social”; “Esto es para homosexuales”, a través del perfeccionamiento de los disfraces y la continua exploración e investigación sobre este sano arte.

Sin lugar a dudas, el disfrazarse de nuestro personaje favorito ( ya sea de determinado anime, historieta, novela, película o videojuego) sin caer en los inútiles mencionados prejuicios, dan vida. El despertar nuestro “yo creativo” es absolutamente la aspiración  que las distintas artes tienen como objetivo a la hora de exponerse.



Ir a un gran estreno disfrazado de superhéroe, crear una historia para luego exponer trajes en concursos y sobre todo crear vínculos con iguales o curiosos es lo más sano e inclusivo que puede llegar a existir en estos tiempos que corren.

Que esto solo sea el principio y más gente se acerque cuando se retomen las actividades de ferias y convenciones…

Hasta la semana que viene.



Diarios Argentinos